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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE importante, pero la pequeña Olive, igual que Ángeles Bustillo en la vida real, había puesto en ese concurso muchas ilusiones. Para Ángela, que ya se había presentado a Miss Cantabria en tres ocasiones, los concursos de belleza eran un trampolín para poder dar el salto a su gran pasión: el mundo del espectáculo. He estudiado ocho años de Arte Dramático y también he hecho danza, pero nunca he tenido una oportunidad. Mi familia es bastante humilde y hemos necesitado el apoyo de otras personas, entre ellas algunos de mis profesores, para costearme los estudios. La marimorena mediática que se ha montado por su caso le está cambiando la vida. Todavía no se me ha aparecido ningún hada madrina, pero tengo que agradecer de todo corazón el apoyo de tantas personas e instituciones. Las llamas de la polémica han ido encendiendo el mapa patrio, como ocurría en los títulos de crédito de la mítica serie Bonanza y ya se han hecho los dos bandos, como en los antiguas rivalidades ciclistas o taurinas. ¿Loroño o Bahamontes? ¿Joselito o Belmonte? ¿Ángela Bustillo o Elena Outeiriño? Mientras tanto, la organización de Miss y Míster España, certámenes que se celebrarán el próximo mes de marzo, ha escondido la cabeza como las avestruces esperando que escampe. Pese a numerosos intentos, no hemos conseguido ninguna declaración más allá del comunicado oficial del pasado lunes en el que se defendía la destitución de Miss Cantabria por incumplir una base común a los concursos subsidiarios de Miss Universo y Miss Mundo, como es el caso de Miss España. En dicho comunicado, la organización también aseguraba que iba a realizar diferentes gestiones para intentar revisar la normativa. Los partidarios de Bustillo esgrimen el argumento de que la norma en cuestión es decimonónica y machista, los partidarios de Outeiriño que Ángela sabía la existencia de la cláusula y, pese a ello, firmó el papelito. Antes de estallar el escándalo las dos eran amigas. Al cierre de estas páginas, ya no lo son tanto. Ángela Bustillo desde el otro lado del teléfono, pese al agobio y el ajetreo televisivo al que se ha brindado, resulta dicharachera y parece contenta de que por lo menos su causa sirva para desterrar normas como ésta, que considera fuera de lugar y que pensaba que nunca me afectarían porque yo antes de la final- -reconoce- -creí que ganaría Elena por sus cualidades... Ella iba a clase de un hermano (Pasa a la página siguiente) ¿Bustillo o Outeiriño? Elena Outeiriño y Ángela Bustillo durante la celebración de la última edición del certamen de Miss Cantabria ABC Belleza POR PEDRO TOUCEDA Pequeña Miss Polémica Los concursos de belleza han vuelto al ojo del huracán a causa de la controversia desatada en torno a Miss Cantabria. Justo en un año en que una sátira contra estos certámenes puede ganar el Oscar l filme estadounidense Pequeña Miss Sunshine que opta al Oscar a la Mejor Película, puede tener no ya una, sino varias secuelas en los próximos tiempos. La actualidad está sirviendo distintos argumentos relacionados con el mundo de los concursos de belleza. No hace mucho leíamos la noticia de la adicción a las drogas de la actual Miss EE. UU. Tara Conner, que ha estado a punto de perder su corona; y la misteriosa historia de Miss Brasil 2002, Taiza E Thomsen, que recientemente desapareció del mapa para declarar más tarde en Londres que rompía relaciones con su familia. La versión carpetovetónica del asunto ha estado presente en la Prensa y la televisión durante esta semana. El caso Miss Cantabria- -la corona y la banda parece ser que pasarán de Ángela Bustillo a Elena Outeiriño, primera dama de honor- -lleva visos de convertirse en un culebrón tan largo como el del maillot amarillo del último Tour de Francia. Aquí el caso viene motivado por un asunto bien diferente: una normativa- -a primera vista arcaica y machista- -que exige a las mujeres candidatas no haber tenido descendencia ni hallarse en estado de gestación Sin embargo, como Ángela Bustillo reconoce, ella aceptó esas condiciones antes de presentarse al certamen pese a tener un hijo de casi tres años. Para quien no haya visto Pequeña Miss Sunshine conviene hacer, antes de entrar en harina- ¿o habría que decir tomate? unos cuantos apuntes. Versa sobre una niña salada y algo rellenita que convence a su excéntrica familia para que la lleve a California y poder participar así en un concurso de belleza infantil. Todos se motan en una destartalada furgoneta Volkswagen y empieza la diversión. En la película de Jonathan Dayton y Valerie Faris la sátira al certamen no es lo único