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4 3 07 VIAJES Cuaderno de viaje Cómo llegar. Avianca, Iberia y Air Comet vuelan desde Madrid a Bogotá. Hasta Leticia, capital del departamento del Amazonas, sólo se puede ir en avión, con Aerorepublica (www. aerorepublica. com. co) por unos 225 euros. Hay un vuelo diario. Alojamiento. La mejor opción es el hotel que la cadena Decameron (www. decameron. com) abrió recientemente en Leticia. Hay otros alojamientos en la ciudad (el Anaconda sería la alternativa) pero todos ellos son más modestos. Otra posibilidad es alquilar la casa flotante para ocho personas que ha construido Aviatur (www. aviatur. com) y que suele echar el ancla en un recodo del Amazonas entre Leticia y Puerto Nariño. El alquiler completo cuesta 540 euros día. En el río. Aviatur o el hotel Decameron ponen a disposición de los turistas lanchas y guías para llegar hasta Puerto Nariño, al parque nacional Amacayacu, a la isla de los micos o al territorio de la victoria regia, esa flor espectacular tan característica de esta zona. Si prefiere buscar un guía directamente, puede contactar con Antonio Rengifo: reservasinfrontera hotmail. com Qué comer. En el Amazonas, los peces del río son las estrellas, sobre todo el codiciado pirarucú. En cuanto a la carne, la alternativa más frecuente es el pollo, acompañado, como siempre, por yuca, arroz y patacones (plátano frito cortado en rodajas) El catálogo de zumos naturales es espectacular. Los podremos encontrar de arazá, copuazú, camucamu, carambolo, chontaduro, guayaba... Precauciones. Se exige la vacuna de la fiebre amarilla, y se recomienda repelente para los mosquitos, tratamiento contra la malaria (aunque ésta no es una zona de peligro) y protección contra el sol. En cuanto a la seguridad, en el trapecio amazónico no opera ningún grupo armado, por lo que la sensación de tranquilidad es completa. Lo mismo ocurre en Bogotá, ciudad que ha mejorado en este aspecto de forma muy llamativa. Más. www. colombiaespasion. com www. proexport. com. co (91 577 67 08) En Leticia circulan miles de motos. Los coches apenas son útiles en un entorno en el que sólo hay una carretera de pocos kilómetros Amazonas La llamada del ecoturismo (Viene de la página anterior) mos dos años. Hasta la Amazonia han llegado muchos menos, entre otras cosas porque el río y la selva se asociacian con frecuencia únicamente a Manaos (Brasil) y no a Colombia. En las 293.000 hectáreas del Amacayacu, cualquier aficionado a la observación de fauna y flora sentirá la emoción que provoca un tesoro recién descubierto. Encontramos veinticinco senderos interpretativos, pensados para una escapada corta o para una incursión de varios días tras el rastro del jaguar o de los caimanes, tras la silueta de las enormes ceibas, el árbol clásico de las regiones tropicales. Empieza a llover de nuevo, aunque en este lugar donde rara vez se baja de los treinta grados eso poco importa. En Amacayacu, parque que dispone de alojamientos confortables, machacan el mensaje del turismo sostenible. Y una idea parecida mueve a los vecinos de Puerto Nariño, un pueblo a dos horas de Leticia en lancha rápida en el que no está permitida la circulación de coches o motos, salvo el camión de la basura y la ambulancia. La selva nos rodea por todas partes. Julián, nombre castellanizado de un yagua, guía un paseo en busca de árboles representativos. Aquí está la capirona, una especie que muda la piel como si fuera una serpiente. Allá, el ojé, con sus raíces inmensas. Cerca, la hamaca del duende, el cumala, el cedrillo, o el capinurí, el árbol de la fertilidad. Cientos, miles de troncos diferentes salpican un camino al que apenas consigue llegar la luz, tan tupido, tan aparentemente infranqueable. En el muelle de Puerto Nariño Enseñar sin destruir Puerto Nariño PERÚ El grupo Aviatur ha construido este hotel flotante, un alojamiento original para un máximo de ocho personas. La casa se desplaza a unos diez kilómetros por hora Entre la selva y el río surgen infinitas formas de descubrir la Amazonia. Desde paseos de uno o varios días a deportes de más o menos aventura, como el canoping o el kayak Lagos de Tarapoto Lagos Yaguarcaca Bellavista Leticia N 0 Km 20 Tabatinga BRASIL atracan con regularidad los paquebotes de los pescadores, y alguno turístico. Uno de ellas, manejado por Saulo, de veinte años, suele adentrarse en los lagos del Tarapote, una balsa de agua y paz sobre la que el atardecer cae a cámara lenta. Los lugareños vienen a este refugio en busca de pescado- -araguanas, pintadillos, sábalos... -que vender en el mercado de la mañana. Los turistas, en cambio, aguardan el ocaso y la silueta de los delfines rosados, el silencio, los saltos de estos bellísimos ejemplares. De regreso a Puerto Nariño, donde la luz se corta a las doce de cada noche, el estruendo de la gran ciudad se antoja sólo un vago recuerdo. Malaquías Castro pisa el acelerador camino de Leticia, con parada en otras comunidades indígenas o en la casa flotante construida por Aviatur. Es un hotel móvil de lujo para ocho personas en el que recorrer el río. En Leticia aún se podrá estirar la excursión. Quizá practicar kayak, en alguna quebrada que se interna en la selva, o canoping, ese deporte que consiste en trepar con un sistema de poleas hasta la copa de unos árboles de inmenso porte. Quizá pasear por una ciudad vigorosa pero en la que sólo hay un semáforo. O pasar a Brasil para comer. En esta tierra fronteriza, la mañana se escapa rápido. A las tres, Silva e Ipuchima nos esperarán en el llamémosle aeropuerto. Si la lluvia violenta del trópico no lo impide, el avión despegará a las tres y media en punto. Trapecio Amazónico COLOMBIA Parque Nacional Natural Amacayacu Rí o Am on az as