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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE La tortura de la que no se escapa Estudios hechos en Madrid por un grupo de Medicina de la Salud de la Universidad Autónoma y de la Carlos III han concluido que el 5 por ciento de las admisiones en los servicios de urgencias de la ciudad tiene correlación con el ruido El doctor Daniel Bernabeu añade además que las indeseadas perturbaciones sonoras no sólo nos trastornan cuando tienen una fuente focalizada, sino que las que proceden del tráfico, del aire acondicionado, de los aviones... el atroz ruido ambiente nos va mermando la salud de una forma casi imperceptible, actuando silenciosamente como el colesterol del que ahora tanto nos cuidamos Bernabeu, que también fue víctima del irrespetuoso ocio ajeno bajo su domicilio en plena plaza de Santa Ana de Madrid, apunta que hay una correlación tremenda entre el ruido y los broncoespasmos de los niños y de los que padecen bronquitis crónica, ya que es un estresante que agrava ciertos procesos. Además, provoca sordera, y se le relaciona con un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, de alteraciones conductuales como depresión, agresividad o huida, de retrasos psicomotores y cognitivos, alteraciones del sueño, aumento del consumo de fármacos y disminución del rendimiento laboral El ruido- -subraya- -es un problema de salud, que agrava su ubicuidad y la imposibilidad de escapar de él: si hay luz, bajas las persianas, pero aunque te tapes los oídos, las vibraciones se transmiten a través del esqueleto. Nada lo detiene ¿El ruido mata? Un infarto puede sobrevenir tras un ataque de angustia. Pero no hace falta llegar a eso: una de las torturas más efectivas, declarada como tal por la ONU, es no dejar dormir, y esa es una de las consecuencias del ruido nocturno. exilio: Con mi mujer embarazada de siete meses, desquiciados a las cuatro de la mañana por no poder pegar ojo, tomamos la decisión de formar la asociación Albacete contra el Ruido, y luego hicimos lo que la gente que huía del fascismo en el siglo XX: irnos Pero bien sabe el filósofo que muchos otros no pueden. Lo peor que te puede pasar si padeces la agresión del ruido es que no tengas a dónde ir. Entonces, te puedes morir. Sabes de familias que han tenido que interrumpir un proyecto de embarazo porque la mujer ha sido diagnosticada de una depresión tan fuerte por el ruido que era incompatible con una gestación, de bajas laborales, de falta de rendimiento, de niñas de tres años que se acuestan por la noche preguntando si también hoy vendrá el chunda- chunda como si se tratara de un monstruo... Luego, la víctima pide una reflexión. Schopenhauer solía decir aquello de que el nivel de inteligencia de un individuo es inversamente proporcional al ruido que soporta. En Aristóteles, por ejemplo, el ideal de la felicidad estaba en la vida contemplativa del que con paz y tranquilidad puede meditar, y la tradición de las filosofías orientales ha hecho del silencio condición indispensable para la riqueza de la vida interior. No vendría mal una revisión desde la filosofía de ciertos típicos tópicos como el del ocio. Porque hemos vuelto a ver en el escándalo de Tenerife que cuando el político se ve incapaz de atajar un asunto esgrime lo de compatibilizar el derecho al ocio y el derecho al descanso Con lo que además de incapacidad demuestra ignorancia al no saber siquiera el valor semántico de las pa (Pasa a la página siguiente) do el Carnaval lo quitaron de donde vivía el alcalde y ahora vive su suegra. ¿Qué razón les ampara a ellos que a nosotros no nos asiste? Nos acusan de insolidarios y de no aguantar. ¿Acaso les parece poco soportar sin rechistar orines en nuestras puertas, destrozos en los portales, la inmovilización de los coches y la algarabía de la gente. ¿Y ni siquiera vamos a poder dormir en la madrugada cuando tiemblan los cristales de nuestras casas? Qué paradoja que un pueblo que padece el peor índice económico de España, la peor sanidad, la mayor precariedad salarial y la más alta siniestralidad laboral no se eche a la calle por nada de esto, pero sí cuando unos convecinos piden que bajen la música de unos altavoces que nada, absolutamente nada, tienen que ver con la tradición ni la cultura ni el carnaval Y anuncia: Llegaremos hasta el Constitucional, pero hemos visto que hay alcaldes que han propuesto la excepcionalidad, cómo Chávez en Venezuela, para que mientras duren las fiestas las leyes no vayan con ellos. Alucinante Ya dice el doctor Galbarro, que tanto sufrió, que para ser consciente de esta atrocidad hay que vivirla Y sobrevivirla. A la viuda de Serafín Tabernero no le cabe la menor duda de que fue el ruido el que causó el infarto a su esposo tras una batalla de años en pro del silencio que nunca llegó al corazón de Zaragoza. A Francisco Sánchez Sahorí, filósofo, curtido en su faceta de músico y productor musical en importantes estudios de grabación, una discoteca en los bajos de su casa de Albacete le llevó al Ignorancia supina A los tinerfeños despés de todo les han amargado los carnavales y los EPA culpables no han sido ni mucho menos las víctimas de sus abusos sonoros Si el tic- tic de la gota de un grifo mal cerrado nos desquicia en la madrugada, qué nos provocará un chunda- chunda a 110 decibelios toda la noche: exilio y enfermedad