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4 2 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Secesiones De Kosovo a la ruptura de Irak EE. UU. y Europa se disponen a avalar la secesión de Kosovo. Rusia pedirá a cambio el reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia. Llega otra oleada de minipaíses de dudosa viabilidad TEXTO: ALBERTO SOTILLO. INFOGRAFÍA: PEDRO VELASCO Minipaíses Kosovo. Población de unos 2 millones de personas. La mayoría albaneses- -de religión musulmana- -frente a una minoría serbia ortodoxa Abjasia. Unos 150.000 habitantes, de los que un 37 son abjasios y un 27 georgianos y diversas minorías. Osetia de Sur. Alrededor de 70.000 habitantes. En la capital, la población es osetia; en el campo se mezclan las aldeas georgianas y osetias. Chechenia. Poco más de un millón de personas. La minoría rusa huyó de la guerra. Kurdistán iraquí. Unos 5 millones, con una población muy vinculada a los kurdos de Irán, Turquía y Siria osovo es el territorio en el que habitan los más arraigados mitos de Serbia. Así que cuidado, porque la mitología en los Balcanes suele ir asociada a un interminable ciclo de batallas, matanzas y venganzas. Cada cambio de fronteras en esa región ha venido acompañado de su respectivo lote de folclóricos mitos y prosaicas matanzas. Y un cambio de fronteras es lo que preparan Europa y EE. UU. al disponerse a conceder la independencia a esta región de mayoritaria población albanesa hasta ahora integrada en Serbia. La fatídica derrota del Ejército serbio a manos del imperio otomano en Kosovo Polje (el Campo de los Mirlos) en 1389 ha sido cantada en innumerables romances que alimentaron un ultranacionalismo victimista y violentamente vindicativo durante seiscientos años. Las mayores matanzas de los Balcanes han empezado y acabado en Kosovo. Desde la primera guerra contemporánea de los Balcanes en 1912- -durante la desintegración del imperio otomano- -hasta la última escabechina, que tuvo su origen cuando el desaparecido líder serbio, Slobodan Milosevic, pronunció su famosa alocución en la que invitó a sus compatriotas a sustituir el fenecido comunismo por un feroz nacionalismo: Los serbios nunca más volverán a ser maltratados enfatizó, en una invitación a convertirse en verdugos para evitar ser víctimas. Pero Serbia perdió la guerra y debió renunciar al descabellado proyecto de convertir la antigua Yugoslavia en una Gran Serbia. Lo que no significa que la OTAN y la Unión Europea hayan ganado el conflicto, puesto que han sido incapaces de construir en los Balcanes una sociedad moderna y civilizada basada en la ciudada- K nía en vez de en el nacionalismo étnico. La creación de un Kosovo albanés independiente es un proyecto etnicista más, que va a seguir alimentando el ultranacionalismo serbio. En los Balcanes no ha habido generación sin guerra. Así que todo parece dispuesto para que la matanza de la siguiente generación vuelva a nacer en Kosovo. (Esta vez todo indica que el conflicto se desarrollará hacia el sur en vez de hacia el norte) Un Kosovo independiente es un paso adelante hacia la creación de una Gran Albania, que sería un aliado incondicional de la OTAN, pero que nacería como otro de esos estados de bases etnicistas y mitológicas de dudosa estabilidad. úne las condiciones para ser escenario de un nuevo conflicto como el de Bosnia. Los históricos enfrentamientos étnicos de los Balcanes se libraron en torno a Macedonia, territorio donde se disputaba en paralelo la creación de una eventual Gran Grecia una Gran Bulgaria o- -como pronto sería tradición- -una Gran Serbia Más allá de los Balcanes, Rusia ya ha dado a entender que está dispuesta a jugar a su favor la escisión kosovar. En el pasado los Balcanes fueron la principal trinchera del paneslavismo del imperio ruso. Hoy, Moscú empieza a asumir que ya no está a su alcance el juego balcánico, pero sí quiere canjear la pieza en el más cercano tablero del Cáucaso. De ahí que su diplomacia insinúe- -con mucha claridad para quien quiere entenderlo- -que condicionará la escisión de Kosovo al reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur. Protectorados rusos Cuando Georgia se declaró independiente de la Unión Soviética, las minorías abjasia y osetia, a su vez, se dieron por independientes de Georgia y se asociaron a Rusia. Tras varias encarnizadas guerras que aún no se han cerrado, hoy estas dos regiones se han convertido de hecho en dos protectorados rusos, por más que las autoridades georgianas no renuncien a recuperarlas. Para viajar, por ejemplo, a Sujumi, capital de Abjasia, lo más fácil es dirigirse a una agencia de viajes rusa y contratar una oferta de veraneo que suele incluir viaje en barco, hotel y pensión completa junto a la playa. Naturalmente, sólo son rusos quienes disfrutan de ese veraneo ni dentro ni fuera de sus fronteras. Y Osetia del Sur no es un idílico balneario semitropical como Abjasia, pero por su frontera con Georgia apenas pasan los clandestinos contrabandistas. EE. UU. y Europa no están dispuestos a canjear la independencia de Kosovo por la de Abjasia y Osetia. Sobre todo, cuando ya se baraja ya la posibilidad de una futura adhesión de Georgia a la OTAN. Pero el juego ya está en Efecto dominó La escisión de Kosovo puede convertirse, además, en el detonante de otra cadena de rupturas de Estados y creación de nuevos países de dudosa viabilidad. Un efecto dominó que sacudiría muchas frágiles fronteras, en litigio o en abierta guerra. Para empezar, en el propio Kosovo la minoría serbia no aceptará integrarse en un Estado albanés y hará todo lo posible para romper el nuevo país y unirse a Serbia. Los serbios de Kosovo ya viven segregados, totalmente al margen de la población albanesa, y recelosos de ser expulsados de una tierra que consideran sagrada. A su vez un Kosovo independiente no va a pasar desaperbido en la vecina Macedonia, donde la fuerte minoría albanesa se sentirá más vinculada a una virtual Gran Albania que a su fragil Estado. No es una broma, ni una casualidad, que el rompecabezas étnico de Macedonia haya dado nombre en Europa a la ensalada de frutas. Macedonia reproduce a pequeña escala todos los laberintos étnicos de los Balcanes y re- La OTAN y la UE han sido incapaces de construir en los Balcanes una sociedad moderna basada en la ciudadanía en vez de en el nacionalismo étnico. Han fracasado Macedonia reproduce a escala todos los laberintos étnicos de los Balcanes y reúne las condiciones para ser escenario de un nuevo conflicto como el de Bosnia