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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Un poco atrasados uando veo Los puentes de Madison me atacan unas insoportables ganas de fumar, que digo yo que Meryl Streep y Clint Eastwood se podían poner un parche. Con Eva al desnudo me pasa lo mismo (Bette Davis parece que está todo el rato en el escenario de Aplauso No por eso me parece que esas películas inciten a fumar. Y las autoridades sanitarias, en la luna. Que el anuncio de Dolce Gabbana llame a la violencia, pues bueno, puede ser. Sólo porque cualquier cosa puede ser, que algunos están como cabras. Aunque ese ejercicio, sin tacones y sin el tío encima, lo hago yo para reforzar los músculos lumbares. Por otro lado, es cierto que a mí más de dos hombres juntos ya me dan miedo. Por eso los cuatro figurines de Il Divo me producen escalofríos, igual que Los Cantores de Hispalis. Y de pequeña, The Jackson s Five (y aquí tenía razón, aunque sólo fuera por la deriva del pequeño Michael) Este verano leí que, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the Nacional Academy of Sciences el exceso de varones favorece la violencia. O sea, que si en una cultura hay más hombres que mujeres y los hombres tienen que luchar por una pareja, esa sociedad acabará viendo comportamientos salvajes de quienes no logren novia. Cuando por aquí ha habido algo parecido el cine ha dado con la solución. La emisión de Caravana de mujeres por televisión sugirió a los solteros de Plan organizar una caravana para ellos (sin Robert Taylor pastoreando a las candidatas a casarse) Nada de violencia. En cuanto a lo del anuncio de Dolce Gabbana, todavía me falta por oír que algún acusado de agresión sexual se excuse en la publicidad artística. En to- C do caso, serán películas como Acusados (violación múltiple sobre mesa de billar) las que se encarguen de provocar esas actitudes. A mí la película Acusados me dio unas ganas enormes de matar a Jodie Foster. Momento Oscar, momento flashback. En 1988 las nominadas como mejor actriz eran Glenn Close por Las amistades peligrosas (qué gran injusticia que no ganara) Sigourney Weaver por Gorilas en la niebla Melanie Griffith por Armas de mujer Meryl Streep por Un grito en la oscuridad y Jodie Foster por Acusados Y va y se lo lleva ésta sólo porque la habían violado (el premio por El silencio de los corderos ya fue otra cosa) De verdad que si esta madrugada el Oscar goes to Penélope Cruz no pasaría ni más ni menos que lo que ocurrió en el 88, aunque me temo que no nos caerá esa breva. No pensaba decir nada del anuncio de Dolce Gabbana porque es la misma historia de siempre y porque de los diseñadores sólo me gustan sus camisetas con motivos pop (la de Wonder Woman, la de Pepsi y esta temporada la de Marilyn Monroe) También porque, como escribe Jamie Huckbody en Fashion Now la fascinación de quienes son la locomotora de la moda italiana radica en la fricción entre los polos opuestos: masculinidad- feminidad, suavidaddureza. inocencia- corrupción. Domenico Dolce y Stefano Gabbana han dicho (no sé cuál de los dos) que tanto esa imagen como las otras que forman parte de la exposición Secret Ceremony, actualmente en Milán, exploran la delgada frontera entre la moralidad y la inmoralidad, dos dimensiones paralelas que coexisten y que dividen el mundo El anuncio que se ha retirado en España, sólo en España, refleja ese universo. Luego también hay que tener en cuenta que se trata de una marca que suele llevar gente como Tony Anipke, pero esa es otra historia. En cualquier caso, lo que han afirmado (no sé cuál de los dos) de que los españoles nos hemos quedado un poco atrás me ha ofendido mucho. Durante un rato. Luego me he acordado de que Marc Jacobs escribió una airada carta a un periodista de The New York Times que osó calificarlo de cool Y de que el otro día, con motivo de Arco, Eduardo Arroyo, pintor, decorador teatral, amante del boxeo y tantas cosas más, dijo que no hay nada más conservador que ser moderno. Y ahora no sé si el vídeo de Luis Aguilé promocionando Castellón y Marina D Or es una horterada, algo supermoderno o solamente incita a la violencia. Domenico o Stefano Carmen Alcayde, uno de los rostros más populares de Telecinco, gracias al programa Aquí hay tomate dos que también se hacía Eugenia no sé si en la misma publicación o en otra parecida. Lo mejor no son sólo las fotos, sino algunas de sus declaraciones como cuando apunta a que el primer consejo que le dio Francisco cuando empezaron a salir es que estuviera al margen de la televisión y las revistas para que no le afectara lo que allí podía salir. Contado así parece como si Blanca viniera de otro mundo, de otra cultura y hasta de otra familia. Siendo como era la prima e íntima amiga de la ex de Francisco no creo que todo esto le pillara de sorpresa. ¿O si? Momentos emotivo en la fiesta fue cuando la guapísima Nieves Álvarez le entregó un premio al argentino que decora algunas de las casas y locales de moda más punteros, como es el simpático Galliussi. Desde los dormitorios de Isabel Preysler hasta el último restaurante que ha montado en Madrid, Luis es un valor seguro a la hora de apostar. El Negro de Anglona (calle Segovia) es, no sólo su última creación, sino punto de encuentro fijo de los más vip. Por sus mesas es fácil ver cualquier noche a clientes como los hijos de Nati Abascal o matrimonios como Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanovas que siguen felices ABC a pesar de los agoreros. Otra fiesta igual de divertida fue la que los infalibles David y Piti montaron en el hotel Ritz para presentar un nuevo capítulo de la serie Mujeres desesperadas que vuelve al Canal Fox para alegría de sus teleadictos. Boris Izaguirre y Ana García- Siñeriz actuaron como maestros de ceremonia que para algo todo queda en casa. En la lista de las desesperadas estaban desde la actriz Carmen Machi y los disgustos que se está llevando con las críticas a su Aida a su colega Norma Ruiz, la mala de Yo soy Bea que está radiante con el éxito de la serie de Telecinco (la audiencia es apabullante) sin olvidarme de la simpática Carmen Alcayde que sigue fiel a su Aquí hay tomate donde tampoco hay quien les tosa en cuanto a espectadores. Y como cierre, el carnaval que montaron en la discoteca Gabanna donde un año más contrataron a una ramillete de conocidas para disfrazarlas de lo que se tercie y animar al personal a que hiciera lo mismo. Esta vez las más animosas fueron Veruskha, Makoke, Lucía Hoyos y una Mónica Pont que se vistió a lo Moulin Rouge en su reaparición por las noches de Madrid.