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28 1 07 EN PORTADA Ronaldo, junto a tres modelos brasileñas en la promoción de una firma de teléfonos móviles EPA Galácticos Vidas a lo grande POR JULIÁN ÁVILA avid Beckham abandona la Ciudad del Madridismo en Valdebebas pasada la una de la tarde. Viste ropa de marca y deja un intenso olor a perfume de los caros en el hall de entrada. Allí se hace varias fotos con un grupo de espectadores privilegiados y firma autógrafos en cadena sin perder la sonrisa de dentífrico. Saluda y se despide al mismo tiempo de los periodistas. Tiene mucha prisa. Ha consumido sus cuatro horas de jornada laboral al margen de concentraciones, viajes o partidos. La escena es habitual. El jugador dispone de casi veinte horas para administrar ocio y descanso. Ése es su ritmo y el de sus compañeros. Siempre salen escopetados del vestuario. ¿A qué se debe tal premura? ¿Qué más obligaciones tienen? Es la pregunta que se hacen tanto seguidores como profanos del fútbol. No necesitan un salario complementario. Son millonarios sólo por dar patadas a un balón, y sus nóminas alinean muchas cifras y varios ceros a la derecha. Viven en un océano de dinero y privilegios. El perfil del futbolista del siglo XXI dista mucho del de hace 20 años. Los sueldos son distintos, tanto como el cambio de mentalidad. Ahora, la mayoría están bien aconsejados por su entorno y gestionan fortunas en inversiones porque saben que su carrera tiene una fecha de caducidad que no supera los 10 años. D Beckham, convertido en el hombre- anuncio de la era de la globalización Pese a su estatus y a que su presidente les tachase de incultos y egocéntricos en unas desafortunadas declaraciones, los jugadores del Real Madrid no tienen un pelo de tontos e invierten una buena parte de ese tiempo en robustecer su patrimonio lejos de los terrenos de juego. Han orientado sus tentáculos hacia las promotoras inmobiliarias, para pasar después a la adquisición de obras de arte, a los negocios de la moda, la gastronomía, los caballos, el vino, los jamones... y las inversiones en Bolsa. Han sido tachados de vividores noctámbulos, una descalificación que sólo se cumple en un mínimo porcentaje. Muchos llevan una vida ordenadísima, alejada de los escenarios considerados poco aconsejables para un deportista. Son padres de familia y es- Han orientado sus inversiones hacia el mundo inmobiliario para pasar después a la adquisición de obras de arte, al negocio de la moda, los caballos, los jamones...