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4 3 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Las primeras damas de la ciencia (Viene de la página anterior) Ameenah es la más joven de estas cinco misses de la ciencia que recogieron sus distinciones en la capital francesa. Cuando ABC la encuentra por primera vez en el hotel parisino, donde se aloja, la ve sentada comiendo con una abuela de larga trenza blanca recogida en la nuca. Vestida de rojo la mayor, nuestra segunda dama y compañera de mesa de Ameenah es Mildred Dresseulhaus, que da buena cuenta de una refrescante ensalada y unos quesos franceses de untar. Es para los ojos de una española una suerte de reencarnación de la madre de la casa de la pradera, entradita en años (tiene 76) y dispuesta a prepararte un pastel de manzana. Pero no, esta americana, es física, aunque de pequeña soñaba con ser profesora. Cambió de vocación cuando Rosalyn Yallow, premio Nobel por su trabajo en física médica, le dio clases. Mis padres no estaban ilusionados con la idea y me animaban más a formar una familia Sus progenitores- -emigrantes y pobres- -nunca llegaron a soñar con que su hija se hiciera especialista en nanotubos de carbono, capaces de mover, por ejemplo, los motores de los aviones, ahí es nada. Es catedrática del Instituto de Ingeniería eléctrica y Física de Massachusetts, en Estados Unidos. Su historia personal es tan fecunda como la de su compañera de premio, la rusa Tatiana Bershtein, que comparte con su marido e hijo la profesión y el amor por la física. Milfred Dresselhaus, rodeada de sus alumnos en Massachusetts tadística de los polímeros que, para quien no entienda de la materia (casi todos) son macromoléculas que sirven para transportar, por ejemplo, medicamentos, y cuya aplicación para la vida es inabarcable. Como mujer, huye de los estereotipos de la señorita Pepis: Espero no ser políticamente incorrecta al decir que los hombres y las mujeres no son iguales. Esto se aplica a todos los aspectos de sus vidas, incluyendo la forma de resolver los problemas Por ello, afirma, es tan importante que haya mujeres en la ciencia La peripecia vital de esta sabia de 78 años es escalofriante: nació en San Petersburgo (ella lo llama, con disciplina soviética, Leningrado) de unos padres médicos a los que sorprendió la guerra; casi morí en ese momento confiesa. De su discurso apasionado y presuroso (en la ceremonia de entrega del premio quiso leer en ruso unos párrafos) se infiere que es judía y que el antisemitismo que asoló a su país le afectó en el alma. Para entender la categoría de esta laureada baste con subrayar que el presidente del jurado, el profesor francés Pierre- Gilles de Gennes, a la sazón Nobel de Física en 1991, reconoció en la Unesco que Tatiana fue profesora mía y yo jamás soñé que pudiera participar en un jurado que la distinguiera con un premio. Es un auténtico orgullo Una neozelandesa de origen escocés es la cuarta mujer coraje de esta historia: Margaret Brimble (45 años) catedrática de Química Orgánica. Es decir, y para que nos entendamos, una escultora de átomos A pesar de no incurrir en los lugares comunes de la paridad, se felicita por el empeño de mi abuela, de que tuviera educación y de que estudiara Al principio, me preguntaba la gente que qué hacía yo en un laboratorio porque era raro ver a una Los padres de Milfred, americana, jamás llegaron a soñar con que su hija se hiciera especialista en nanotubos de carbono, capaces de mover motores de los aviones Brimble, de Nueva Zelanda, es una auténtica escultora de átomos y agradece a su abuela su empeño en que estudiara. Se convirtió en científica de renombre Tras el telón de acero Tatiana, la tercera científica a la que ha querido honrar L OréalUnesco, proviene del frío y de cuando la guerra también era fría. Se especializó en la física es- Las cinco laureadas por L Oréal- Unesco por su labor investigadora La neozelandesa Brimble, en el laboratorio