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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Los misiles iraníes rasgan el cielo durante unas maniobras cerca de la ciudad de Qom, al sureste de Teherán, en noviembre de 2006 REUTERS Planes de ataque Teherán. Como si combinase la vía diplomática con la amenaza del garrote en alto POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL EN WASHINGTON Escenarios para un día D Aunque acepte conversaciones con Irán sobre Irak, Washington no ha dejado de alentar todo tipo de especulaciones sobre cómo podría desarrollarse una ofensiva militar contra el desafío nuclear de odas las opciones están sobre la mesa La ya famosa frase, repetida esta misma semana por el vicepresidente Cheney, resume la posición de la Administración Bush con respecto al desafío nuclear de Irán. Es decir, una apuesta por una solución negociada pero que no descarta un eventual uso de la fuerza. Posición que desde hace por lo menos dos años está generando toda clase de especulaciones sobre cómo podría degenerar el pulso mantenido con la teocracia de Teherán. Entre los planes de guerra recientemente publicados por medios de comunicación occidentales, la BBC ha informado sobre la opción de una ofensiva aérea por parte del Pentágono, centrada no solamente contra las instalaciones asociadas con el programa nuclear iraní sino también contra destacados objetivos de su infraestructura militar (bases aéreas y navales, instalaciones de misiles y centros de mando) De acuerdo a estos indicios, el Comando Central del Pentágono (CENTCOM) -encargado de todas las T eventuales operaciones militares en la zona de Irán- -ya habría seleccionada una lista de objetivos, empezando por la planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, enterrada a 25 metros. El gatillo que accionaría esta ofensiva sería la confirmación de que Irán ha empezado a desarrollar bombas nucleares. Aunque también se contempla la posibilidad de bombardeos punitivos si los iraníes estuvieran implicados en algún destacado ataque contra tropas de Estados Unidos en Irak. The New Yorker ha añadido a todas estas especulaciones la creación de un grupo de planificación, dentro de la Junta de Estado Mayor de EE. UU. encargado de perfeccionar los planes de contingencia para una ofensiva aérea contra Irán que pueda ser implementada, cuando la Casa Blanca así lo ordene, en cuestión de 24 horas. Recientemente, ese grupo ha- La ofensiva comenzaría si se confirmara que Irán ha empezado a desarrollar bombas nucleares, o su implicación directa en algún ataque contra las tropas de EE. UU. en Irak bría recibido la orden de identificar blancos adicionales relacionados con el suministro de ayuda a los insurgentes de Irak. Entre los movimientos militares del Pentágono que han multiplicado las especulaciones bélicas destaca el envío de un segundo portaaviones de la Navy al Golfo Pérsico. Lo que supone un combinado nivel de poderío aeronaval- -encabezado por el USS John C. Stennis y el USS Dwight D. Eisenhower -no visto durante los últimos tres años en el mar de Arabia y que permanecerá desplegado al menos hasta primavera. Estados Unidos también ha venido facilitando a los vecinos árabes de Irán la sofisticada opción defensiva de misiles Patriot, para contrarrestar los esfuerzos realizados por Teherán en el frente de cohetes militares. El Pentágono dispone además, sin contar las tropas en Irak, de unos 40.000 militares en países cercanos al territorio iraní. Un despliegue que se ha visto reforzado con el reciente envío hasta la base de Incirlik en Turquía de docena y media de aviones F- 16, con capacidad para lanzar nueva munición anti- bunker. Refuerzos que han venido acompañados por radares volantes AWACS y aviones- cisterma KC- 10 para repostar en vuelo. De acuerdo a las estimaciones del Pentágono compartidas con el Congreso de Estados Unidos, Irán dispone de la mayor maquinaria militar del Golfo Pérsico, capaz de realizar ofensivas fuera de su territorio en virtud sobre todo de su Armada y sus misiles balísticos. Teherán dispone de unidades terrestres con más de 350.000 efectivos y la posibilidad de movilizar 300.000 reservistas en tiempos de crisis. Con un equipamiento que comprende unos 1.500 carros de combate y otros tantos vehículos blindados. Desde la revolución de 1979, el poderío militar iraní está basado en una deliberada bicefalia: el Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica Pasdaran y las fuerzas militares regulares. Un binomio dotado por separado de sus propias unidades terrestres, navales, de aviación y defensa aérea. Los guardias de la revolución- -además de misiones militares- -se concentran en misiones de seguridad interna, inteligencia y, según Washington, canalizar la ayuda que Irán presta a diferentes grupos terroristas y a la insurgencia iraquí. La Armada de los guardias de la revolución se halla concentrada en torno al Estrecho de Ormuz, bajo el supuesto escenario de internacionalizar cualquier conflicto con EE. UU. cerrando el tráfico petrolífero que pasa por ese estratégico cuello de botella. La Fuerza Aérea de los guardias de la revolución mantiene también su control sobre la mayoría de los misiles balísticos y cohetes de Irán, con capacidad para atacar objetivos en el Golfo Pérsico, la península árabe, Israel y las fuerzas de EE. UU. en la región.