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4 2 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Somalia El olvido que mata (Viene de la página anterior) llover del cielo. Pero la estación seca avanza y somalíes y expatriados confían en que los insectos vuelvan a ser tan comedidos como las salamanquesas, las serpientes y los sapos. A las siete y media de la mañana el sol ya lo enciende todo y, como en Canción triste de Hill Street en la sede de MSF se pasa lista. Bajo un cobertizo y en torno a dos mesas cubiertas por vivas telas, y a la vista de los madrugadores que ya recorren las polvorientas calles de Jowhar, se hace recuento de situación y de tareas. En torno a Marcos Ferreiro, jefe de misión, que teclea en su ordenador las nuevas que le van proporcionando Osman y Mohamed Hassan, a quien todos llaman Dottore recién llegado de Mogadiscio, se sienta su equipo. Intervienen matronas y enfermeras, nutricionistas y el administrador: dos mujeres somalíes (Abde y Halimo) tres españoles (Andreu, Noelia y Xisca) una chilena (Malu) y una japonesa (Ruriko) Es la primera paradoja que uno se encuentra cuando deja el miedo en casa y se interna en Somalia, al menos orillando Mogadiscio, donde la muerte es más barata y frecuente que en Jowhar. La vida sigue. No todo está perdido. La desesperación no da de comer. Ni cura. No hay Gobierno, pero el mercado de Jowhar está bien surtido de alimentos de primera necesidad, y su laberinto techado para aliviar del ardiente sol somalí está bien provisto de las maravillosas telas que hacen todavía más esplendorosa la belleza natural de las somalíes. Una joven vendedora de limones parece salida de una estampa impresionista; otra, de una película de la nouvelle vague francesa: ofrece un atado de ejemplares del International Herald Tribune de tan sólo un mes de antigüedad. Bordeando el río, llegamos a la antigua azuca- rera construida en los años treinta del siglo pasado por el duque de los Abruzzos y a Dottore le come la nostalgia por los buenos días perdidos. Esto era el paraíso Trabajó de médico en Jowhar (ahora lo hace en las ruinas de Moga) y junto a la azucarera, al final de la jornada, en el club se jugaba al billar, se bailaba... Hoy, las vértebras de hierro de la fábrica parecen el espectro de Somalia. Política del clan El olvido mata, y así ha sido durante los últimos 16 años en Somalia, tras la voladura de la feroz dictadura de Siad Barre. El país se partió en mil pedazos, con señores de la guerra repartiéndose los fragmentos y haciendo del clan, el sub clan o el sub sub clan una condición más imperecedera y valiosa que la de somalí. En el clan se nace, no se elige. Sin autoridad, la sanidad y la educación se las tragó el desierto. Somalilandia se declaró independiente. Es la única región del país que funciona y donde la paz no es espejismo. Puntlandia se proclamó región autónoma. De allí proviene el presidente del Gobierno Federal de Transición, Abdullahi Yusuf, uno de los más despiadados señores de la guerra la gran esperanza de Occidente después de haber sido aupado al poder en Mogadiscio con las tropas de la archienemiga Etiopía y la vitola de Washington, que apostó por los señores de la guerra para combatir a la Unión de Tribunales Islámicos, acusados por la CIA de cobijar a terroristas de Al Qaida. En la semana de Navidad, una fulgurante ofensiva etíope puso a los islamistas que habían creado el primer atisbo de orden en 16 años en desbandada. Se ha vuelto de golpe al reino de los clanes y los señores de la guerra que han devorado ya a dos generaciones de somalíes. Si Paquita la del Barrio supiera de Halimo Mohamed Haji, casada, 55 años, nueve hijos y marido en casa tumbado en la cama. No trabaja. Cuando llego tarde, todavía me grita le dedicaría una de sus canciones sobre la inveterada inutilidad del sexo fuerte Aquí, en Somalia, le sobrarían ingredientes: las mujeres son las únicas que no han hecho la guerra, las que raramente mastican qat Hemos cuidado de las casas, hecho el trabajo, alimentado y educado a nuestros hijos, y sufrido violencia y violaciones Son ellas las que han impedido que los somalíes desaparecieran del mapa. Presidenta del Grupo de Mujeres de Jowhar, fundado en 1995 para hacer frente a los desórdenes tras el colapso del Gobierno Halimo no se plantea lanzarse al ruedo político: Mientras las armas estén tan a mano Según el imam Sheikh Cusmaan Sheikh Cali, no se puede ser bueno sin creer en Dios como los tomates no hay nada que hacer No hace falta tirarle de la lengua: Estamos un poco hartas de los hombres de Somalia Y de una cultura que incluye el maltrato, y la ablación e infibulación de las niñas: Es una prueba de virginidad que exigen los hombres Contra esa tradi- Un vigilante de la maternidad de Jowhar, a punto de ser inaugurada Nuruddin Farah: Nuestro pueblo no ha prestado atención a los signos que auguraban la catástrofe inminente. Yo estoy acabado. Nuestro país está acabado