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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Somalia rota El olvido que mata El país del Cuerno de África ha vuelto efímeramente al reino de las noticias: gracias a la guerra contra el terrorismo Pero será por poco tiempo. El olvido, que tanto mata, está a punto de volver. Sin embargo, en ciudades como Jowhar, somalíes con ingenio y coraje se resisten a dejarse abatir TEXTO Y FOTOS: ALFONSO ARMADA iniendo de las áridas tierras del norte de Somalia, la aparición de un río que se demora en cerrados meandros y de un insólito manto verde anuncia la Mesopotamia del Cuerno de África, entre los ríos Juba y Shebeli, la franja donde se alzan las ruinas de Mogadiscio (bajo las que sobreviven algo más de un millón de almas) y Jowhar, nuestro destino. El piloto de la avioneta blanca de nueve plazas que despegó de Nairobi con el alba echa un vistazo a la pista de tierra. No hay moros en la costa. O los moros son amigos. No hay otra forma de llegar a Somalia que en vuelos humanitarios O, si se prefiere la aventura y se dispone de una cartera abultada, contratando los servicios de los grandes camellos del qat hierba anfetamínica que nutre la dieta diaria de miles de somalíes. Tres vehículos todoterreno de Médicos sin Fronteras con discreta escolta armada esperan en el aeropuerto Osman, el jefe de seguridad de MSF, confirma con un walkie talkie que el bimotor de hélices puede aterrizar. Él es toda la torre de control. Emprendemos el camino de Jowhar tratando de evitar los vestigios de la pomposa Carretera Imperial, trazada cuando Roma volvió a gozar de piccolo imperio africano y en Mogadiscio tenía su paseo del Lido frente al Índico, con mansiones blancas, buganvillas, alcohol y dolce far niente para la burguesía colonial. Hoy no queda apenas asfalto y los vehículos motorizados prefieren los blandos arcenes de tierra a la lepra de asfalto y gravilla. Campesinos de vuelta a casa, mujeres cargadas como en toda África, pastores de vacas y cabras no demasiado escuálidas y algún carro tirado por un jumento avanzan a duras penas por la ruta Imperial que pasa entre cañaverales, arbustos y charcas donde los nenúfares han vuelto a florecer. Tres días más tarde, mientras en Addis Abeba el presidente de Etiopía anuncia una paulatina evacuación de las tropas que invadieron Somalia y le dieron la puntilla a la Unión de Tribunales Islámicos, un convoy de 23 camiones cargados hasta los topes de soldados etíopes pasará camino de la martirizada capital. Las últimas noches de enero han sido como una plaga cuasi bíblica: grillos, saltamontes y mantis parecen brotar de la tierra y V Una paciente y su hijo en el dispensario de Kulmis, al sur de Somalia, gestionado por Médicos sin Fronteras (Pasa a la página siguiente)