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21 1 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Castro Excomulgado por Juan XXIII El dictador cubano fue excomulgado por el Papa de la paz el 3 de enero de 1962 después de que anunciase el carácter comunista y ateo del régimen. La condena no ha cambiado desde entonces POR JUAN VICENTE BOO, ROMA speremos que no se nos aplique el procedimiento de excomu nión comentó con sorna Fidel Castro a un congreso de intelectuales en La Habana en enero de 1968, después de declarar que amplios sectores del clero se están convirtiendo en fuerzas revolucionarias El dictador celebraba sus E Juan XXIII fue un Papa bondadoso, dialogante y muy progresista nueve años en el poder, e intentaba aparentar que la Iglesia se sumaba a su revolución. La realidad era muy distinta. El Papa Juan XXIII le había excomulgado el 3 de enero de 1962, un interdicto que se mantiene hasta hoy, en tanto Castro continúa aplicando las mismas políticas que le valieron la condena: imponiendo un asfixiante comunismo por la fuerza, aplicando leyes abortistas y pisoteando gravemente los derechos humanos. La circunstancia de que Juan Pablo II le recibiese en el Vaticano en 1996 o de que visitase Cuba en 1998 responde a que el Vaticano trata con todos los Estados, pero, desde luego, no levanta una pena de exclusión de los sacramentos que dura ya 45 años. Aunque la Iglesia no exhibe en público estas condenas, y en las ultimas décadas las limita a sacerdotes y obispos que causan escándalo, la sanción espiritual a Fidel Castro continúa en vigor, pues los gestos de acercamiento al Vaticano no incluyen todavía la plena libertad de religión y, ni mucho menos, la renuncia al comunismo, como han hecho muchos otros líderes en la mayor parte del antiguo bloque soviético. El Vaticano fue enemigo del comunismo ya desde sus orígenes. Incluso cuando se presentaba como una fuerza de liberación y no era posible imaginar hasta dónde llegarían sus desastres, la Iglesia católica ya dio la voz de alarma. En 1878, el Papa León XIII lo definió como una herida fatal que se insinúa en el meollo se la sociedad humana sólo para provocar su ruina Cincuenta y nueve años mas tarde, y vistas ya las consecuencias de la revolución rusa, Pío XI condenó formalmente el comunismo ateo en la encíclica Divini Redemptoris del 19 de marzo de 1937, cinco días después de haber condenado el nazismo en la encíclica Mit Brennender Sorge también por su ideología pagana y anticristiana. La pena de excomunión para quien difunda el comunismo fue establecida explícitamente por Pío XII a través de un decreto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, llamada entonces el Santo Oficio, en 1949. Su sucesor, Juan XXIII, el llamado Papa bueno que fue un campeón de la paz y los derechos humanos, confirmó la vigencia de ese decreto en Juan XXIII tuvo que hacer frente a un Castro que expropiaba las escuelas religiosas, reprimía las manifestaciones católicas y expulsaba a cientos de sacerdotes