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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ El velo pintado REUTERS Mathew McConaughey (arriba) de apellido endemoniado, sustituyó oficialmente al rey Cruise. Apareció también por España, acompañando a la actriz en algunos de sus habituales viajes para ver a su familia y amigos. Los rumores apuntan ahora a Orlando Bloom ABC REUTERS los amigos son habituales con la única diferencia de que esos amigos ahora se llaman Dylan, Banderas, Dammon, De Niro o Bloom. Tremendamente apegada a los suyos, días antes de que su nombre sonara para los Oscar Pe se fue de vacaciones hasta las playas de San Bartolomé donde se la pudo ver la mar de tranquila en compañía de sus hermanos Mónica y Eduardo, así como el novio italiano de Mónica, Paolo, y la íntima de las hermanas Cruz, la actriz canaria Goya Toledo. Con su bocata y un libro en el bolso Pe tomó el sol ajena a las miradas de los paparazzis. Es curioso: su mejor momento profesional coincide en el tiempo con la primera vez que a la actriz no se le conoce novio oficial alguno. Aparte de los rumores que circulan sobre si está o no está con Orlando Bloom, la verdad es que casi resulta extraño verla sin un novio al lado. ¿Tendrá algo que ver que Almodóvar no le puso pareja de reparto en Volver Entregada en cuerpo y alma a sus papeles, su currículum muestra cómo sus grandes amores siempre han estado unidos a su trabajo: desde Nacho Cano y el vídeo que grabó para Mecano, a Matt Dam- mon, Nicolas Cage, Tom Cruise, Mathew McConaughey... peraba envejecer bien, que pensaba hacerse estiramientos hasta que sus orejas se juntasen. Esa es una opción ya probada por Melanie Griffith con no muy buenos resultados pero, eso sí, hay que agradecerle que aún mantenga las orejas en su sitio. La otra es el photoshop, a tenor de lo visto esta semana en el ¡HOLA! No es más que el último capítulo de la técnica rejuvenecedora que sólo actúa sobre el papel. Sin agujas como las del doctor Chams, que ahora también va a hacer incursiones en provincias. Para vitaminar y supermineralizar a todas las españolas como Superratón manda. Esto ya no es lo que era. De París a Madrid vale. ¿Pero a Murcia? Vamos anda. Fundido en negro y sigo con Melanie. Menudo susto, tú. El photoshop (a alguien se le ha ido la se ha convertido en photoshock. Y lo más increíble es que a las beneficiadas (o damnificadas, qué sé yo) parece que no les da ninguna vergüenza, cuando a veces resultan tan ridículas casi como Bette Davis disfrazada de niña en ¿Qué fue de Baby Jane? con todos esos lazos y puntillas. Porque una cosa es un retoque y otra que el retrato parezca obra de un imitador de Ouka Lele, cuyas mejores fotografías son las pintadas. Si tener 50 años (aunque hasta agosto no los cumple) es estupendo. Si los 50 son los nuevos 30 (vale, los 40) Ahí está Carolina de Mónaco, que hay que ver lo bien que le sienta no haber trabajado en su vida. Pero, bueno, supongo que una se ve tan tersa y se lleva una alegría. Aunque sabe distinguir perfectamente cuál es la realidad y cuál el deseo. Sabe dónde está la simulación y el artificio. Cosa que parece no caber en la cabeza de todos los que han montado el L a actriz y guionista Rita Rudner dijo una vez que no es- pollo por Hounddog la película de Dakota Fanning. Un tipo llamado Paul Petersen, antiguo niño actor y presidente de A Minor Consideration se ha autoproclamado protector de los niños que trabajan en la industria del espectáculo. Un tipo del que se dice que el mismísimo Walt Disney echó de The Mickey Mouse Club por conducta indecorosa. Claro, que habría que saber qué entendía Walt Disney por conducta indecorosa. Pero volvemos a la actualidad. A la película dirigida por Deborah Kampmeier el tal Petersen le sigue la pista desde hace tiempo, desde su rodaje en Carolina del Norte, cuando se enteró de que había una agresión sexual a una menor. En la ficción. Demonios, pero si ha sido actor ¿cómo es posible que no sepa en qué consiste el cine? Actuar es mentir, actuar bien es mentir de un modo convincente, ya lo decía Laurence Olivier. Eso sin contar con la magia del montaje. O sea, que se ve una mano dando en el suelo, que se oyen gemidos y llantos, que se ve la cara de espanto de Dakota. Y ya está. Se agita, se corta y se pega, y parece que ha habido sexo. Pero el defensor de los derechos de los niños actores asegura que el sólo hecho de filmar la secuencia es ilegal, que el hecho de que haya un menor involucrado en una conducta sexual es ilegal. Y hay quien pide que se detenga a la directora por pornografía infantil. Y dos huevos duros. Es verdad que en el mundo hay más tontos que personas. Quizá Petersen no tiene en cuenta que Dakota Fanning es no sólo una actriz sino una actriz prodigiosa, quizá una de las mejores actrices vivas, aunque no haya cumplido los trece. Y sólo su cara, sin manotazos, sin gemidos, sin montaje, sería suficiente para creernos que le está pasando algo muy malo. Como que vengan a salvarla sin necesitarlo. Melanie Griffith tampoco necesita que la salven con el photoshop. Es verdad que se ha hecho disparates en la cara y en los labios. Pero no debería necesitar que la salvaran con ese velo pintado, por utilizar el título de la novela de Somerset Maugham que se ha vuelto a llevar al cine. Claro, que lo que el velo disimula al final no es el paso de los años sobre su preciosa cara sino el paso más devastador del bisturí. Parece que ya se ha quitado del quirófano, aunque lo que hay que quitarse son años. Lástima que de ella, por ser hija de famosa, sepamos su edad exacta. Ni Melanie Griffith ni Carolina Grimaldi (o Hannover) ni Dakota Fanning son de fiar. Al menos según Wilde. Ya se sabe que no hay que confiar en las mujeres que dicen su verdadera edad. Sí, porque una mujer que es capaz de confesar eso puede contar cualquier cosa.