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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Ligia Gargallo CATEDRÁTICA DE FÍSICA Y QUÍMICA Y PREMIO L ORÉAL- UNESCO FOR WOMEN IN SCIENCE 2007 La discriminación aún existe en mi continente TEXTO: M. A. mujer entre probetas. Ahora ella rinde tributo a su familia y, sobre todo, a las mujeres de su familia, ya que cree que ellas juegan un papel fundamental no sólo en el desarrollo del conocimiento científico sino en el de las carreras de las jóvenes promesas de la ciencia Se lamenta, no obstante, de que de 516 premios Nobel científicos, tan sólo un 2,3 por ciento sean mujeres; por ello espera que al igual que las mujeres del sur del Pacífico se guían por la Southern Cross, puede que deban seguir las mujeres del mundo también su estrella y ser las principales luces que iluminen la ciencia La última historia le pertenece a Ligia Gargallo, la representante de Latinoamérica. Chilena de nacimiento- -sus padres son españoles de pura cepa- respira por la herida- -como denuncia en la entrevista adjunta- -de la falta de apoyo a las mujeres en su continente, que son limitadas a efectuar las tareas domésticas o a no ejercer más que algunas profesiones determinadas Las cinco son, después de París, amigas de sangre, la misma que se comparte cuando se lucha durante años contra los obstáculos y la incomprensión de cierta parte de la sociedad hacia las mujeres. Para desgracia de todas, las científicas tan sólo representan el 27 por ciento de los investigadores existentes en el mundo. Y en España, únicamente el 13 por ciento de las cátedras están ocupadas por mujeres. Está claro- -ya se dijo aquí- -que las cinco primeras damas de la ciencia no eran tan corrientes. Por las venas de Ligia Gargallo (Chile, 1933) catedrática de Física y Química en la Universidad pontificia católica de Santiago, corre sangre española, concretamente turolense, donde nacieron sus padres. Ahora que recibe la consagración por su riquísima carrera investigadora, con la concesión del Premio L Oréal- Unesco for Women in Science 2007, es hora de recordar, con lágrimas en los ojos, sus ancestros españoles y su lucha inagotable a favor de las mujeres. ¿Qué parte de sus éxitos en la ciencia le corresponde a sus padres? -Mi padre era corresponsal de guerra y emigró a Argentina donde vivían dos hermanos que le dieron cobijo. Tanto mi madre como mi padre fueron antifranquistas y en ese ambiente crecí yo... Con mucha libertad, por lo que ni mi padre ni mi madre se opusieron a mi carrera. -Su padre lo entendió. Pero ¿y sus compañeros varones, dado que no sería muy corriente entre sus amigos y su ambiente que una mujer se dedicara a la investigación? -Por el hecho de ser mujer no he tenido dificultades; todo lo contrario, prácticamente siempre trabajé con hombres, que son muy buenos compañeros. Lo primero es ejercer, y una vez que se ha demostrado autoridad intelectual, no hay nada más que decir. -Pero supongo que eso no será lo habitual en su continente... -En absoluto. En muchos países de Latinoamérica la discriminación aún es un problema no resuelto. Las mujeres científicas son minoría. Pero así, perdemos todos. Hombres y mujeres, ya que todos se privan de la contribución de una parte muy importante de la población, en tanto que la contribución de las mujeres en las distintas ramas de la ciencia podría mejorar de manera definitiva nuestra calidad de vida. ¿Cree en la paridad? -Nada. No hay que imponer cuotas de ningún tipo. ¿No estaremos exagerando con todo esto? -No hay que competir entre hombres y mujeres, sino entre buenos profesionales y malos. ¿Dónde ha encontrado más apoyos, en su país o fuera de él? -Conmigo se ha cooperado y me han ayudado las universidades españolas. Por ejemplo, la Complutense, la UNED, la Politécnica de Valencia, de Alcalá de Henares, del País Vasco... Yo pasé un año en Madrid. Y la verdad es que me habría quedado en España... ¿Por qué no lo hizo? -Porque mi país es Chile y allí tenía que volver. Yo estoy comprometida con Chile y con el resto de Latinoamérica. Mire, la ciencia en realidad es un estilo de vida. Nunca pierdes tu papel de científica aunque hagas de madre, de esposa, de ciudadana. Tengo tres hijos. El chico es químico- farmacéutico, mi hija ingeniero comercial en una industria china y la menor estudió Matemáticas pero ejerce de ama de casa. En su casa su madre era una científica y ellos lo han mamado. ¿Se planteó alguna vez el tener que elegir entre ser madre o investigadora? -Nunca. Mi marido era mi compañero de profesión. Pero quiero decirle una cosa a usted y al resto de mujeres: se puede ser científica sin tener que renunciar a la vida familiar. La motivación y el esfuerzo son las claves de la vida y del éxito. Es posible combinar todos los papeles que te da la vida. La chilena Gargallo, de padres españoles, es especialista en el funcionamiento de los polímeros