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4 3 07 EN PORTADA Iraníes Sobrevivir en el eje del mal POR MARTIN HAYAT. TEHERÁN E tre litigios nucleares, la guerra en la vecina Irak y ultimatos norteamericanos, los iraníes de a pie se ven atrapados estos días por las ruedas de la historia. Intentan sobrevivir en el corazón de la tormenta, mientras desde el exterior vienen confusos rumores de planes de guerra. Por más que la información llegue muy filtrada, las consecuencias económicas ya se dejan notar. Una situación en la que cada vez son más los que en Teherán apuntan al presidente Ahmadineyad como el responsable del desaguisado. Aunque tampoco quiere hacerse muchas preguntas una población que, en muchas ocasiones, se conforma con vivir el día a día. Con el ultimátum, a Irán llegaba también la nieve. Teherán amanecía cubierta por un manto blanco que sólo el intenso tráfico conseguía eliminar. Mientras el clima político se calentaba en las reuniones del Consejo de Seguridad, en Viena, en la capital persa los termómetros bajaban de los cero grados. Con el paso de las horas llegaba la niebla, que se mezclaba con la polución acumulada sobre los 12 millones de personas que viven en esta ciudad. Y entre la nieve y la niebla apenas se podía ver más allá de unos metros. Este sombrío temporal es simbólico de la situación que afrontan los iraníes de a pie. El desasosiego por las noticias que llegan del exterior, la incredulidad por las informaciones que les dan sus familiares en el extranjero- -sólo en Los Ángeles se calcula que vi- ven casi un millón de iraníes- -y el progresivo sentimiento de miedo impuesto por el régimen mantienen bloqueados a los ciudadanos. Pero en una nación de 70 millones de personas hay sitio para todo tipo de opiniones. Los fieles de Ahmadineyad siguen palabra a palabra sus discursos y sólo tienen un lema en la cabeza: La energía nuclear es nuestro derecho El eslogan más famoso de este Irán fiel a la vieja revolución, sin embargo, es motivo de chistes, mensajes irónicos para móviles y bromas entre el otro gran sector de la población harto de tanta polémica, que no cree en el régimen y que incluso vería con buenos ojos una intervención para dar carpetazo a estos veintiocho años de ayatolás. La sociedad está dividida, y las diferencias van mucho más allá de las reflejadas en las últimas elecciones municipales. No es una polémica entre ultraconservadores radicales, representados por Ahmadineyad, o ultraconservadores moderados, más cercanos a Rafsanyani. Es una polémica entre los defensores del sistema y millones de iraníes que no tendrían inconveniente alguno en cambiar de régimen en 24 horas. Un ataque a gran escala como el diseñado por los estadounidenses, sin embargo, podría provocar el efecto contrario y unir a unos y otros. No se debe subestimar el sentimiento nacionalista iraní. En el bazar de Teherán se pueden comprar camisetas con una leyenda en inglés que dice: Nuclear energy is our right. USA I see you tiny (la energía nuclear La energía atómica es nuestro derecho es un eslogan oficial y, a menudo, objeto de bromas populares AFP es nuestro derecho, Estados Unidos, te veo diminuto) Su vendedor no tiene ni idea de lo que pone, porque sólo sabe leer el alfabeto farsi, y lo que le preocupa de verdad de su producto, es que las tallas son demasiado pequeñas