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25 2 07 EN PORTADA Mujeres militares Dar la vida por España POR VIRGINIA RÓDENAS a mamá de Atenea se ha ido a la guerra. Bueno, no exactamente, porque siguiendo la nomenclatura oficial, está en misión de paz en Afganistán. Atenea, de siete años, sabe que su mami se ha tenido que ir muy lejos a ayudar a unas personas muy pobres porque allí hay gente que no tiene nada, niños que ni siquiera tienen con qué vestirse, ni qué comer, ni pueden ir al médico, porque no hay; ni tampoco al colegio... A veces cuesta explicarle, para que lo entienda, por qué mamá no está en casa desde hace tanto tiempo. Le ocurre que siempre que ella se tiene que marchar, quince días antes su corazón infantil empieza a latir deprisa, deprisa, con urgencia por acumular mimo; y luego, su vida menuda se acostumbra a la ausencia y se conforma con las caricias de la voz al otro lado del teléfono. También ocurre siempre de la misma manera, que quince días antes de que se produzca el regreso, los latidos vuelven a acelerarse y su cabeza no para de idear planes y parece que con el retorno de mamá a Pontevedra los días no tendrán fin. Es mi preocupación constante dice a D 7 desde Qala- i- Naw la sargento Guadalupe Pancorbo, de la Unidad de Apoyo Logístico de la Brigada Ligera Aerotransportable (BRILAT) la misma con base en Figueirido a la que pertenecía la soldado Idoia Rodríguez Buján, muerta el pasado miércoles al estallar una mina cuando conducía una ambulancia por un camino polvoriento al sur de la provincia de Herat. Una baja que lamentan- -la primera de una militar durante una operación en el exterior- pero de la que no se quejan, como subraya el general Fau- L En 2006 la cifra de mujeres en el Ejército creció un 10,7 Ya son el 17,64 de la Fuerza ra. Hoy Atenea ha empezado a estar cardiaca El próximo 10 de marzo hará cinco meses que Guadalupe, tan lejos, falta de casa. Parece mentira que hayan pasado ya diez años desde que esta pamplonesa ingresó en el Ejército. Una década y tres misiones: Bosnia, Kosovo y, ahora, Afganistán. En todas con la misma dedicación y una exigencia de esfuerzo similar Casada con un militar e hija de un guardia civil, la de la sargento Pancorbo fue una vocación temprana, una insistencia desde muy chiquitina de querer llevar esta vida un poco diferente con el único afán de servir a España Hoy su empresa en el país asiático es dar seguridad a la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) que trabaja en la reconstrucción y ayuda a toda esta pobre gente. ¡Y vaya si merece la pena el sacrificio de estar aquí! Nosotros tenemos una frase que es la que mejor describe nuestros sentimientos al acabar el trabajo, la satisfacción del deber cumplido y en esta misión le aseguro que es mucha La llegada de la sargento y el res- F. SIMÓN to de las militares españolas a aquellas tierras inhóspitas e islamistas fue un choque, viendo llegar mujeres con la cara descubierta, sin cubrirse la cabeza, y que no sólo hablaban de igual a igual a los compañeros, sino que incluso los mandaban- -Pancorbo tiene a su cargo a nueve trabajadores locales- Para las afganas, muchas de las cuales empiezan a ir al colegio, somos un ejemplo. Les choca todo... pero también entienden que es otra forma de vida... Nos tienen como en un pedestal El mismo que otros a sangre y fuego tratan de derribar. Mi niña- -dice al fin- -ya cuenta los días que faltan para que vuelva a España, donde siempre ya nada es como antes Un reemplazo de cazadores Idoia, un símbolo Idoia Rodríguez Buján, primera soldado fallecida en una operación militar, se ha convertido, por derecho propio, en símbolo de la perfecta integración de la mujer en las Fuerzas Armadas, asunto sobre el que se me pide una reflexión después de haber tenido el orgullo y la satisfacción de ostentar el mando del Ejército hasta hace diez meses. El pasado 21 de febrero se cumplió un año de la entrega al Ejército de Tierra del Premio Mujer 2005 con el que mujeres de diferentes ámbitos reconocían al Ejército la correcta y ejemplar incorporación de la mujer a una actividad tradicionalmente reservada a los hombres Pero no todo ha sido ni fácil, ni rápido. Aunque si tuviera que recalcar alguna característica del proceso diría, sin dudarlo, que la normalidad. Hasta tal punto, que nos da la sensación de que ellas han estado con nosotros toda la vida. No fuimos pioneros, pero sí seguidores de un proceso más adelantado en otros países occidentales. Actividades relacionadas con la justicia, la sanidad, la administración o la logística fueron las primeras en recibir el aire fresco que la mujer aporta a la organización militar. Pero si los españoles fuimos lentos en el comienzo, nos entregamos luego a la causa de forma total. La mujer combatiente se incorpora a las FAS, y concretamente al Ejército de Tierra, sin limitaciones de ningún tipo. Y la experiencia ha demostrado que la decisión fue acertada. La dureza de las operaciones las soportan con igual estado de ánimo nuestros hombres y mujeres. Porque las mujeres militares, como los hombres, trabajan en esta profesión vocacional dando lo mejor de sí, y aportan por su condición femenina un gran tesón en la realización del trabajo bien hecho, paciencia y suavidad en comportamientos y actitudes, y una sensibilidad especial. Todo ello para enriquecimiento de la Institución militar. Estos valores permitieron a las pioneras superar las carencias iniciales en infraestructuras idóneas, la adaptación a la vida difícil en ejercicios y operaciones militares reales, e incluso las pequeñas reticencias de compañeros que las veían destacar en aspectos antes exclusivos de ellos; aunque en honor de la verdad, la actitud del hombre permitió y ayudó a que la integración haya sido satisfactoria. Con mi admiración y respeto, descansa en paz, Idoia. JOSÉ ANTONIO GARCÍA GONZÁLEZ General de Ejército El relevo a la BRILAT lo lleva a cabo la Brigada de Cazadores de Montaña, cuyo primer contingente de soldados salió el martes desde Zaragoza. Hombres y mujeres convertidos por obra de la formación y el entrenamiento en auténticas máquinas para vivir, moverse y combatir en las condiciones más duras de la alta montaña, tal y como exige el stanag 2895- -acuerdo técnico de la OTAN- -para un C- 2 frío con el que definen aquellas zonas del planeta que tienen 250 días al año una temperatura mínima inferior a cero grados- -caso de Asia central- De todos ellos, cómo olvidar la imagen de la cabo Varela, a la que conocimos en el acuartelamiento de esas unidades en Jaca, la víspera del primer envío de tropas a la operación Libertad Duradera Firme en lo alto de un vamtac (vehículo de alta movilidad táctica) era la tiradora del rebeco dotado con un lanzagranadas automático Lag- 40; delgada y de estatura media, llevaba la cara con pintura de camuflaje y no pestañeaba. Era imposible distinguirla de sus compañeros varones y costaba imaginarla cargando aquel macuto infernal ascendiendo a cientos de metros con temperaturas bajo cero. ¿Es muy duro lo que hace? preguntaba el te-