Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE muchos de ascendencia portuguesa e italiana, que siguen manteniendo su primacía y tradición en el negocio. Cuando las minas de la India se fueron agotando en el siglo XVIII, el comercio de las preciadas gemas se trasladó a Ámsterdam, hasta que en el siglo XIX, con el descubrimiento de los enormes yacimientos surafricanos de Kimberley llegaron a Europa cantidades masivas de diamantes en bruto y nació la famosa empresa minera De Beers, que hoy controla más del 50 por ciento del sector. Amberes, entonces, recuperó el liderazgo mundial y se disparó la demanda de brillantes. En la actualidad el reclamo comprador tiene como principales focos a Estados Unidos y Japón, aunque países como China, India, Indonesia, Emiratos Árabes y, por supuesto, los de Europa occidental, se han unido en los últimos años a esta fiesta de colores refulgentes. Hay diamantes blancos, verdes, azules, amarillos, negros y rosas. Estos últimos, con los azules y amarillos, son los más caros por la rareza. (Pasa a la página siguiente) La promesa de Lesotho diamante vendido por 9,7 millones de euros y Extremo Oriente. Una vez cortado, tallado y pulimentado, cualquier diamante multiplica su precio. Un valor que se calcula en función de cuatro variables: color, quilates, claridad y talla. Es muy importante hacer una buena elección de tallado, darle la forma adecuada. En esta fase, el trabajo humano imprime forma indeleble a la piedra bruta y la convierte en obra de arte al transformarla en brillante. Los mejores artesanos talladores proceden de la India (donde se denuncian muchos casos de explotación infantil en el acabado de los diamantes) y también de China, Tailandia, Israel y Rusia. Para el tallado, los lapidarios utilizan pequeñas sierras circulares sobre cuyo filo se impregna polvo de diamante mezclado con aceite de oliva, ya que solo el diamante corta a otro diamante. El método de pulir diamante con diamante se debe al maestro artesano Lodewijck van Bercken de Brujas, que hoy día tiene una imagen de bronce en el Meir, la más importante calle comercial de Amberes. El valor de todos los diamantes que se negocian en Amberes en AFP un año alcanza los 40.000 millones de dólares. Una fortuna fabulosa que ocupa escaso volumen y podría cargarse entera en una furgoneta. Los diamantistas han estado asociados a Amberes desde finales del siglo XV cuando la capital flamenca era el corazón comercial de Europa. Hasta entonces, el único productor de diamantes conocido era la India, y su comercio tuvo como centros principales a Venecia, Brujas y Lisboa. Con el ascenso de Amberes, la industria diamantina pasó a familias de artesanos y comerciantes judíos, Sólo un 15 por ciento se destina a usos industriales AP