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25 2 07 VIAJES La Garganta de Mármol es una de las maravillas del parque nacional de Taroko Taiwán Los encantos de la Isla Hermosa (Viene de la página anterior) 2004, el edificio más alto del mundo (su altura es de 101 pisos, o 508 metros) Para escalar a su cima, el visitante prueba el ascensor más rápido sobre la tierra. Un sistema aviónico mantiene la presión en la cabina, mientras un gráfico informa a los 24 viajeros de su situación en todo momento. La aceleración hasta 60 kilómetros por hora apenas se nota- -tampoco la frenada- y la amortiguación de las luces hace la aventura de lo más confortable. En apenas medio minuto se alcanza la planta 89, donde se sitúa el observatorio. Es un espectáculo, muy recomendable el primer día de visita, para hacerse una idea de la ciudad a vista más de avión que de pájaro. Junto con el MNP el Taipei 101 es uno de los edificios más resistentes a los terremotos, gracias a la bola de acero, de casi 800 toneladas, colgada del piso 90 y cuyo movimiento controlado compensa el desequilibrio de cualquier temblor. Pero a ras de suelo, Taipei es palpitante. Empezando por el concurridísimo mercado nocturno de Shilin- -que es diario, lleno de encanto bajo la maraña de rótulos luminosos, y que haría palidecer a nuestro Rastro- Por toda la ciudad se extienden calles repletas de restaurantes, pequeños locales de spa y masaje y mil y un negocios más, entre los que destaca, claro, la abundancia de talleres para motos. Para los amantes de la tecnología, será recomendable el centro Nova en la plaza de la estación principal, donde jóvenes con chaleco amarillo ayudan en idioma inglés a los compradores despistados entre las tres plantas de apabullante oferta. Por cierto, en Taiwán, tanto en sus tiendas como en sus mercados, es muy recomendable regatear. Así el viajero encuentra gangas y la mercancía se le despacha envuelta en una sonrisa. Para relajarse después de las compras es muy recomendable visitar, tal vez en los económicos taxis de la ciudad- -es bueno llevar la dirección escrita en chino- -algunos restaurantes como el espectacular Cheerlife en un valle recoleto, dotado con un lujoso spa y unas viandas memorables. O tal vez alguna casa de té donde la infusión se sirve ceremonialmente, y se vende en mil variedades, tanto el fermentado té al gusto occidental como el té oolong de las montañas, semifermentado y más del gusto chino, o incluso té verde. Hay casas de té por toda la ciudad, y también en las afueras. En las cercanías del MNP más allá de las populares marisquerías donde uno ha de pescar su propia pieza, existe una casa de té llamada Ting Yu Shuan donde se escucha el viento sobre los bosques, desde casitas acristaladas, que se alquilan para la ocasión, cuyos ideogramas significan casa para escuchar la lluvia Pero hay que salir de Taipei, porque toda la isla es preciosa. No en vano fue bautizada Formosa por los navegantes portugueses. Y alberga un buen número de parques naturales protegidos, como el de la Montaña de Jade, el Lago del sol y la luna... aunque Casitas para escuchar la lluvia uno de los más espectaculares es el parque de Taroko. Apenas 40 minutos de avión llevan a Hualien. Muy cerca, en coche de alquiler o en autobús, el turista se interna en un escarpado paisaje montañoso por túneles y curvas salpicadas de templos y saltos de agua: la Garganta de mármol, la montaña esculpida por un río durante 250 milenios impresiona y da vértigo. En el centro del parque hay un agradable hotel, el Grand Formosa, y más arriba un restaurante especializado en carne de jabalí, según la costumbre de los taroko- -una de las doce tribus que recuperan aquí su pasado y que, mezcladas con la herencia china y japonesa, han dado una nueva identidad a esta isla. Ante el despegue de la China continental, Taiwán vive un momento histórico de cambio, que hace el viaje, si cabe, más interesante. En el siglo XVII, los españoles anduvimos por el sur y dejamos mezclada nuestra sangre en estas tribus, y palabras como sogo (soga) cabalo (caballo) y casca (cascada) así como topónimos que proceden de algún fuerte, como el Santiago (hoy Sin Tiao Chao) Sin mezclarse, los holandeses se asentaron en el norte y en Tainán, la capital cultural de Taiwán, construyeron su baluarte de Zeelandia, cuyos cañones amedrentaban a los buques españoles. También el fuerte Provintia, o Providencia, utilizado después por Koxinga, el general leal a los Qing que expulsó a los holandeses y fundó el primer gobierno insular. Ambos fuertes se visitan. Tainán hace gala de su fervor e historia. Hay que visitar el primer templo escuela confucionista, de 1665, con los singulares exvotos de los presidentes de Taiwán, composiciones de carácter moral de cuatro sílabas. En sus jardines, los jóvenes se reúnen para hacer música y los ancianos pasean. Pero si hay un culto popular en Tainán es el de la diosa del mar Matsu, protectora de pescadores y navegantes, patrona de la isla y protagonista de una romería marinera muy similar a la de la Virgen del Carmen. En un terreno más humano, la cocina de Tainán es exquisita, basada en el mar. La sopa gelatinosa de bola de pescado, los guisos de anguila, los sarcófagos rellenos de pasta de pescado y maíz, o el rey de los platos, el langostino, hacen de sus restaurantes, como el Chou s Shrimp Rolls una parada obligatoria y memorable. Información en español www. gio. gov. tw taiwan- website abroad sp glance index. htm Oficina en Madrid: www. roc- taiwan. org es Parque nacional Taroko www. taroko. gov. tw El Parque Nacional Taroko es una montaña llena de túneles y curvas salpicadas de templos y saltos de agua. La Garganta de Mármol resulta sencillamente impresionante