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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Más alto Llamando a las puertas del cielo En el siglo XX los rascacielos cubrieron el mundo; en el XXI, las ciudades verticales empiezan a hacerse realidad. La frontera de los mil metros puede superarse POR PEDRO TOUCEDA C omo demuestra la Biblia en las líneas dedicadas a la Torre de Babel (Génesis, capítulo 11) los hombres, desde tiempos inmemoriales, han soñado con tocar el cielo. La fascinación por lo extremadamente alto es tan antigua como nuestra historia. Todavía hoy, cuando uno se acerca a las pirámides de Giza, sigue sobrecogiendo, aparte de su armonía y belleza, la altura y las proporciones de aquellos prodigios construidos hace casi cinco mil años. A principios del siglo XX, sobre todo en Nueva York, la conjunción de tecnología y talento demostró que era posible desafiar el vértigo y apuntar de nuevo hacia las nubes. Pero ese modelo de rascacielos caja de cristal que todos conocemos- -nos explican los arquitectos Javier Pioz y Rosa Cervera- ha tenido, a nuestro modo de ver, cien años de vigencia. A finales del siglo pasado, diversos arquitectos empezamos a vislumbrar que había que crear un tipo distinto de construcciones porque la ciudad del siglo XXI iba a ir por otro lado- -debido, entre otras razones, al aumento de población del Plane- ta- -y aquel modelo, que tiene su límite en torno a los 500 metros, no evolucionaba. Si se realiza una comparativa entre el Empire State, contruido en Nueva York en 1931, y las Torres Petronas, finalizadas en Kuala Lumpur en 1998, hay un dato que llama la atención. En 67 años, el techo del mundo, en cuanto a altura de edificios se refiere, sólo había crecido 71 metros. Esto se debe- -continúa Pioz- -a que la mayoría de las estructuras de los grandes rascacielos están formadas por un núcleo central, más o menos rígido, alrededor del cual se construye el edificio. El problema es que, cuanto más alto es el rascacielos, más grande es el núcleo central, pues tiene que soportar mayor empuje del viento. Por ejemplo, en las Torres Petronas, el 60 por ciento está ocupado por estructuras y sólo tienen libre el 40 por ciento de lo construido. En los últimos años del pasado siglo, en los congresos del IFSH (International Fede- Sobre estas líneas, la Torre Biónica de Cervera y Pioz. A la izquierda, el edificio Burj Dubai, ya en construcción, que será el más alto del mundo ration of High- Rise Structures) el problema de la superpoblación y la falta de espacio en algunas urbes motivó que se hablase mucho del espacio vertical En uno de estos congresos, el celebrado en 1997 en Londres, el tándem formado por Cervera y Pioz presentó su Ciudad Vertical Torre Biónica, un concepto revolucionario que aspiraba llegar a los 1.228 metros de altura y que podría albergar a cerca de 100.000 personas. En su interior habría hoteles, viviendas, oficinas, tiendas, lugares para el ocio, parques... en un hábitat bioclimático y ecológico. A partir de entonces, ese término de ciudad vertical se utiliza al hablar de los proyectos de edificios- ciudad que han surgido en diferentes países. La Torre Biónica tenía unas características que la hacían única- -apunta Pioz- Pues nacía de unos postulados basados en la biónica, una ciencia que surge en Rusia en los años 60, pero que nunca se había aplicado en la arquitectura. La bióni (Pasa a la página siguiente)