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11 3 07 11- M TRES AÑOS DESPUÉS ESCENARIOS Así se hizo el monumento del recuerdo mediodía de hoy domingo se levantará el telón blanco que cubre el monumento en memoria de las víctimas del 11- M, una estructura de vidrio de once metros de altura, totalmente transparente e incolora, que pesa ciento sesenta toneladas. La idea que convenció al jurado, numeroso y multidisciplinar, estaba cargada de originalidad, sobre todo por el material elegido: cristal. Sólo cristal, con sus brillos y luces, y con algunos de los mensajes escritos por miles de personas tras aquel 11 de marzo de 2004. Los bloques de vidrio se han unido con un pegamento acrílico curado con luz ultravioleta, para lograr la rigidez necesaria. El monumento consta de dos partes. En el exterior, la cúpula irregular que verá la luz hoy. Bajo rasante, en el vestíbulo principal de la estación de Atocha, la sala en la que los visitantes tendrán que adentrarse para observar el interior de la obra y leer los textos serigrafiados sobre una lámina de plástico (ETFE) que pesa unos cincuenta kilos. Durante la noche se utilizarán unos focos que cambian la temparatura de color de la luz dos veces a la hora, como una vela que tilila de forma pausada. No se trataba de crear una iluminación agresiva, sino de sugerir que la luz emerge desde la estación. Los mensajes se leerán correctamente, ya que los focos rellenan el espacio interior con luz artificial dicen los creadores. A El estudio FAM ganó el concurso del monumento en noviembre de 2004. Tras un año de investigación y pruebas en laboratorios, la obra como tal comenzó un año después. Desde entonces, los madrileños sólo han podido ver una lona sobre la obra; primero, negra, y en los últimos días, blanca En la obra han trabajado decenas de especialistas en estructuras, iluminación y, por supuesto, en el vidrio