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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE cesto, pero también disfruta leyendo, paseando por el campo o escribiendo poemas, que luego rompe. Preocupado por los más débiles y por los derechos de las minorías, le cuesta decir no a sus amigos y quienes le conocen saben de sus gestos con niños enfermos y necesitados. Detalles estos, eso sí, siempre sin publicidad. Alfonso Guevara s Magistrado de la Audiencia Nacional Espíritu de líder e independiente N. C. Fernando Grande- Marlaska Titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 Su nombre empezó a sonar con fuerza cuando ordenó el ingreso en prisión de Arnaldo Otegi en mayo de 2005. Desde entonces, han transcurrido ya casi dos años y le ha dado tiempo a regresar a la instrucción- -tras un breve paso por la Sala Penal- -y presentar su candidatura como vocal del Consejo General del Poder Judicial. Por sus manos ha pasado el procesamiento del etarra José Ignacio de Juana Chaos, los primeros pasos de la investigación sobre Fórum Filatélico y las imputaciones de una decena de batasunos por participar en actos ilegales. Pese a haberse convertido en un juez estrella este bilbaíno, casado y de 44 años, procura seguir siendo el mismo de antes y que la popularidad y estar en el punto de mira de los terroristas no le impida realizar sus aficiones. Por eso no ha dejado de salir a cenar con sus amigos, va al cine, hace deporte y sale de Madrid algunos fines de semana para descansar. Sigue siendo un hombre sencillo y preocupado por su aspecto físico, y quienes han trabajado con él destacan su amabilidad en el trato, su capacidad de trabajo y su sentido del orden. Su condición de personaje público y la necesidad de ir permanentemente con escolta se han convertido para Grande- Marlaska en una servidumbre a la que, en cualquier caso, merece la pena estar supeditado por la satisfacción profesional que le produce conocer los asuntos que se juzgan en la Audiencia Nacional. TELEPRESS la Audiencia Nacional, atraído por el trabajo que desarrolla un juez instructor y convencido de que podría aportar su granito de arena en la lucha contra el crimen. Corría el año 1988 y entonces no podía imaginar que se convertiría en uno de los magistrados más conocidos del planeta, inaugurando la saga de los llamados jueces estrella Buen amigo de los malogrados jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, Garzón pasará a la historia como el que se atrevió a hacer lo que nadie antes había osado: destapó la trama de los GAL, ordenó detener al dictador Pinochet, metió en prisión a los dirigentes de HB, cerró el diario proetarra Egin, suspendió las actividades de Batasuna, entre otras organizaciones del entorno de ETA, y, después de saltar a la política de la mano de Felipe González, regresó al Juzgado y siguió buceando por las cloacas del Estado. Decisiones todas ellas que le hicieron merecedor, casi en igual proporción, de alabanzas y críticas, de odios y pasiones, pero nunca de indiferencia. Como quiera que las apariencias engañan, detrás de la coraza del instructor duro e incisivo y del juez ajeno a las presiones hay un tímido que no lleva bien la popularidad y que ya no recuerda lo que es bajar al bar a tomar una cerveza con su mujer o sus amigos. Pero es consciente de que tanto la fama como el riesgo son inherentes a la Audiencia Nacional, donde uno está porque quiere, y eso tiene su peaje Trabajador incansable, casado y padre de tres hijos, es buen conversador y amante de la música, que le relaja y le ayuda a concentrarse; le gusta bailar y el balon- u rostro se hizo familiar durante la celebración de algunos juicios especialmente polémicos en la Audiencia Nacional. Además de su aspecto enjuto, en la memoria quedó grabada una actitud mandona, a veces casi impertinente, que- -dicen quienes le conocen bien- -no le hace justicia. Pero si por algún motivo Alfonso Guevara (Madrid, 1956) ya no es un magistrado desconocido para el ciudadano es por el protagonismo que ha asumido en el caso De Juana como promotor de que la decisión sobre la conveniencia o no de excarcelar al etarra en huelga de hambre se adoptara en Pleno. Detrás del fuerte carácter y el trato arisco que puede mostrar hacia el exterior, se esconde un hombre tímido, amigo de sus amigos, leal y siempre dispuesto a hacer un favor cuando alguien lo necesita. Como juez es duro, muy estricto, y así se mostró durante los enfrentamientos verbales que en dos juicios mantuvo con el etarra Txapote por la actitud poco res- S Santiago Pedraz Titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 Si hay alguien en la Audiencia Nacional a quien menos importe la repercusión de sus decisiones, ése es este salmantino de 48 años. Pedraz es como un quijote el defensor de las causas perdidas. Cuando cree en algo va a por ello (Pasa a la página siguiente) La juez Teresa Palacios camino de la Audiencia EFE petuosa e irreverente del terrorista hacia el Tribunal. Legalista hasta el límite, sus compañeros aseguran que es de esos jueces que hacen lo que tienen que hacer sin pensar en el coste personal y completamente al margen de presiones sociales o políticas. Junto a su dureza destacan su calidad técnica, su enorme entrega al trabajo y su espíritu de líder allá a donde llega. No en vano se le conoce por su capacidad para desatascar los juzgados y tribunales a los que ha ido destinado. Esa cualidad la ha podido demostrar ya en la Audiencia Nacional, donde desde hace algunos meses saca adelante como presidente la Sección Tercera, la más sobrecargada de todas. De su etapa anterior- -estuvo 17 años en la Audiencia Provincial de Madrid- otros magistrados destacan que llegaba al despacho antes incluso que los funcionarios. Y es que, explican, Alfonso duerme poco y madruga mucho Pero el trabajo no lo es todo y en su tiempo libre le gusta conversar con su círculo- -reducido pero muy íntimo- -de amigos, con quienes se reúne periódicamente, y dedicarse a su afición favorita: el Scalextric Este magistrado- -que formará parte del tribunal del 11- M- -es socio con carné del Club Español de Scalextric, guarda con cariño una colección de minibólidos y tiene montado en casa de forma permanente un circuito de considerables dimensiones. Si llego tenso del trabajo y tengo tiempo- -cuenta- -corro un par de vueltas y se me pasa