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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE San Jerónimo, que habitualmente se expone en el Museo de la Catedral de Murcia, es una de las piezas que enriquecen la muestra del Tercer Centenario ción; la apoteosis de la escenificación barroca en el paso de la Última Cena... Piezas en movimiento, porque en esta gran reunión de personajes hasta los ángeles asexuados tienen alma. jero; de hecho, su aventura vital se circunscribe a la ciudad que le vio nacer y sólo hay una excursión documentada, cuando cruzó el puerto de la Cadena y llegó a Cartagena para entregar las imágenes de los Cuatro Santos (Isidoro, Leandro, Fulgencio y Florentina) También se cuenta que no quiso escuchar los cantos de sirena que le llegaban de la Corte. Nunca le faltaron encargos de las iglesias y conventos de Murcia y alrededores, por lo que la totalidad de su obra es de carácter religioso, casi siempre en madera policromada. Su virtuosismo en el tratamiento pictórico de las tallas y la delicada textura de las figuras le hacen merecedor de un doble título: Salzillo es pintor de esculturas o escultor de pinturas Que cada cual elija su definición favorita. La biografía del imaginero contiene elementos que navegan entre la realidad y la ficción, desde su voluntario aislamiento a su producción artística: más de 1.700 obras atribuidas, y eso des- Testigo de un siglo El autor de esta imaginería, Francisco Salzillo, el más representativo escultor del siglo XVIII español y uno de los más grandes del Barroco, nació hace trescientos años en Murcia, y su ciudad y su región lo celebran en 2007 con una exposición y con la propuesta de rutas por aquellos lugares donde dejó huella de su maestría. La muestra Salzillo, testigo de un siglo no sólo ha reunido lo más granado del artista, sino que lo pone en contexto, vinculándolo con la época histórica y el escenario que le fueron propios. Su padre, Nicolás, escultor napolitano afincado en Murcia, le formó artísticamente. Francisco estudió con los jesuitas y, con tan sólo 20 años, al fallecer su progenitor, se hizo cargo del taller. Fue poco via- La Última Cena atrapa el instante en que Jesús revela que un discípulo le va a traicionar pués de que los expertos cribaran a conciencia, pues en la región y en las provincias limítrofes el que más y el que menos acreditaba un salzillo Muchas de esas tallas pertenecen a sus discípulos más aventajados, Roque López y José López, y otras que sí salieron de las manos del maestro fueron quemadas o, simplemente, (Pasa a la página siguiente)