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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Marcos Martín Blanco y Elena Rueda, rodeados de una parte mínima de sus tesoros. De izquierda a derecha: Urzay, Cecily Brown, Santiago Serrano, Broto y Herbert Brandl do alguno. Casi siempre abandonábamos las exposiciones jurando en arameo. Tuvimos la paciencia del santo Job y no sucumbimos al desaliento, hasta que por fin un día se empezó a producir en nosotros un cambio de mirada Antes de que Gerardo Rueda, ya fallecido, irrumpiera en su casa y en sus vidas el 24 de junio de 1980, día de san Juan recita Martín Blanco como la fecha de su iluminación) apenas habían comprado algunas obras de cierto valor, pertenecientes a la Escuela de Vallecas y a la Escuela de París. Gerardo era muy respetuoso con nuestros gustos. Nunca trataba de imponer o seducir. Pero gracias a él empezamos a aprender a discernir. Fue para nosotros un verdadero maestro del gusto. Respetaba tu integridad. Él era muy didáctico. Le gustaba hacer de pigmalión, y nosotros estábamos ansiosos de aprender Aconsejados por galeristas como Soledad Lorenzo o pintores como Carlos León, Marcos y Elena han sido unos alumnos aplicados, y ahora se detienen sobre los cuadros apilados en sus heladores sótanos, se maravillan ante un exuberante desnudo de Yuskavage o una provocadora fotografía de Andrés Serrano con la fe del converso, que quiere hacer compartir al neófito los placeres de los que no disfrutamos por no haber educado, por ejemplo, la mirada. Y así surgió su primer flechazo un gran cuadro de Miquel Barceló. El artista por el que más dinero han pagado: 16 millones de pesetas en 1988. Una pequeña fortuna entonces. Desde tu mundo consciente aplicas el cerebro y la artitmética y rechazas el resto. ¡Y eso es mentira! El coleccionista, de natural sobrio y algo reticente, y el antiguo economista, amante de los números, el empresario preocupado por los balances, que salía de su convalecencia de una hepatitis contemplando la vega del Eresma para presidir un consejo de administración, se inflama: La verdad son los sentimientos y los sentidos. A medida que vas ampliando el campo, los ventanales se hacen más amplios, se convierten en puertas a la mente humana. El mundo del arte es el que te ensancha, no el de los negocios que te hacen perderte a ti mismo. El arte te cambia. El arte nos ha cambiado. La emoción es el asunto primordial. No tenemos sentido de propiedad, por eso queremos que estos cuadros ahora almacenados los puedan ver otros y aprendan como nosotros. Queremos compartir esa emoción. Porque pensamos que el arte tiene la capacidad de hacernos mejores Ha nevado sobre la Mujer Muerta, sobre las cumbres que protegen Segovia. El aire está limpio y el sueño de Marcos Martín Blanco y Elena Rueda está más cerca de hacerse realidad, y que los cuadros salgan de los sótanos helados y se encuentren con el calor de otras miradas. Ismael Urzaiz, futbolista, amante del arte NIEVES FONTOVA Ismael Urzaiz, delantero del Athletic, comenzó por pura intuición a adquirir aquellas obras de arte que más le gustaban. ¿Cuándo nació su afición? -Lo primero es tener inquietud, ya sea por el arte, el cine o el teatro. Esta inquietud la he tenido siempre, desde pequeño, pero hasta que no me instalé de forma más permanente no pude empezar a pensar en comprar algo y hacer una pequeña colección. Los primeros años de mi carrera fui muy nómada y no tuve tiempo prácticamente de mirar nada, pero el gusanillo estaba ahí. Mi llegada a Bilbao fue el desencadenante para comenzar a comprar cosas que me gustaban, sobre todo pintura y escultura. -Ahora que lleva ya tiempo comprando ¿todavía se deja asesorar? -Más que nunca, porque según pasa el tiempo más crees que sabes y eso es peligroso. Una cosa es tener un nivel adquisitivo que te permita comprar algo que sabes que siempre tendrá un valor en el mercado. Ahí el riesgo es pequeño. Otra es ir haciendo la colección poco a poco, apostando. Otras veces me tiro a la piscina y compro por intuición y si me gusta me quedo tan contento.