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25 2 07 EL LIBRO PREPUBLICACIÓN El séptimo velo Premio Biblioteca Breve 2007, la nueva novela de Juan Manuel de Prada construye una epopeya moderna en la que el amor, la traición, la sospecha y la ciencia se adentran en el corazón convulso del siglo XX, con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo y los resabios de la Guerra Civil como acordes finales. Una historia que nos sumerge en los peligros de rastrear en la memoria ucía, en efecto, no era mujer veleidosa, pero a cambio cultivaba una forma absorbente de curiosidad que dirigía sobre las novedades, olvidándose por completo de otros asuntos que entonces se le antojaban secundarios y, por tanto, postergables. Desde que aquel joven apareciese inopinadamente a orillas del lago, no había hecho otra cosa que acompañar su sueño inquieto. La música del acordeón, que entraba por el ventanuco con ráfagas borrachas, despertó de repente a Jules; parpadeó con perplejidad, incapaz de reconocer la abigarrada angostura de la caravana. -Tranquilo, estás entre amigas- -se atrevió a susurrarle Lucía. Al instante reconoció a la muchacha que se bañaba en el lago con un elefante; aquella imagen, seráfica y a un tiempo monstruosa, lo había acompañado en su descenso por los precipicios de la inconsciencia. trató de incorporarse sobre la cama, pero el hambre acumulada de tantos días le impedía casi moverse, anegándolo con una marea de debilidad. ¿Dónde estamos? -preguntó- ¿Por qué suena esa música? Lucía se inclinó sobre el lecho, acomodó su cabeza en la almohada, cuidando de no rozar la herida, y se quedó un momento en muda contemplación. Aunque la convalecencia había enflaquecido a Jules y la barba le emboscaba las facciones, le seguía pareciendo hermoso, al modo meridional. -Los boches han entregado París. En cuatro días los habremos echado de Francia- -dijo- Pero ya va siendo hora de que me digas tu nombre. Un alud de incertidumbres se abalanzaba sobre él, pero prefirió postergarlas, para no resultar descortés: -Jules, Jules Tillon. Vivo en Billancourt, trabajo en la fábrica Renault. -Más bien dí que trabajabas- -lo corrigió Lucía- Las bombas de los aliados la hicieron papilla. Jules le miró con una pasmada y desarmante inocencia: L Título: El séptimo velo Autor: Juan Manuel de Prada Editorial: Seix Barral Páginas: 644 Precio: 21,50 Fecha de publicación: 28 de febrero ¿De qué bombas me estás hablando? Hasta entonces, Lucía no había concedido demasiada importancia a los síntomas de amnesia que Jules ya había mostrado en su encuentro a orillas del lago. Había pensado que era fruto de un aturdimiento, una secuela pasajera de aquella herida que había provocado su desmayo; había pensado también que, como el borracho que emerge penosamente de la ebriedad y apenas puede recordar los acontecimientos de la noche anterior, quizá tampoco Jules lograra recuperar aquellas horas que precedieron a la refriega o escaramuza en la que había resultado herido. Ahora empezaba a considerar que aquella pérdida de memoria era mucho más grave de lo que se hubiese atrevido a concebir. Sobre la jofaina que André empleaba para sus abluciones, colgaba de la pared de la caravana un espejo que empezaba a perder el azogue; al reparar en él, Jules trató de incorporarse otra vez en la cama, esta vez reclamando la ayuda de Lucía, que dejó que le rodeara los hombros con el brazo. Tambaleándose, se contempló ante el cristal bruñido que le devolvía la imagen, bajo un cráneo enturbantado de vendas, de un rostro que no reconoció como propio, tampoco como ajeno, sino más exactamente como una proyección futura (y poco benévola, desde luego) de su fisonomía, en la que fue descubriendo arrugas que antes no estaban, angulosidades que denunciaban los estragos de la convalecencia, pero también otros estragos acaso más indelebles que prefiguran la edad adulta, una barba frondosa y, so- Juan Manuel de Prada Escritor. Ganador del premio Biblioteca Breve. Obtuvo también el Nacional de Narrativa y el Planeta -Los boches han entregado París. En cuatro días los habremos echado de Francia- -dijo- Pero ya va siendo hora de que me digas tu nombre ...Un rostro que no reconoció como propio, sino más exactamente como una proyección futura (y poco benévola, desde luego) de su fisonomía bre todo, una mirada de la que ya había desertado la vehemencia juvenil, una mirada que ha abrevado en los pozos donde bulle el horror, taciturna y como hastiada de la condición humana. -Cuatro años... -murmuró, como si tratara de aprehender ese vasto lapso de tiempo, que empezaba a sentir como un expolio. -Cuatro años, Jules. -Lucía presionó con ambas manos sus antebrazos, para ayudarlo a sostenerse en pie y también para confortarlo- Y quizá hubiesen sido muchos más si a ese demente de Hitler no le entra la ventolera de atacar a los rusos. -Pero no se pueden haber borrado así como así- -se lamentó Jules, mientras la angustia se apoderaba de cada célula de su cuerpo- Tiene que haber una manera... Lucía lo condujo otra vez hasta la cama; esta vez se atrevió a ceñirle delicadamente la espalda, para hacerle sentir su proximidad cálida y atenuar su desvalimiento. se arrepintió de haberlo hecho cuando oyó que alguien abría la puerta de la caravana a sus espaldas. Eran André y su padre: le bastó cruzar una mirada con el primero para saber que lo abrasaban los celos. -Vaya, nuestro duermiente por fin ha despertado- -dijo Estrada, haciéndose el desentendido. La ceguera le servía con frecuencia como coartada para fingir que le pasaban inadvertidas situaciones incómodas que su inteligencia, siempre alerta, detectaba antes incluso de que los demás las asimilaran- Déle gracias al cielo, y sobre todo a André, que ha sido su salvador. Amaneció sobre París con una luz neta, como si el sol deseara abreviar los trámites de su advenimiento; los miembros de la troupe circense, que en sus expediciones por las poblaciones en las que asentaban su campamento solían congregar en su derredor una multitud de curiosos, a causa de sus vestimentas abigarradas y su aire de cíngaros, pasaban esta vez desapercibidos entre los parisinos que, para sacudirse el recuerdo de tantos años luctuosos, habían elegido sus prendas