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4 2 07 VIAJES Ratisbona Donde aún resuena el reto de Lutero Vibrante y cargada de historia, esta ciudad tan ligada al emperador Carlos I mantiene vivo el recuerdo de los más ardientes días del César europeo... y de la amarga disputa con un imparable luteranismo TEXTO Y FOTOS: FRANCISCO LÓPEZ- SEIVANE Mar del Norte Bremen Mar Báltico Kiel POLONIA Hamburgo PAÍSES BAJOS Hannover Dortmund Berlín Potsdam Frankfurt Dresden Bonn BEL. ALEMANIA Nurenberg Stuttgart Múnich REP. CHECA LUX. Wiesbaden FRANCIA Ratisbona AUSTRIA SUIZA Guía práctica Dónde alojarse. De entre los numerosos hoteles y casas de huéspedes en Ratisbona, vale la pena alojarse en el Goldenes Kreuz (www. hotel- goldeneskreuz. de) el más antiguo de la ciudad, donde tuvieron lugar los encuentros secretos del emperador con su amante Bárbara Blomberg, madre de Juan de Austria. Hoy día, sólo tiene ocho confortables habitaciones, pero conserva todo su valor histórico y un precio más que asequible: 90 euros la doble. Cómo llegar. Condor (www. condor. com) vuela diariamente a Múnich desde Madrid, a partir de 68 euros ida y vuelta, tasas incluidas. Desde allí hay trenes frecuentes a Ratisbona. El trayecto se hace cómodamente en hora y media. penas a veinte minutos en coche de Kelheim, siguiendo el Danubio, se encuentra la deliciosa ciudad de Regensburg, Ratisbona para los latinos, vibrante de dinamismo, cargada de historia viva, centro cultural de primer orden, acogedora y bullente. Aquí pasó Carlomagno tres años y Napoleón tres días. En la triangular plaza de Haid aún se encuentra el hotel donde solía alojarse Carlos I en las visitas que hacía a la ciudad. En la última, ya viudo, viejo y enfermo, pasó la mayor parte del tiempo en los brazos de su amada Barbara Blomberg. No pude dejar de emocionarme cuando me asomé a la alcoba donde fue concebido Juan de Austria, fruto de esa pasión prohibida, ni tampoco al caminar por la estrecha callejuela de los artesanos donde el pequeño Jeromín pasó su infancia en la casa de los padres de Barbara, la cantante de dieciocho años que fascinó al emperador y fue su amante secreta durante meses. Sólo en su última voluntad reconoció Carlos V a ese hijo bastardo y hubo de ser Felipe II quien trajera a su hermano a España, contando ya nueve años de edad. Una enorme estatua ecuestre del vencedor de Lepanto inmortaliza su figura histórica en una recoleta rinconada, junto al antiguo Ayuntamiento, muy cerca del Danubio. A Una de las bulliciosas calles del centro histórico sus techos artesonados y sus bancos corridos de madera para los nobles. El clero ocupaba altos sitiales laterales, mientras el pueblo permanecía de pie, al fondo de la estancia, en un protocolo semejante al de las grandes funciones religiosas. ¿Es que había diferencia entonces entre el Estado y la Iglesia, entre la nobleza y el clero? Ciertamente, no. Los obispos eran también príncipes, vivían en palacios y formaban parte del Consejo del Imperio. Ratisbona fue sede de la Dieta Imperial Permanente. Allí mismo, en una sala contigua que se conserva tal cual, los miembros del Consejo, presididos por el Arzobispo de Mainz, tuvieron que lidiar, alrededor de una mesa redonda, con el espinoso asunto de Lutero. Me parece que vale la pena dedicar unas líneas a aquellos importantes acontecimientos históricos que dieron lugar a la Reforma protestante. El Papa León X, gastador manirroto, según cuentan las crónicas de la época, había concedido a Alberto de Brademburgo el poderoso arzobispado de Mainz- -que implicaba la presidencia de la Dieta y un valioso voto para la elección del Emperador del Sacro Imperio, susceptible de ser vendido al mejor postor- a cambio de un anticipo de 24.000 piezas de oro que necesitaba para construir la Basílica del Vaticano. ABC Sublime gótico Erizada de torres levantadas por ricos patricios, Ratisbona cuenta con más de mil edificios históricos, aunque, para mí, ninguno como el antiguo Ayuntamiento, una muestra del más sublime gótico que he visto jamás. La Sala Imperial, donde el máximo dignatario del Sacro Imperio Romano recibía a sus súbditos, se mantiene intacta con sus ventanales, Indulgencias El Papa y el flamante arzobispo acordaron iniciar la venta de indulgencias, que eran unas dispensas especiales que aseguraban la La ciudad fue sede de la Dieta Imperial Permanente. Aquí, los miembros del Consejo tuvieron que lidiar, alrededor de una mesa redonda, con el espinoso asunto de Lutero