Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE lo de que cada vez que daba un paso en este sentido sumaba méritos para ascender. Esto supuso una transformación en el Ejército, que cada vez necesitaba más especialistas. Se pasó de una estructura piramidal a una pentagonal, con más gente en el centro que abajo. Esto junto con las misiones específicas hace que se organice una estructura sólida pero muy flexible, de manera que para cada misión se creaba una unidad a la carta conforme a las necesidades a satisfacer. En este marco, el rendimiento de la mujer ha sido magnífico Ahora- -añade Faura- -hemos visto cómo los que conocieron a la soldado muerta coinciden en que cumplía una vocación, y que como ella todas tienen una motivación que a veces no se ve con tanta claridad en los hombres, y es magnífico porque ellas aspiran a ascender y en todo tipo de misiones Luego, el militar lamenta que hayamos renunciado a ser directores en un escenario internacional, a pesar del magnífico cuartel general que tenemos en Bétera. Porque los que ponen los cuarteles generales son los que realmente mandan y no los que ponen unidades, que casi le diría que las pone cualquiera. No debemos perder el horizonte de que la verdadera fuerza está en la mente ni que de la misma forma que un país quiere tener empresas competitivas o buenos profesionales, también debe querer tener un buen Ejército, supongo yo. Porque su misión fundamental es defender a la patria y a sus intereses, estén en Afganistán o donde sea. Y cooperar en la forma de establecer un mundo mejor para todos. Pero no como una ONG, porque nosotros no sólo no nos quejamos, sino que hemos jurado dar hasta la última gota de nuestra sangre por España La última gota de nuestra sangre... repite la teniente Beatriz Gámez Martínez, jienense de 28 años, de la Unidad de Zapadores número 11, perteneciente a la Brigada de Infantería Mecanizada XI. Uno de los riesgos de ser militar es perder la vida y así lo asumimos. A ello nos comprometimos cuando juramos bandera. Dar la vida por la defensa de España o por sus intereses. O por lo que nos manden. A eso se debe un militar COU, selectividad, tres años de preparación de oposiciones y cinco años en la Academia General Militar. Primer militar de la familia y un porqué que se perdió entre los pupitres del colegio cuando a pesar de que los profesores apostaban que sería ingeniera, su obstinación por pertenecer a las Fuerzas Armadas pudo con todo. Hoy manda a 31 hom (Pasa a la página siguiente) La renuncia de España Frente a EE. UU. el Ejército español no pone límite a la mujer, que sí puede ocupar puestos de combate niente. Tan bonito como duro, señor Varela formaba parte del 10 por ciento de mujeres de la unidad, un dato arrancado al mando muy a su pesar porque aquí no hacen ninguna gracia esas distinciones: Todos somos iguales y tratados de la misma manera. Un miembro de la unidad no puede ser una carga para otro. Si tu no puedes llevar la mochila, otro lo tiene que hacer por ti; ser un lastre puede significar un riesgo para el otro y todos deben estar preparados para afrontar los retos que implica ser un especialista de alta montaña. Por igual, preparados para la vida dura, combate fácil, muerte regular que dicen los argentinos Porque a diferencia del ejército más avanzado del planeta, el estadounidense, que no permite a las mujeres formar parte de las unidades de combate directo o participar en las operaciones especiales o integrar las tropas de asalto, en nuestras Fuerzas Armadas no existe ningún límite- -ni por peligro, esfuerzo o dureza- al acceso de la mujer, que pisó por primera vez un cuartel hace 19 años. Aquellas pioneras- -recuerda a D 7 el general José Faura, que fue jefe de Estado Mayor del Ejército y de la Division de Inteligencia- -eran mujeres de gran carácter y muy valiosas, que no se dejaron achantar ni dominar cuando tuvieron que entrar en cuarteles llenos de tíos. Se consideraron dos as- E. T. pectos: la diferencia con el hombre, que por mucho que se empeñen las feministas existe, porque al fin y al cabo el embarazo no deja de ser un condicionante y a la mujer hay que aceptarla con todas sus peculiaridades para que pueda hacer los servicios con la misma naturalidad que el hombre; y la igualdad de derechos para todos. La incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas coincidió con la que llamamos revolución del conocimiento cuando me convenzo de que la verdadera fuerza está en la mente. Entonces intentamos inculcar un afán por conocer y una curiosidad por saber en el soldado, y para eso había que darle cursos, capacitación y convencer-