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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Sanzberro: Se puede ser euskaldún, navarra y española. Yo soy de esa estirpe de vascos antiguos que tienen su identidad tan clara que no necesitan que les levanten alambradas tan pocos triunfos les ha dado, y están a ver si otro nombre les hace sumar más gente a eso Luego Casado añade que nadie va a conseguir que claudique el épico espíritu libre de los riberos, podría decirse que genéticamente celosos de sus fueros y que hasta a un Fernando El Católico amo y señor, hicieron rubricar. Queremos una Navarra foral y española, donde estamos muy a gusto desde hace 600 años, en los que España no nos ha traicionado ni nosotros a ella Por eso no entienden que en tres años el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, no se haya reunido, ni siquiera llamado, con el presidente de los navarros, Miguel Sanz, para decirle que Navarra no está ni en venta ni en trueque en ese espinoso camino del supuesto proceso de paz para el que la ETA ha declarado irrenunciable la apropiación de la tierra y el pueblo navarro. No en vano, mucho debe el nacionalismo vasco al empeño de ilustres hijos de Navarra cuyo afán sin duda ha sido recompensado. Así, el primer lendakari del Gobierno vasco tras la restauración de la democracia, y presidente del PNV fue el pamplonés de Rochapea, Carlos Garaicoechea, hijo del fundador del círculo carlista de Pamplona, y que no hizo sino recoger el testigo de una estirpe que ya desde los años 30 alimentó y sustentó el sueño de la determinación anexionista. Ahí ha quedado el magisterio de Manuel Irujo, ministro vasco de Justicia en la República, nacido en Estella en 1891, hijo del abogado de Sabino Arana, que colaboró en la reorganización y puesta en marcha del PNV que trabajó con denue, do en pro del estatuto vascongado y que llegó a escribir una Constitución para el pueblo vasco aunque como diría en 1977, según recoge su biógrafa Arantzazu Amezaga, la única Constitución que existía para él era la de Euskadi askatuta Un Irujo que sin renunciar a su condición de navarro que para él era esencial- -como se apresta a apostillar Amezaga- integró su personalidad en la idea de una Euskal Herria que al calor de la historia de Navarra, incluía La Rioja... Vasconitik Naparra, Naparratik Euskadira Un calor que el profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales Pedro Charro, ex miembro del Consejo de Navarra, vio materializarse cuando hace unos tres años en Fuenterrabía se inauguró una escultura de Sancho el Mayor como rey de Euskal Herria Navarra- -advirtió- -ofrece al pro- TELEPRESS yecto nacional vasco el desahogo de su territorio y sobre todo unas credenciales impagables. Navarra, como supuesta organización política de los vascos en el pasado, es un mito que viene como anillo al dedo a las quimeras nacionalistas Por eso hoy cuando le preguntamos insiste en que siempre que rastreamos un pasado y nos remontamos muy atrás sí que podemos ubicar algo que nos justifique el día de hoy. La vinculación de Navarra con lo vasco es evidente, pero luego la historia de Navarra, desde muy pronto, desde el año 1.000, fue por un camino diferente y una deriva muy particular. E incluso partiendo de esa Navarra como madre de lo vasco hubo una facción dentro del nacionalismo que pretendía integrar Euskadi en Navarra (Napartarra) de la que ya habló Manuel Irujo. Porque en el imaginario nacionalista Navarra es algo esencial, algo añorado, lo que va a dar plenitud, sobre todo porque en Navarra hay un reino, una concreción y una entidad política que en las provincias vascongadas no ha existido. Con ello se legitimaría el proyecto de constitución del reino de los antiguos vascos. Pero este plan sobre reminiscencias del pasado no tiene en cuenta la voluntad del 80 de los navarros que no lo ven así. Tal es la situación, que si no se impone, no se logra. Entonces el debate no es si históricamente se es o no se es, porque se es lo que se quiere ser: no estamos obligados ni determinados por ninguna historia, porque somos sujetos maduros que tomamos decisiones teniendo en cuenta nuestros intereses, nuestra voluntad y nuestra vinculación con España que es muy antigua, muy especial y construida sobre un sustrato jurídico muy elaborado como la foralidad Por eso a Charro los argumentos que más le interesan son los ciudadanos, porque es impensable que se consiga con chantaje lo que no se logra convenciendo. De ahí que la clave del problema esté en manos del Partido Socialista de Navarra. Su posición es vital, aunque ya tenga la lección aprendida: la ejecutiva del PSN más proclive a los nacionalistas salió derrotada. El momento de las elecciones es crucial. Y porque la reacción ciudadana es imprescindible nace Ciudadanos de Navarra- -flamante plataforma de la que Charro forma parte- Es la resistencia a un proyecto pensado a muy largo plazo porque sabemos que los nacionalistas vascos no van a renunciar tan fácilmente a Navarra y que su plan es seguir trabajando en una vía de penetración lenta, de influencia de lo vasco a través de la educación, los sindicatos, los colec (Pasa a la página siguiente) La resistencia Vecinos de Paz de Berriozar teme que la deriva socialista acabe JAIME GARCIA con el poder de los constitucionalistas. El PSN local anuncia que seguirá igual