Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
11 3 07 11- M TRES AÑOS DESPUÉS MUSULMANES Elena Anaya junto a Driss Karim (morabito, santo sufí) cerca de la tumba de Caín. En segundo término, Mehdi Ouazzani Caín y Babel Terror y teatro (Viene de la página anterior) que le gusta pensar por su cuenta. Licenciado en teatro por la universidad de París y psicopedagogo, es actor y director de cine y teatro, participó en una Caravana de la Paz organizada por la Unesco en solidaridad con el pueblo afgano y trabajó en el mítico Mahabharata de Peter Brook. Se percibe su poco afecto por el curso que ha seguido su país desde la llegada de los ayatolás. Interpreta un papel ideológicamente antitético a su filosofía, el mulah Ali Aftar Durrani, ministro talibán de etnia pastún, y en la obra habla en dos lenguas que no conocía hasta llegar a Madrid: español y pastún. Emplea ambos idiomas con una indudable solvencia sobre el escenario en el papel de un mulah cuya mera presencia atemoriza. Cree que lo que esta obra tiene que ver con el 11- M es que predispone a pensar Dice que todo el mundo conoce la palabra Afganistán, pero casi nadie sabe de verdad lo que ocurre allí Danechvan no es el único del elenco foráneo que se declara abiertamente ateo Cree que el islam es una religión tolerante, salvo cuando llega al poder. No estoy en contra del islam, pero desde el Profeta hasta la actualidad, cuando el islam llega al poder se convierte en un instrumento y eso me parece muy negativo. El islam es el peor enemigo del islam Aunque sabe que el influjo del teatro es pequeño, y más de obras tan comprometidas como ésta, dice que al igual que una luciérnaga brilla de noche en el bosque, el teatro puede conseguir ser también una luz en la oscuridad Nacido en Fez, Mostafa El Houari es el cuarto marroquí de Homebody Kabul Licenciado en teatro, es actor de cine, teatro y televisión, y ha dirigido teatro. Interpreta a un afgano pastún, miembro de Nai Azz Munkar, policía religiosa talibán. Cuando llegó a Madrid, le pidió al taxista que pasara ante la estación de Atocha. Pensé en todos los que habían encontrado la muerte allí y sentí su dolor como si fuera mío. Y me puse a llorar. Igual que los familiares fueron a las estaciones y los trenes en busca de sus muertos, la Priscilla de En casa En Kabul va a la capital afgana buscando a su madre. Mario Gas nos ha acercado Afganistán a Madrid. Creo que esta obra es el símbolo de un cambio: el autor dispara balas contra el público: para que despierte Prefiere no dar muchas pistas sobre sus inclinaciones religiosas, pero sí dice que es libre Hamid Krim es argelino, aunque nació por accidente en Marruecos. A los 16 años se fue a Rusia para ingresar en la escuela de submarinos. Pasó nueve años en un sumergible, pero desertó de la Marina argelina cuando le obligaron a disolver una manifestación pistola en mano. Encontró trabajo en el cine y acabó estudiando para actor y director en Francia, y ha trabajado en ambas facetas, además de las de guionista y escritor. Desde hace seis años vive en Barcelona, como Mohamed el Hafi. Interpreta el papel de Zai Garshi, antiguo actor afgano que ahora se dedica a vender sombreros. Cuando supe del atentado del 11- M lo sentí como en mi propia carne, porque es algo que he vivido constantemente en los últimos años en Argelia. Por eso me parece tan necesaria esta obra: porque muestra que dentro del islam, incluso en el Kabul de los talibán, hay voces diferentes Cuando le propusieron para el pequeño papel de vendedor de sombreros se descorazonó, pero acabó accediendo porque Mario Gas le convenció con dos argumentos: con una frase de Albert Camus no hay papeles pequeños, sino actores mediocres y un envite: Si tú no me ayudas a hacer la obra interesante, cómo la voy a hacer Dice que la obra es una constatación de lo que pasa en el mundo, entre Oriente y Occidente, es una reflexión muy profunda sobre la ambigüedad del ser humano. No da respuestas, ofrece una realidad. Es cierto que estamos ante un choque de civilizaciones, pero de nosotros depende que el choque acabe siendo un abrazo o una colisión Como su compañero persa, también se define como ateo pero también advierte de que la imagen que se ha formado Occidente del islam está construida a partir de un diez por ciento de los musulmanes Choque o abrazo Un teatro para ponerse en el lugar del otro En la última escena vemos a Mahala, la ex bibliotecaria de Kabul (extraordinariamente encarnada por Gloria Muñoz, transformada en una rabiosa pastún que quiere huir de su desgarrado Kabul donde se obliga a las mujeres a la invisibilidad) sentada en la misma casa de la que había huido la homebody leyendo, como su predecesora, ahora muerta, perdida (tal vez encontrada) en Kabul, la ciudad maldita. Dice que en el jardín de su casa londinense ha plantado a todos sus muertos. De ese silencio que cae sobre el teatro sólo se puede salir con los aplausos que los actores reciben con una intensidad pareja a la que brilla en muchas pupilas del público. Los actores que han venido de lejos a hacer esta conmovedora obra destilan una emoción particular. Cuando salimos a la plaza de Santa Ana, algunos se preguntan por este momento español, y si no estaremos arrojando por la borda algo muy precioso, inconscientes de lo que hemos conseguido, quejándonos como niños malcriados, olvidándonos de que esta misma noche, en Kabul, en Bagdad, la mera supervivencia está en entredicho y la esperanza en su grado cero. El teatro de Tony Kushner sirve para despertar. Y sirve para algo central en el pensamiento y la vida de la filósofa francesa Simone Weil: intentar ponerse en el lugar del otro. ABC. es Información adicional en http: www. abc. es prensa domingos domingos. asp