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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Las Manos de Velázquez uentan que en un encuentro entre Salvador Dalí y Jean Cocteau, alguien quiso retarlos y les preguntó, sabedor de su amor al Museo del Prado, qué única cosa salvarían de producirse un incendio en él. Dados como eran ambos a las salidas ocurrentes, el francés contestó con la boutade nunca mejor dicho y valga la redundancia, de que salvaría el fuego del incendio contenido en el edificio Dalí, que no podía ser menos, respondió que él salvaría el aire contenido en el cuadro de las Meninas de Velazquez Dicen que Cocteau hizo una deportiva reverencia, asumiendo ser vencido en aquella contienda dialéctica de ingenios. Resulta evidente que, más allá de las excentricidades del de Cadaqués, había un reconocimiento a la obra y al talento moderno de Velázquez al que éste asumía como maestro en el tiempo, y alguno de cuyos cuadros, como Las Meninas aparecen con cierta insistencia, incluso obsesiva, recreadas en muchas de las obras del surrealista catalán. La prueba de su vigencia como creador es la exposición del pintor español en la National Gallery de Londres, que se ha convertido en la más visitada de todas las organizadas hasta ahora por ese museo nacional británico, superando las más exitosa hasta este momento, la de Vermeer, según informó una portavoz de la institución. Cerca de cuatrocientas mil personas pudieron admirar las obras del maestro sevillano que se convirtió en pintor de la corte del Rey Felipe IV desde el 13 de octubre hasta hace un par de domingos, cuando cerró sus puertas al público. La última semana, la National Gallery tuvo que prolongar las horas de visita y el sábado último, las puertas del museo ce- C rraron a la inusual hora de las once de la noche. La National Gallery reunió cerca de medio centenar de obras procedentes de museos y colecciones privadas, entre ellas el Prado y el Museo de Bellas Artes de Sevilla, y ha levantado un enorme interés anglosajón por la obra de nuestro pintor barroco. Su genialidad, lo adelantado de la pintura de Velázquez es un misterio que trasciende la técnica, y bordea casi el milagro, no sin cierto aire de misterio novelesco. Una experta en pintura, la escritora Lourdes Ortiz, ha publicado en Planeta, hace muy poco, una magnífica novela sobre este autor. Con el título de Las manos de Velázquez y, más allá de un fresco histórico, la autora ofrece en este libro una mirada nada complaciente de la sociedad y del mundo del arte y sus mecenas. Toda la novela es o quiere ser también una reflexión sobre el artista y la obra. Pero es sobre todo una novela sobre los celos. Y al mismo tiempo una mirada sobre nuestro tiempo y sobre la España del XVII: cutre y mísera, dilapidadora en guerras y lujos y cerril. Grandiosa en las artes, sin embargo asegura su autora. Lourdes Ortiz, autora de narrativa, poesía, ensayo y teatro, y también catedrática de Arte, describe con maestría un universo que ha recogido en una novela intimista que se entrelaza con una original visión del Siglo de Oro que la hace tremendamente contemporánea. La escritora compagina dos géneros dispares: la novela histórica y el relato intimista a través del hilo conductor de su protagonista, Teodoro un profesor de Historia del Arte casado con una antigua alumna. Embarcado en el proyecto de investigar la vida de Velázquez para escribir un ensayo, descubre relaciones que le cuesta creer, como el posible encuentro del pintor con Artemisa de Gentileschi, la primera mujer considerada pintora de la Historia, víctima de una violación que produjo un gran escándalo. El profesor localiza huellas de este secreto en las obras de ambos artistas y en sus encuentros con importantes personalidades del poder, así como en las fechas en que ambos coinciden en los mismos lugares. Es Teo quien piensa todo el rato, quien mezcla las épocas, quien recurre a Velázquez para librarse de su obsesión argumenta Lourdes Ortiz, que indaga con literatura, apostando con ambición y logros donde no llega la historiografía. Una delicia novelada, que nos devuelve esa armada invencible de nuestro patrimonio artístico. Es evidente que Velázquez, su obra, es capaz de luchar contra los elementos, y vencerlos. JESÚS GARCÍA Economía Escapismo M ariano Rajoy, líder del PP trató la semana pasa, da en el foro de ABC de poner orden en el guirigay de zaplanistas y campistas a cuenta de la renovación de los órganos de gobierno de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Se puso del lado de Camps y en contra de posibles pactos de alguien del PP con hombres cercanos al PSOE. Rajoy admitía abiertamente el peso de las decisiones políticas en estas entidades que representan más del 50 del sistema financiero español y además son un dechado de solvencia, rentabilidad y sustento de buena parte del tejido industrial, que fue abandonado a su suerte por los bancos cuando decidieron entrar en Latinoamérica y crecer en su negocio típico. En el Casino también estaba el presidente de Bancaja. Silbaba mientras oía las contestaciones de un incómodo Rajoy al que seguían con atención, mano a mano, Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid- -con un 9,9 de Endesa- sentado junto a Alberto Ruiz- Gallardón y, en otra mesa, José Manuel Entrecanales- -con un 21 de Endesa- departiendo animadamente durante todo el almuerzo con Esperanza Aguirre. No parece que Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, vaya a vender a Acciona, quien lleva semanas buscando socios con los que bloquear la OPA de E. ON, sino que- -a la vista de la politización existente en todo este proceso- -piensa colocar sus acciones a aquel que haga la OPA a precio más alto y lo escriba en sobre cerrado la próxima semana. Desde círculos cercanos a Moncloa se destaca la amistad existente entre Rodríguez Zapatero y José Manuel Entrecanales, pero desde ámbitos financieros se da por hecho que Acciona si se queda sola venderá con unas suculentísimas plusvalías. El riesgo es el riesgo. La otra caja inmersa en esta OPA es La Caixa- -con un 35 de Gas Natural- Ricardo Fornesa, presidente de La Caixa, recordaba el viernes en su cuartel general de Barcelona su apuesta de hace un año por conservar el centro de decisión de Endesa en España, pero admitía que una cosa es lo que uno piensa y otra lo que puede ser practicable. La Caixa creo que cumplió su papel al intentar desarrollar esta tesis y, si no ha sido posible, es cuestión de pasar a otro tema Brufau, vicepresidente de Gas Natural y presidente de Repsol, admitió hace un par de semanas que los consejeros de Gas tendrían que sudar tinta para justificar precios superiores a la OPA de E. ON, sobre todo con la escasa información de que, según él, disponían. Fornesa habla de la exquisitez del Tripartito catalán y otros gobiernos a la hora de actuar en las cajas catalanas y niega cualquier atisbo de politización. Sin embargo, al PP le ha sabido a cuerno quemado- -ahí estaba Miguel Árias Cañete poniendo el grito en el cielo- -la salida de Antonio González Adalid, nombrado en su día por Rato, de la presidencia de ENAGAS. Le sustituyó Antonio Llardén, vicepresidente de Caixa Catalunya y miembro del PSC. Por cierto, el presidente de Bancaja accederá a la vicepresidencia de ENAGAS. Otro episodio de política- realidad es el que estos días se vive en Unicaja, con un tira y afloja entre Braulio Medel, nombrado por el PSOE, y Javier Arenas, que quiere colocar a Manuel Atencia, quien ya ha sido designado vocal, como vicepresidente de la entidad. La guerra no ha hecho más que comenzar y, mientras tanto, las cajas andaluzas han obtenido luz verde para la puesta en marcha de un banco de las cajas. Del brazo público salen vehículos de inversión privados. Todos tratan de romper con los posibles lazos políticos y anuncian una etapa de expansión. A Caja Madrid y La Caixa les gusta el Este, un camino allanado por las constructoras. La Caixa, muy activa en Portugal, se ha inventado un holding de participadas, con un valor de 21.000 millones, que sacará a bolsa de aquí a final de año. Un brazo inversor que traerá varios centenares de miles de accionistas a los que dar cuentas. No quiere comerse un banco español, pero sí una entidad extranjera. Las cajas gritan contra la politización y ensayan ejercicios de escapismo, pero los políticos se niegan a perder poder económico. Ahí está la OPA de Endesa como animal de compañía de unos y otros.