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4 2 07 EN PORTADA Jueces Bajo presión (Viene de la página anterior) ciendo, en la medida de lo posible, las cosas que más le gustan. y lo lleva hasta final dicen sus allegados. Se vio en la investigación del genocidio en Guatemala, causa en la que el Tribunal Supremo le ha dejado seguir avanzando al reconocer la prevalencia del principio de jurisdicción universal. También, y más recientemente, en el de José Couso: aquí, el Supremo le volvió a dar la razón en contra del criterio de la Audiencia Nacional. Hasta hace dos años Pedraz juzgaba, no instruía. Su nombre y el de los otros dos miembros del tribunal (uno era Guevara) ocupó titulares cuando concluyeron que Segi, Jarrai y Haika eran asociaciones ilícitas no terroristas. También se le atizó cuando se mostró contrario al procesamiento del etarra De Juana Chaos por nuevos delitos. Instructor de la estafa de Afinsa, es muy legalista y no le importan las críticas. Siempre está convencido de que decide conforme a Derecho. Detrás de su aspecto de guaperas se esconde un hombre extremadamente tímido (odia que le reconozcan por la calle) receptivo, sensible e independiente. Marido e hijo de periodistas, le encanta viajar, la fotografía y la lectura. Pese a ser consciente de que, como sus compañeros, es objetivo de los terroristas, tampoco vive obsesionado con esa amenaza (quizá porque estuvo destinado en San Sebastián en los años más duros de ETA) e intenta seguir ha- Javier Gómez Bermúdez Presidente de la Sala Penal Tres fueron las razones por las que decidió solicitar la Audiencia Nacional como destino: por legítima ambición profesional por el salto cualitativo que supone conocer los asuntos propios de este tribunal y por el reto de prestar desde él un gran servicio a los ciudadanos Desde el puesto que ostenta en la actualidad y por su anterior responsabilidad como titular del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, este magistrado, que presidirá el tribunal que juzgará el 11- M, es consciente de que está en el punto de mira. Prueba de ello fueron los ataques que le dirigió De Juana en uno de sus artículos en el diario Gara. Por su contenido, el pistolero fue condenado recientemente por amenazas. Detrás de la autoridad que les da la toga, hay personas que se confiesan más preocupadas por la seguridad de su familia que por la suya propia Se han acostumbrado a que sus escoltas les sigan allí donde van. Aun así, sólo cuando cierran la puerta de casa se consideran verdaderamente libres La polémica le ha acompañado desde que fuera nombrado, hace dos años, presidente de la Sala Penal, cargo para el que compitió con Baltasar Garzón y Alfonso Guevara. Su designación fue por dos veces impugnada ante el Tribunal Supremo y en tres ocasiones el CGPJ le revalidó para el cargo. Meticuloso y ordenado, detrás de este magistrado de apariencia distante y actitud autoritaria se esconde un hombre sensible y apegado a su familia, en especial a sus hijas y a su mujer, a las que considera verdaderas perjudicadas de las limitaciones propias de un trabajo como el suyo. No es su seguridad, sino la de ellas, la que de verdad le preocupa; y no son las críticas que puedan dirigirle los medios de comunicación, sino el efecto que causa en su entorno familiar, lo que le molesta. Las especiales precauciones que por seguridad debe adoptar le han obligado a dejar de lado varias de sus aficiones, como ir en moto a trabajar o pasear, y a no repetir destino de vacaciones aunque haya lugares que le enamoren Sí sigue practicando deporte a diario y es un habitual de la ópera, aunque, como los demás, en cada uno de sus desplazamientos tiene que ir acompañado de sus escoltas, algo que le incomoda pero a lo que ha terminado por acostumbrarse. Preocupado porque las decisiones que adopta este tribunal se demonizan o se alaban sin término medio lo que le produce un estrés sobreañadido su entorno le define como un magistrado impermeable a las presiones externas. Teresa Palacios Magistrada de la Sala Penal Para esta cordobesa, la única mujer que ha pasado por un Juzgado de Instrucción de la Audiencia Nacional, su intimidad es tan importante como el respeto a su profesión. Su nombre saltó a los papeles con el caso Gescartera y el de las cesiones de crédito del Banco Santander. Trabajadora, simpática y discreta, Palacios se ha ganado el respeto y cariño de sus compañeros. Después de diez años en instrucción, ha decidido poner punto final a esta etapa de su vida profesional e iniciar una nueva en la Sala de lo Penal, es decir, como magistrada de un tribunal juzgador. Más allá de la relevancia pública que le da su cargo, intenta mantenerse ajena a la presión que supone tomar decisiones sobre asuntos cuyo seguimiento por los medios no elige el juez y sigue convencida de que todos los casos son igual de importantes. Santiago Pedraz, un juez que no se amedrenta por las repercusiones de sus decisiones EFE