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11 3 07 11- M TRES AÑOS DESPUÉS OPINIÓN Obituario virtual o hay ruindad alguna en suponer que la muerte del ensayista francés Jean Baudrillard no dejará ningún vacío. En realidad, no ha muerto porque nunca existió si atendemos a las pautas de los escritos que alguien firmó con ese nombre, considerado virtualmente el filósofo francés más importante de los últimos cincuenta años. Al ser todo un simulacro, nada era real sino hiperreal. Así la primera guerra del Golfo no había tenido lugar, solo simbólicamente, como video- juego o gráfico de la CNN. Tan solo había existido mediáticamente, como sería el caso del 11- S. El horror de las víctimas en la Torres Gemelas- -escribió o se hizo escribir- -era inseparable del horror de vivir en ellas. Lo único aproximadamente tangible en la existencia virtual de alguien llamado Baudrillard- -cúspide y caricatura del relativismo intelectual- -es que uno de sus libros aparece en el film Matrix aunque eso lo hace más condenadamente irreal. N El impacto del 11- M llegó hasta el corazón de todos y quedó a merced de unos interrogantes que hoy los jueces pugnan por resolver POOL LA SEMANA EN UN BLOC La cabina de los horrores l Tunecino, el Chino, el Egipcio son la extraña fauna feroz que el juez Gómez- Bermúdez está cribando de forma implacable. No faltará un confidente que fuera imán. Cientos de miles de españoles confían en la verdad y en la justicia, casi olvidada ya del todo la comisión que investigó el 11- M con derroches de ilusionismo parlamentario e instrumentación propia de armamento de destrucción masiva. Con un alto grado de candor, puede pensarse que la impropiedad de aquel simulacro tuvo que ver más con el pánico que con el rigor. Ahora la justicia ejecuta sus plazos, regula los procedimientos y dispone del poder de la legítima coacción. Dispone de la cabina blindada y de los calabozos. Toda la verdad posible es algo que se le debe a las víctimas del 11- M y se lo debe a sí misma la sociedad española. También existe el deber de no bajar la guardia ante las redes del islamismo radical, ni caer en la flaqueza de equiparar el Califato con las Cruzadas, ni Bin Laden con los vuelos de la CIA, ni la ablación con la anorexia. cambiante de nuestro tiempo. Hay grupos de fans del gran Luis Aguilé. No es coincidencia que la historia de amor más delicada e intrigante de estos días sea la de la Mari Carmen Cañizares y Bernardo en Camera Café Ciclo o desenlace l caso de De Juana Chaos ha provocado una avalancha que es muy tentadora para el PP y de gran alarma para el PSOE, aunque en el pasado detectaríamos un dibujo cíclico en otras tantas condensaciones de irritación popular que primero salen a la calle de forma masiva y luego se remansan hasta casi el olvido. E E Más eres tú costumbrados a una cierta placidez y parsimonia senatoriales, el rostro congestionado del presidente de la Cámara Alta apelando a la vergüenza de los senadores ofrecía una segunda lectura del trato penitenciario a De Juana Chaos. La presencia de Zapatero en el Senado alcanzó una agitación expresiva que está inquietando las franjas centrales del electorado. No sé ve tope al avance a toda máquina del PSOE y el PP: unos buscan librarse de la tenaza y de la extraterritorialidad con el hito de la manifestación del sábado y los otros están asidos a una barandilla que se asoma al vértigo de lo que no fue bien calculado, de dar por sentado que la inocencia fue, es y será monopolio de la izquierda. Más o menos, estamos así desde el 11- M que desembocó en la llegada al poder de Zapatero. El optimismo antropológico invocado por Zapatero no considera que el ser humano- -la política, por tanto- -tenga limitaciones. Dolor, sangre, terror, muerte, maldad: Zapatero aleja todo eso de su vista con una réplica parlamentaria no siempre feliz, a veces con un lapsus en otras por ministro interpuesto. A Zapatero y el 11- M l impacto del 11- M fue de una complexión moral mucho más densa, llegó hasta el corazón de todos y quedó a merced de unos interrogantes que hoy los jueces pugnan por resolver. Fue tanto el estupor, fue tan honda la pesadumbre que todavía no tan solo no nos hemos hecho del todo a la idea sino que una parte de nuestra conciencia ciudadana fácilmente- -paradójicamente- -se dejaría distraer. Eso ha sido en parte la estrategia de Zapatero: distraer, desviar la atención, interponer cortinas de humo, trasladar a otros toda responsabilidad y toda culpa. Hasta ahora el zapaterismo obtuvo ventajas tácticas en cada juicio paralelo, arropándose en un emocionalismo adanista que disimulaba todo esbozo de cálculo maquiavélico. No está tan claro que con el traslado de De Juana Chaos las cosas sigan igual. vpuig abc. es VALENTÍ PUIG E Cine de barrio an merecido fue el retorno de Tony Leblanc como el nuevo respeto por tantas figuras del cine de barrio, por las viejas canciones pachangueras que suenan en la sintonía de los teléfonos móviles, ese icono constantemente T