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4 3 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Hedge funds ha alumbrado una nueva casta: los hedge fund boys gurús de la inversión alternativa que se mueven en el lujo y el glamour POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO Nuevos amos del universo del dinero En los 80 fueron los yuppies en los 90, los puntocom Esta década Fondos golfos POR JESÚS GARCÍA Mueven 1,4 billones de dólares- -una cifra superior al PIB español- -en la más negra opacidad. Son fondos de alto riesgo a los que ricos e instituciones entregan su dinero sin pedirles cuentas. Culpables de casi todo lo que pasa en los mercados. Viven de sus asimetrías, de las distorsiones y de los desequilibrios económicos. Buscan la rentabilidad absoluta independientemente de la marcha de los mercados. Podría decirse que son antisistema pero con su potente músculo engrasan los mercados y provocan violentos movimientos. Las debacles más sonadas: la del LTCM, en 1998, gestionado por varios premios Nobel, que provocó la crisis de la deuda rusa, y en 2006 la del fondo Amaranth, que invertía en futuros sobre gas natural. Cayó el precio de la materia prima y explotó. o es por dinero. Es por mucho dinero. Así que si usted tiene en la hucha la módica cifra de 50.000 euros (para empezar a hablar) puede ponerse en manos de los súper gestores de los hedge funds (fondos de inversión libre o alternativa) Le harán más rico... o más pobre, porque el batacazo es un escenario posible y puede perder hasta la camisa (ejemplos, haberlos, haylos) Pero, ¿y ese hormigueo indescriptible que proporciona apostar a lo grande? Los estudiosos del fenómeno afirman, sin embargo, que no se trata de productos altamente especulativos; la palabra riesgo ha quedado grapada a los hedge funds por la naturaleza sofisticada de los mismos, algunos cracks sonados y una mala prensa que los vincula a chiringuitos de lavado de dinero negro. Error. Una definición más satisfactoria sería la de fondos que buscan la mayor rentabilidad con un riesgo menor al del mercado en general, para lo que usan técnicas de cobertura Al fin y al cabo, hedge significa seto en inglés. No confundir con edge (filo) La nueva casta de gurús nació, claro está, en las capitales donde se mueve la pasta, en Nueva York, Londres, Hong Kong, Sydney... Vienen del mundo financiero- -son sucesores de los yuppies de Wall Street que retrató Tom Wolfe en La hoguera de las vanidades aunque, a diferencia de aquellos, tienen preocupaciones sociales al estilo de los puntocom -y viven a todo trapo: fiestas, mansiones, jets privados, yates, cochazos, colecciones de arte... Las raíces de los hedge funds hay que buscarlas en la década de 1950 en Estados Unidos; la figura del neoyuppie que los pastorea es mucho más reciente. Ya cuentan con un libro de cabe- N cera: Hedgehogging de Barton Biggs, ex jefe de análisis de Morgan Stanley que se ha establecido por su cuenta. Y han aterrizado en España: el 4 de noviembre de 2006, el Consejo de Ministros dio luz verde a estos nuevos productos de inversión; la Comisión Nacional del Mercado de Valores autorizó a una veintena de entidades financieras- -algunas tan conocidas como BBVA, Santander o Caja Madrid- -para que comercializaran los hedge funds pero aún se tiene que desarrollar el reglamento que fije definitivamente las reglas del juego. Tocan todos los palos: sector energético, materias primas, banca... En pocos meses, profesionales de élite han abandonado sus empresas para volar solos y ofrecer sus servicios a gente de posibles. Uno de los grandes centros de hedge funds es Greenwich, en Connecticut (Estados Unidos) sede de Amaranth Adviser LLC, firma que en septiembre del año pasado perdió más de 6.000 millones de dólares a causa de la estrepitosa caída del precio del gas. El padre de la criatura, Nick Maounis, 43 años, graduado en finanzas por la Universidad de Connecticut, está desmontándola- -cuando finalice este trimestre, la firma contará con 30 empleados frente a los 420 que tenía antes del colapso del fondo- -y busca una segunda oportunidad. Habrá quien se eche las manos a la cabeza ¿pierde 6.000 millones y no le han crucificado? pero en la galaxia de los hedge funds todo es posible: el gestor que ha mordido el polvo probablemente no va a repetir errores pasados y siempre habrá alguien con ganas de marcha que volverá a confiar en él. Nick Maounis, Kenneth Griffin o Steven Cohen son algunos de los considerados amos del uni- Dinero y terremotos verso de los mercados financieros mundiales. Jóvenes que han encontrado su estilo de vida en el riesgo, el lujo y el glamour. La industria de los hedge funds mueve más de un billón de dólares (un billón de los nuestros, es decir, un millón de millones) en el mundo y provoca movimientos sísmicos en los mercados internacionales. Los activos de los fondos de cobertura han crecido un 1.000 por 100 en la última década. Se calcula que en la actualidad hay unos 8.000 hedge funds en el mundo. Los nuevos brujos de las finanzas reciben fuertes inyecciones de grandes patrimonios, instituciones y fondos de pensiones para intentar multiplicarlas hasta el infinito. Viven de las asimetrías de los mercados, de las distorsiones y los desequilibrios económicos. Mueven más de un billón de dólares al año y se reservan entre el 10 y el 20 por 100 de las ganancias obtenidas. Los top 25 sacan una tajada de 300 millones de euros cada uno