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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE Julio Iglesias, adiós antes de Sony Carlos Falcó, la fortuna... del trabajo (cuando Felipe González le nombró ministro estaba al corriente de su asunto amoroso con Isabel) pero cuando decidieron casarse (un 2 de enero a primera hora de la mañana en los juzgados de la calle Pradillo) Boyer dimitió perdiendo todo el poder que había obtenido. A Isabel nunca le importó reconocer que en esa casa quien ganaba dinero era ella. Capítulo aparte merecen las leyendas urbanas o serpientes de verano que siempre se han enroscado en la figura de Preysler. En mi vida me he desmayado me confesaba días atrás cuando se volvía a hablar de los famosos desmayos de Isabel en un hotel donde se veía con Boyer. Pero da igual. Aunque lo desmienta siempre habrá quien prefiera pensar que tiene artes ocultas y técnicas vistas en las películas porno del momento. De ahí el daño que pueden hacer ciertas comentarios y de ahí que Preysler se haya querellado en muchas ocasiones, ganando casi siempre. ROSA BELMONTE Expediente Ñ Una bufanda de conejo o verde sigue empezando en los Pirineos. Ahí está el apagón que, como los niños, también viene de París. O Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal firmando el pacto ecológico de Hulot y reconociendo (ella) que en la campaña electoral se ha impuesto la urgencia ecológica. Que digo yo que el que les sobre de los dos en Francia, que nos lo manden. De los Pirineos para abajo, de urgencia nada. Como mucho la de terminar las obras. Lo verde también cruza el Canal de la Mancha porque el rey de los ecologistas es el Príncipe de Gales. La última es ese casoplón sostenible que va a construir en el ducado de Cornualles. Dicen que para el príncipe William. Placas solares, techo de pizarra y una reserva de agua de lluvia. Lo que viene a ser un aljibe, vaya. Pero sostenible, que es algo que a mi abuela nunca se le ocurrió que pudiera ser su aljibe. Otra cosa son las ocho columnas inspiradas en el templo griego de Telesterión, un exceso que más bien recuerda a Tara (juro que nunca volveré a pasar hambre) y que no cuadra con todo lo demás. Lo de la casa es lo de menos. Mucho más llamativa ha sido la decisión del Príncipe de no ir a esquiar a Klosters para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero de sus otros viajes, sobre todo del que acaba de hacer con la duquesa de Cornualles a Estados Unidos, que es justo el que había provocado las protestas ecologistas. Y esa es la razón por la que han ido en un vuelo regular de la British Airways. Imaginémonos a Macauley Culkin en Sólo en casa Manos en la cara y grito. Mira tú, como un pasajero más de Primera Clase. Como un pasajero más de los que llevan un séquito de veinte personas. Los ecologistas siempre han tenido un problema de marketing. L Fiesta en otro marco Volviendo al presente, de lo más interesante resultó la undécima edición de los premios Tiepolo que reunió en los salones de la Embajada italiana a los dos protagonistas de la jornada: José María Cuevas y Gerardo Díaz Ferrán. Este año los galardonados fueron Jesús Salazar, presidente del grupo Sos y Francesco Morelli, presidente y fundador del Instituto Europeo di desing. Entre los asistentes se encontraba la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, así como el alcalde Alberto Ruiz Gallardón. Pero esa tarde los auténticos protagonistas fueron José María Cuevas y Díaz Ferrán (un presidente de la Cámara de Comercio de Madrid realmente innovador) puesto que horas antes saltó la noticia de la salida de Cuevas de la CEOE, por motivos de salud, y la entrada de Díaz Ferrán. Comentando los cambios y felicitando a los premiados se encontraban la concejala de Asuntos Sociales Ana Botella, a la esposa de Díaz Ferrán, Raquel Santamaría, pasando por la viuda de Tomás Chávarri, Carolina Thieu; Gonzalo Pascual, el presidente del Círculo de Empresarios, Claudio Boada; Aldo Olcese, ex presidente del Club de Analistas Fi- Pulgoso era sinónimo de verde pero eso hace tiempo que se ha acabado. Seguramente desde la aparición de Shrek lo verde también mola. Para ser verde no hay que llevar necesariamente jerséis de pelotillas sino tener dos dedos de frente. Se trata de la supervivencia del planeta. Cantemos como en Verano Azul y aguantando la risa, aquello de no matéis mi planeta, por favor También se trata de la vergüenza futura. Quiero decir que si llega a haber generaciones futuras, cosa que cada vez dudamos más, nos van a mirar como miramos nosotros a aquel sultán selyúcida que fabricó 300 tiendas de campaña con los escrotos de 30.000 enemigos, que no sé yo lo aislante que será la piel de escroto, pero bueno. Aunque lo más probable es que el futuro sea El planeta de los simios y aquí estamos, sin hacer caso alguno a las enseñanzas del gran Charlton Heston. Sólo tenemos que cambiar el holocausto nuclear por el otro que estamos preparando con cariño. Eso sí, dejamos la aterradora música de Jerry Goldsmith a ver si hace efecto. Más verdes Otro Goldsmith, Zac, el hermano de Jemima (la novia de Hugh Grant) es el ejemplo perfecto de lo que mola ser verde. Rico, guapo, aristócrata y ecologista (es editor de la prestigiosa revista The Ecologist él ya vive en una granja supersostenible situada en Devon con su mujer, Sheherazade (ponte nombre) y sus tres hijos. Un tipo que hace nada no se imaginaba votando a los conservadores es ahora uno de los más vistosos consejeros de David Cameron, líder tory de cuna meneada que va en bicicleta a la Cámara de los Comunes. Otro ambientalista sorprendente es Lord John Browne, el mandamás de British Petroleum, la compañía petrolífera verde que desde 1990 ha reducido sus gases de efecto invernadero un diez por ciento. Así, en un país con semejante pandilla, hasta extraña que el Príncipe Carlos llame la atención porque los Jaguar ahora se los sirvan con biodiesel. También se le ha ocurrido medir y publicar el volumen de gases con efecto invernadero que emite su propia empresa de alimentos orgánicos, Duchy Originals. Es un ejemplo. Pero nunca es bastante. Otra rama de los ecologistas (éstos siguen llevando jerséis de pelotillas) también ha protestado por la bufanda de piel de conejo que Camilla llevaba el otro día. La rama de los que comemos conejos con tomate no entendemos nada. Ni que la Duquesa hubiera arrancado la piel a tiras al conejo Perico de Beatrix Potter. Y, vaya, ni que fuera una bufanda de piel de escroto. Miguel Boyer, después del poder su primer amor de juventud. Rico, educado, de una posición muy acomodada y empresario con sus propios negocios. Su novio era más que un partido. Pero no. Se fue a Madrid, al colegio de las Irlandesas, y a los pocos años se enamoró de un joven cantante que daba sus primeros gorgoritos: Julio Iglesias. Por entonces, no era ni sombra del artista en que se convertiría ni tenía la fortuna que ha cosechado. Pero una vez más el amor pudo y Preysler unió su vida a la de un Iglesias que conoció ese mundo de alta aristocracia y fiestas privadas de la mano de su esposa. Justo cuando Julio firma su primer contrato millonario con la casa Sony es cuando Preysler decide separarse, harta de las mil y una infidelidades que había padecido. Si tan ambiciosa era, lo lógico es que hubiera tragado (como tragan otras) con tal de ser la señora de la casa y tener el mando de todo. Tampoco se casó con el marqués de Griñón por una fortuna que este no tenía, ni con un Miguel Boyer que no era aún el todopoderoso ministro de Economía nancieros; Antonio Camuñas, Miguel Corsini, ex presidente de Renfe; Fernando Martín, presidente de Martinsa, Adrián Piera y Juan Mato, ambos ex presidentes de la Cámara de Comercio de Madrid, Giuseppe Tringali, consejero delegado de Publiespaña; Marco Pizzi, presidente de la Cámara de Italia y gerente para España de la banca Intesa San Paolo y Mónica Mondardini, presidenta de Seguros Generali, entre otros invitados.