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4 2 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Una maldición que brilla en la oscuridad A. A. ¿Manga corta o manga larga? Raro humor el de los exterminadores de Sierra Leona, instruidos por Charles Taylor y otros paladines de la muerte que, para escarmiento de los que quieren elegir a sus líderes se dedicaron a mutilar: ¿Brazo o antebrazo? Como en Angola o el Congo, la bendición geológica se convirtió para Sierra Leona en una desgracia. Los diamantes cebaron la guerra instigada por Taylor desde la vecina Liberia. Los diamantes atrajeron la codicia interior y exterior. Diamantes que brillan en la oscuridad con facetas de luz y sangre. Esa maldición ha servido de argumento para Diamantes de sangre el filme protagonizado por Leonardo di Caprio, que ha incomodado a los tratantes de piedras que tanto lucen en las pasarelas, las alfombras de Hollywood y nuestros salones, donde nada resulta tan descortés como indagar por la genealogía de la fortuna y de las joyas. Garimpeiros ilegales en la mina diamantífera de Marange, en Zimbabue TSVANGIRAYI MUKWAZHI (AP) Diamantes El sueño eterno (Viene de la página anterior) Consejos para un comprador novato He aquí los consejos básicos que da Miguel Sureda, presidente de Diamondland, la mayor tienda de diamantes de Amberes: Informarse a fondo y no asustarse por ignorar los entresijos del sector. Exigir siempre certificado internacional a partir del medio quilate. Disfrutar de la compra. Un diamante es como una obra de arte. Si no va a disfrutar comprándolo, no lo haga Cuidar el diamante. La gema atrae mucho el polvo y la grasa, y conviene limpiarla con cierta frecuencia. La actividad del mercado de los diamantes de Amberes se centra en un reducido espacio urbano del barrio judío y está regulada por el Consejo Superior del Diamante, HRD en sus siglas neerlandesas. Incluye, aproximadamente, un kilómetro cuadrado alrededor de la calle peatonal Hoevenierstraat, a un paso de la espléndida Estación Central de ferrocarril, punto de referencia fundamental del callejero amberino. En un área tan estrecha, y con la alta protección policial propia del valor manejado, se concentran más de 1.500 empresas y cuatro lonjas o bolsas de diamantes, una para los diamantes en bruto (la única de esta clase en el mundo) y tres para los pulidos. Las bolsas son clubes bastante exclusivos y espaciosos, con amplios ventanales para poder apreciar bien las gemas a la luz, y no permiten sacar fotografías. Tienen un tribunal interno que establece las normas y juzga, expulsa o admite a sus miembros. Este negocio se basa en la confianza, en la palabra dada, y todos los que están en él deben cumplir lo pactado, aunque no exista contrato escrito. La informalidad o las infracciones siempre se pagan. Cientos de firmas internacionales, bancos, avalistas, empre- sas de seguridad y transporte, brokers, compradores profesionales, corredores, consultores, abogados y agentes intermediarios ocupan o transitan constantemente por este pequeño trozo de ciudad, donde las lenguas más utilizadas son el inglés, el yiddish, el neerlandés, y el hindú gujarati, pero en el que también es posible entenderse en ruso, francés, chino, alemán, árabe, japonés o afrikaaner. Cada bolsa está especializada en algún tipo de piedra y la centralización favorece el negocio. Sobre todo teniendo en cuenta que Amberes tiene muy buenas conexiones con toda Europa, está a 30 minutos de Bruselas y dispone de un aeropuerto desde el que salen discretamente muchos diamantes comprados en la ciudad. El mayor que ha pasado por Amberes en los últimos meses procedía de Lesoto, tiene 603 quilates brutos y lo compró por 12,4 millones de dólares una compañía surafricana. El incesante ir y venir diario de hombres de negocios, intermediarios y vigilantes armados, no Una vez cortado, tallado y pulimentado, cualquier diamante multiplica su precio. Un valor que se calcula en función de cuatro variables: color, quilates, claridad y talla rompe la discreción general del extraño y lucrativo mundo que gira en torno a los diamantes en Amberes. Un mundo de gente seria en el que se ven pocas mujeres. El ambiente es discreto y los negocios se hacen de forma velada, casi susurrante, en las bolsas u oficinas de modesta apariencia, con covachuelas y talleres pequeños a los que se accede por escaleras estrechas y despachos anodinos en los que se anotan fabulosas sumas, que serán transferidas desde los principales mercados financieros o paraísos fiscales del globo. Vinculados a las emociones humanas más profundas, los diamantes representan la doble faz de la vida. El sello de inmortalidad y amor eterno va unido también a la muerte y la desgracia. La maldición ha acompañado con frecuencia a los grandes diamantes, y el esplendor y el boato han ido de la mano de la tragedia. Diamantes sangrientos de la dinastía Romanov en Rusia, de los shahs de Irán o los maharajás de la India. Destino violento de sus dueños, derrocados, asesinados, exiliados. Tesoros inmensos de diamantes que desaparecieron misteriosamente, perdidos quizá para siempre, como un símbolo indescifrable del más extraordinario portento mineral de la Naturaleza.