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21 1 07 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política ¡Jo! spaña es un monotema. Jo. Qué envidia los franceses, no sólo siguen con emoción las peleas dialécticas entre Segolène y Sarkozy, sino las rivalidades de Villepin con Sarkozy, la ambigüedad de Chirac respecto a Sarkozy y su candidatura y ahora, encima, las tensiones políticas entre Segolène y su marido, secretario general del PSF que discrepa de la política fiscal de su mujer y candidata a la presidencia. Quién fuera francés para encontrar diversidad en la política; quién fuera británico, con unos partidos que obligan al retiro a sus dirigentes, aunque ocupen la jefatura del gobierno. Aquí no, aquí ponemos hombro y ofrecemos kleenex a los socialistas que nos cuentan sus penas y ponen a parir a Zapatero, pero a la hora de la verdad votan lo que les dice el presidente y públicamente le cantan las alabanzas. Felipe al menos ha tenido la decencia de decir lo que piensa. Suavizado, eso sí, pero se le entiende todo. Resulta que tenían razón los del PP cuando aseguraban que el atentado de Barajas no iba a cambiar la política antiterrorista de Zapatero: condolencias por la muerte de los dos ecuatorianos, unas palabras de rechazo al terrorismo... y diálogo, diálogo, diálogo; está como Anguita con aquello de programa, programa, programa. El presidente anda en amores políticos con Josu Jon Imaz, ya lo contamos, Zapatero se enamora cosa fina, lo que ocurre es que el amor no le dura. Primero le dio por Carod, luego por Artur Mas y ahora por Imaz, y cuando se enamora de uno deja en la cuneta al anterior, así que empieza a haber políticos desairados dispuestos a ponerle en dificultades, que se ande con ojo. En estos momentos, fascinado por Imaz, ha decidido E verse con Ibarretxe, el que aspira a presentar algún día un nuevo plan- -con su nombre, por supuesto- -que va a ir bastante más allá del que rechazó el Congreso de los Diputados con el que ha sido probablemente el mejor discurso parlamentario de Rubalcaba. El hoy ministro de Interior debe estar tragando sapos, porque la política de Zapatero se da de tortas con lo que él dijo aquel día, y no es arriesgado aventurar que lo que RANGEL Felipe González ha tenido la decencia de decir lo que piensa. Suavizado, eso sí, pero se le entiende todo han hablado Zapatero e Ibarretxe no se acomoda demasiado bien a lo que indica la Constitución. Lo sabremos pronto. Y a todo esto, esta semana nos hemos desayunado- -o más bien merendado- -con un debate parlamentario en el que Zapatero no explicó nada de lo que tiene la obligación de explicar, un debate decepcionante. Y esta semana nos hemos desayunado- -o más bien cenado- -con el anuncio de López Garrido de que no se va a aceptar ni una sola iniciativa del Partido Popular. Inaudito. Contrario a la ética, la estética y las normas básicas de la vida política. No es la respuesta adecuada, por muy incómodo que resulte el líder de la oposición, por muy duro que sea en su crítica. Rajoy debe medir sus descalificaciones, ha pronunciado un par de frases que nunca deberían haber salido de la boca de un dirigente político, pero es cierto que está obligado a criticar al presidente cuando la política del gobierno en lo concerniente al terrorismo se ha demostrado ineficaz. Ahora, los titulares despectivos en lo personal, y faltos de respeto, son muy peligrosos; Rajoy no ha estado fino en el verbo, aunque sí- -en opinión de esta periodista- -ha acertado en el fondo. A López Garrido la portavocía parlamentaria le queda grande. No tiene capacidad de decisión, menos aún capacidad de iniciativa, y así sucede que Zaplana, que tan buenas relaciones tenía con Rubalcaba, ahora se ve obligado a encontrarse con José Blanco con cierta frecuencia. Al menos han almorzado tres veces en los últimos tiempos, para tratar asuntos que necesitaban urgente desbloqueo. Y el portavoz parlamentario socialista, a verlas venir.