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D 7 11 3 07 En la mañana del atentado, antes incluso de que se hubiese habilitado el recinto de Ifema, recibió una llamada solicitando su colaboración como experta. Y allí estuvo. Tres años después, en pleno juicio, Inés opina que en él la labor del psicólogo es la de ayudar a las víctimas y a sus familiares con una tarea informativa y de apoyo. Explicarles qué es lo que van a ver, y con lo que se van a encontrar. Al estar allí el profesional, se sienten más seguros, saben que nosotros podemos ayudarles si tienen un ataque de ansiedad. También, al salir del juicio, se facilita la expresión de sentimientos, para que puedan desahogarse y hablar, o llorar, contrastar opiniones o aclarar dudas GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Inés Portero PSICÓLOGA EXPERTA EN AYUDA A VÍCTIMAS DEL TERRORISMO Aunque se aprenda a vivir con el dolor, olvidar es totalmente imposible MANUEL DE LA FUENTE- -Supongo que la intervención psicológica es muy diferente nada más producirse un atentado y meses después. -Sí, totalmente diferente. En los primeros momentos, se llevó a cabo una tarea de intervención en crisis que consistía en apoyarles y ayudarles en trámites como por ejemplo hablar con la Policía Científica para dar los detalles sobre la víctima, por si no se sentían capacitados para hacerlo. También acudir en su lugar a la sala donde comunicaban las noticias sobre las últimas identificaciones de los fallecidos para ver si había alguna noticia sobre su familiar, tratar de que no se produjera contagio emocional es decir, tratar de que no se derrumbaran todos al presenciar cómo alguien de su entorno lo hacía. Pasado un tiempo, si lo necesitan y demandan ya se lleva a cabo el tratamiento psicológico específico para cada persona. ¿El choque emocional es igual en las víctimas de un atentado que en las de un accidente o una catástrofe natural? -La situación es muy distinta. La víctima de un atentado siente que ha sido atacada personalmente y por parte de alguien que ni siquiera conoce y sin ningún motivo, lo que crea un enorme sentimiento de vulnerabilidad, ya que el mundo para ellos deja de ser un lugar seguro y se convierte en un lugar hostil y amenazante, lo que suele provocar una tremenda irritabilidad y mucha rabia que, al no poderse descargar contra el agresor puede que se acabe dirigiendo hacia personas de su alrededor, instituciones, etcétera. -Pasado el tiempo lo normal es que la sociedad olvide- ¿Lo normal para quién? No tiene nada que ver lo que es normal para una persona que no ha sufrido un atentado y lo que es normal para una persona que sí lo ha sufrido. Quien no lo ha sufrido, aunque le impacte muchísimo, no va a estar toda la vida pensando en ello por mucho que tenga un sentimiento muy fuerte y Radiografía del sufrimiento La sintomatología más frecuente en una víctima del terrorismo es la del Síndrome por Estrés Postraumático: revivir el atentado por medio de imágenes recurrentes involuntarias o pesadillas, embotamiento afectivo, estado de hipervigilancia y respuesta exagerada de alarma, insomnio, déficit de memoria, dificultades de concentración, irritabilidad, conductas de evitación, ansiedad, depresión, fobias y sentimientos de culpa por haber sobrevivido, e incluso intento de suicidio SIGEFREDO por mucho que se quiera involucrar porque cada uno tiende a tratar de olvidar y vivir su vida lo mejor posible. Pero esto no tiene nada que ver cuando se ha sufrido un atentado o cuando alguien de tu entorno lo ha sufrido. Entonces es muy difícil, es totalmente imposible olvidar, todos te lo dicen. Hay una frase que lo resume, se aprende a vivir con ello pero nunca se olvida, y eso quien puede aprender a vivir con ello. ¿Ser creyente es una ayuda? -La fe es un gran apoyo. Pero puede darse el caso de que alguien se encierre en un misticismo, y se levanten pequeños altares alrededor de la víctima, que pueden llevar a un encierro, a un aislamiento social, a decirse a uno mismo, no vuelvo a celebrar nada, no quiero disfrutar de nada más como vivir en un luto permanente. ¿Es bueno acudir al juicio? -En muchos casos necesitan ver cómo se hace justicia y ver que la persona que les ha atacado o ha matado a un ser querido va a terminar en la cárcel, es lo único que les puede dar cierto alivio, dentro de lo durísimo de esa situación. A veces es una manera de pasar página y parece que con el juicio termina una etapa, y esto les puede ayudar a retomar su vida. Sin embargo, hay casos en los que tras acudir, han empeorado como consecuencia de la tensión. Lo que es terrible es cuando no quieren ir y reciben una citación para acudir como testigos. -En un día como el de hoy, ¿las víctimas deben vivirlo de la forma más natural posible, o no deben ver la televisión, ni escuchar la radio, ni leer la Prensa? -Por supuesto, lo primero es que deben hacer lo que quieran. Pero si una persona ha dejado de leer el periódico, de escuchar la radio o de ver los informativos en televisión a raíz del atentado está actuando con conductas de evitación que pueden tener una repercusión muy grande en sus vidas. Al evitar no sólo el acceso a la información, sino otras situaciones que les impiden llevar la vida que llevaban antes, aparecen problemas laborales, dificultades para relacionarse o incluso pueden limitarles o impedirles disfrutar del ocio, ya que hay situaciones por todos los sitios que les recuerdan el atentado. Por otro lado tampoco es positivo estar expuesto a un exceso de imágenes e información. Muchos nos han contado que para no sufrir con las imágenes pero sí mantenerse informados, prefieren escuchar la radio antes que ver la televisión. mdelafuente abc. es