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4 2 07 EN PORTADA Jueces Bajo presión El pasado junio, Fernando Grande- Marlaska (arriba) se trasladó a Irún para supervisar la operación contra la red de extorsión de ETA, que se saldó con varias detenciones. A la izquierda, el infatigable y emblemático juez Garzón EFE POR N. COLLI Y N. VILLANUEVA n día le dije a mi hija mayor dónde están todos los papeles de casa, los seguros y las cosas... por si me pasa algo. Uno no vive obsesionado con ello, pero es indudable U que en un tribunal como éste se corren más riesgos Son palabras de un magistrado de la Audiencia Nacional, el órgano judicial más expuesto y amenazado, tanto por la atención que le prestan los medios de comunicación y la trascendencia de muchos de los asuntos que allí se tramitan como por la peligrosidad de los delincuentes que pasan por sus calabozos, en su mayor parte terroristas y narcotraficantes. Pese a sus peculiares características, el día a día en el tribunal de la calle Génova no se diferencia mucho del de otros. El ir y venir de funcionarios por los pasillos empieza temprano, como el trasiego de detenidos esposados o el vuelo de las togas cuando toca entrar a juicio. Y el café, a media mañana, también es sagrado. Si hay detalles que a simple vista marcan la diferencia, esos son la flota de coches oficiales aparcados en la puerta, los escoltas en los recibidores de cada planta, un grupo de periodistas acreditados y las cámaras de televisión apostadas a diario en la acera para captar las imágenes de los garzones, pedraces, guevaras, marlaskas... y demás magistrados. Del primero al último, todos los profesionales que trabajan en la Audiencia Nacional asumen con naturalidad y serenidad el carácter de este órgano que, como si de un rey midas judicial se tratara, lo que toca lo convierte en oro mediático. Se acostumbra uno a todo y llega a convertirse en una rutina asegura otro magistrado. Al final- -incide Alfonso Guevara, presidente de la Sección Tercera- -entras aquí con las mismas preocupaciones que podías tener en tu primer destino, en mi caso, un juzgado de Colmenar Viejo Las cámaras de televisión terminan formando parte del paisaje y se te olvida en el primer minuto que están ahí Lo que pesa, dicen, no es tanto la amenaza que pueden suponer terroristas y narcotraficantes- sobre la que no puedes estar pensando en cada momento -como la trascendencia de todas las decisiones que se adoptan, ya que se opina sobre ellas en los medios de comunicación y en otros ámbitos. Es como un examen diario aseguran. Si algo echan de menos la mayoría de los jueces que trabajan en este tribunal es la intimidad de la que antes gozaban, la posibilidad de pasear o salir de compras sin ser reconocidos y sin atraer todas las miradas. Aún así, coinciden, compensa Baltasar Garzón Titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 Tenía 33 años cuando cambió el Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial por Javier Gómez Bermúdez, a la izquierda, conversa con Conde- Pumpido EFE Al final te acostumbras a todo y entras aquí con las mismas preocupaciones que en tu primer destino, en mi caso, un juzgado de Colmenar Viejo dice Guevara