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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE su cuerpo explica. Admirador declarado de Bündchen y Braga, Cree que existe una fantasía sobre Brasil en el mundo, que ocupa en la imaginación un lugar parecido al de El Paraíso Perdido de Milton. Brasil parece cercano al paraíso. Las mujeres miran, tocan, son desinhibidas. Todo es más simple y natural Para él, la fantasía sobre la mujer brasileña, como la de la de la morena o la mulata, es igual a la de la encantadora azafata servicial o al de la japonesa sumisa. Las fantasías son las fantasías concluye. Esas fantasías- -sobre todo desde una mirada europea- -solían adoptar la forma de mujeres voluptuosas, de vertiginosas curvas. Pero irrumpe ahora una nueva generación de mujeres delgadas y estilizadas, encabezada por Gisele Bündchen, una de las más cotizadas top del planeta. Tras la Bündchen, Brasil vive una fiebre de adelgazamiento que es adoptada de forma unánime entre mujeres, pero que aún es cuestionada por ciertos hombres. Las brasileñas acuden en masa a salas de liposucción y cada vez comen menos para adelgazar a cualquier precio. Pero una encuesta de la revista masculina VIP eligió como brasileña más sexy a la actriz Juliana Paes, una exuberante morena de 27 años, en el clásico canon curvilíneo. Con 70.000 votos, Juliana adelanta con holgura a la delgada Bündchen, que ocupa el undécimo lugar. No es una encuesta científica, pero muestra que, pese a tanta fiebre por la belleza escuálida, los lectores de una de las revistas masculinas más vendidas del país se decantan por una mujer del canon que también fue portada de Playboy en 2004 y reina del carnaval hace tres años. Al brasileño le gusta que la mujer tenga un cuerpazo. Juliana Paes tiene piernas gruesas y nalgas grandes dice Klester Cavalcanti, editor de VIP. Pero el mundo de la moda necesita mujeres con medidas que vistan sus ropas. Para vestir Versace, Gisele Bündchen es perfecta, pero el deseo se dirige hacia la otra, hacia la exuberante explica. En una entrevista a la revista Quem, Juliana declaró que Gisele y las modelos pueden representar al país, pero no son la imagen real de la brasileña. No soy alta ni rubia. No soy flaca, no tengo ojos azules o verdes. Mi piel es más morena que la de ellas. Represento un poco esa mezcla de razas, soy fruto del mestizaje dijo la actriz en unas declaraciones cuestionables para quienes, pese a todo, creen que también caben las flacas estilizadas. El éxito de Gisele Bündchen, linda, famosa y millonaria, arrastró a una legión de seguidoras en busca de cuerpos delgados. Una tendencia que empezó a incomodar a las agencias de moda en noviembre, tras la muerte por anorexia de la modelo Ana Carolina Reston. El caso, que tuvo una gran repercusión internacional, encendió la alarma en la moda local. Con el lema Ser bella es ser saludable la São Paulo Fashion Week, realizada el mes pasado, exigió a las modelos certificado médico de buena salud y una edad mínima de 16 años. El mundo de la moda brasileño insiste en que lo que ocurrió con Reston fue una excepción, pero admite la necesidad de evitar que se repita. Nunca vi ningún caso afirma el fotógrafo español JR Duran, que trabaja hace 37 años en el mundo de la moda, y al menos 30 en Brasil. La Bündchen es flaca, pero también una glotona incorregible. Su delgadez es natural, genética. El caso es que, cunda o no la alarma, las brasileñas están cada vez más delgadas. Brasil es el segundo país del mundo en el que se realizan más operaciones de cirugía plástica, después de Estados Unidos, Aquí se llevan a cabo más de 600.000 operaciones al año, de Sonia Braga, una belleza clásica ABC Mestiza de portugueses e indios Inductora de fantasías brasileñas, icono de la belleza de este país en el mundo, Sonia Braga cree que su sensualidad encaja con una imagen que ya existía en el arte y la literatura. Mestiza de portugueses e indios, Sonia se inscribe en el modelo pictçórico de Di Cavalcanti y Caribé, o en el literario de Jorge Amado, creador de Gabriela, Clavo y Canela que interpreta en la televisión y consagró en el cine al lado de Marcello Mastroianni. Mi mejor belleza aparece cuando estoy sin maquillaje, subo una montaña y estoy en la cumbre. Cuando miro a mi alrededor y sólo veo cosas bellas porque las busqué afirma Sonia, que a los 56 años acaba de ser portada de Vogue. En una conversación con ABC, asegura que su secreto fue mostrar que una mujer sencilla y sin adornos podía ser bonita en un mundo que admiraba bellezas como la de Brigitte Bardot. Anorexia Las voluptuosas reinas del carnaval, pese a todo, siguen triunfando las que un 60 por ciento tienen un fin exclusivamente estético, la mayoría en mujeres, y entre estas predominan las liposucciones. La moda y los medios de comunicación también están enflaqueciendo a las brasileñas a marchas forzadas y a veces de forma irresponsable. Un buen ejemplo de esa tendencia es la cantante de funk Tati Quebra- Barraco, una ex cocinera del barrio Ciudad de Dios, en la periferia de Río de Janeiro, que, tras alcanzar la fama, se ha sometido a al menos 20 procedimientos quirúrgicos. En 2004, Tati pesaba 92 kilos y, después de varias liposucciones, que incluyeron cuello, brazos, espaldas y- -dicen- -zonas íntimas bajó a los 57 kilos. En Brasil hay lugar para mujeres exuberantes o delgadas, pero no debería haberlo para estas modas suicidas.