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25 2 07 CLAVES DE ACTUALIDAD El proyecto Alsunut (en construcción) cambiará de forma radical el perfil de Jartum, socio capital de Pekín en África África china Bajo la premisa de negocio, no ideología, 900 empresas de China se han instalado en África. Sedienta de petróleo, los derechos humanos sobran TEXTO: ALFONSO ARMADA El dragón sediento el matrimonio de conveniencia entre el dragón chino y la jirafa africana, ¿surgirá un monstruo de dos cabezas, una nueva especie geopolítica sin cartografiar en los anales, la superpotencia que dominará el siglo XXI? Desde que Hu Jintao se convirtiera en 2003 en presidente del país más poblado del mundo, ha realizado tres viajes a África. Un tercio de las importanciones petrolíferas chinas proce- D de del continente negro. Angola- uno de los países más corruptos del mundo en palabras del investigador Jesús García- Luengos- -se convirtió en su primer suministrador, por encima de Arabia Saudí. El comercio chinoafricano creció hasta 55.000 millones de dólares el año pasado. Tras multiplicarse por diez en la última década, puede doblarse antes de que concluya la primera década del siglo. En su última escala nigeriana, Hu Jintao escuchó de labios de su homólogo, Olusegun Obasanjo, un precioso agasajo: que China dirija el mundo A finales del año pasado, 900 empresas chinas se habían instalado en África y más de 100.000 chinos se habían convertido en nuevos vecinos, superando visiblemente en ciudades como Lagos- -capital comercial de la ex colonia británica de Nigeria- -a los ingleses. A fines del siglo XIX, las grandes metrópolis europeas se repartieron el continente negro sin la menor consideración hacia los habitantes de un espacio que dividieron con escuadra y cartabón ciñéndose a desnudos intereses económicos que disfrazaron con la retórica de la civilización. Un siglo más tarde, una China que crece a velocidad vertiginosa y cuya maquinaria necesita ingentes dosis de petróleo y materias primas, va camino de convertirse en el socio comercial número uno de un continente menospreciado, que apenas contaba en el mercado internacional del dinero y las decisiones. La cara oscura del desembarco del dragón en los dominios de la jirafa es que el autoritario régimen de Pekín hace la vista gorda ante la naturaleza corrupta o dictatorial de muchos de