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21 1 07 CLAVES DE ACTUALIDAD del loto o incluso levitaban, según cuentan las crónicas. En la delegación de Karpov, más miedo que su conocido parapsicólogo daba el coronel Baturinsky, vinculado al KGB, sobre quien Korchnoi sentenció: Debería ser ahorcado, arrastrado y descuartizado por su activo papel en las purgas estalinistas. Por si acaso, el incombustible Victor nunca se separaba de un karateka y jamás conducía, por temor a un accidente casual Y Kasparov quiere dar jaque mate a Putin RAFAEL M. MAÑUECO El ajedrez es estrategia, igual que la política y la guerra afirmó el ex campeón mundial, Gari Kasparov, cuando dejó la competición profesional para abrazar un osado proyecto político con el que pretendía derribar a Vladimir Putin antes de que acabase el año 2006. Desde entonces, han pasado casi dos años y Putin ni siquiera se ha tambaleado. Kasparov acusa al jefe del Kremlin de ser un dictador y un peligro para Rusia. Líder del Frente Cívico Unido, el ajedrecista de origen armenio y nacido en la república de Azerbaiyán ha fracasado en su intento de unir bajo un mismo techo a toda la oposición liberal. Pero, pese a adversidades y zancadillas del Kremlin, no está dispuesto a tirar la toalla. Se ha aliado ahora con el ex primer ministro, Mijaíl Kasiánov, el comunista, Víctor Ampílov, el antiguo asesor económico del Kremlin, Andréi Ilarionov, el liberal Vladímir Rizhkov, y el grupo neobolchevique que encabeza el escritor Eduard Limónov. De la perestroika a Ilyumzhinov La llegada de Kasparov fue un signo de aperturismo. La burocracia comunista cedió el paso al aperturismo de la perestroika liderada por Gorbachov. De nuevo, que Gary considere ahora a Mijail un fracasado no debe hacer olvidar lo unidos que estuvieron. El penúltimo episodio de esta guerra infinita la sostuvieron hace bien poco el búlgaro Veselin Topalov y el ruso Vladimir Kramnik. El primero declaró a ABC en una entrevista que dio la vuelta al mundo (y que casi le cuesta una sanción ejemplar) que en el último Mundial en Kalmikia sintió miedo y que teme volver a Rusia. A buen seguro, el presidente de la FIDE y de la propia república rusa, el multimillonario Ilyumzhinov, aún tendrá tiempo de escribir algunos capítulos. Viktor Korchnoi, en una posición poco ajedrecística Ajedrez y política El tablero mundial (Viene de la página anterior) por Boris Spassky en 1969. Fue la época dorada del ajedrez soviético, en cuyo sistema político germinaban los campeones como los tulipanes en Holanda. Sorprende que entre la hoz y el martillo de su escudo no asomara un modesto peón, nuevo signo del proletariado. En el horizonte, sin embargo, ya era visible la figura de Bobby Fischer, la gran esperanza capitalista. La capital islandesa fue escenario en 1972 de una de las grandes batallas de la guerra fría. Nadie pestañeó durante la refriega entre Fischer y Boris Spassky, todo un caballero a quien nunca perdonaron su derrota. En aquel duelo movieron sus piezas el KGB y el Politburó, pero también la CIA, el FBI, Henry Kissinger y el propio Richard Nixon. Estados Unidos quiere que vayas y derrotes a los rusos fue la frase que animó al díscolo americano a disputar el match. Eres nuestro hombre contra los rojos añadiría Kissinger. Que Fischer, décadas después de cumplir su misión, sea ahora un perseguido político, refugiado en la misma Reikiavik que lo encumbró, sólo da muestras de lo retorcida que puede ser la historia. En el otro bando, las cosas no fueron mejor. El ministro de Interior de Brezhnev comentó: Si de mí dependiera, irían todos a la cárcel Por si acaso, Spasski acabó pidiendo asilo en Francia. Ante la espantada posterior de Fischer, Karpov recuperaría el cetro para la Unión Soviética. Sus duelos contra Korchnoi no estuvieron menos politizados. Con Korchnoi, además, la historia se mezcló con la utilización de gurús y miembros de la secta Ananda Marga, que asistían a las partidas con túnicas de vistosos colores y se colocaban en la posición Deseos de honestidad Según Korchnoi, el jefe de la delegación de Karpov, el coronel Baturinsky debió ser ahorcado, arrastrado y descuartizado por su activo papel en las purgas estalinistas Anatoli Karpov. último niño mimado soviético El deportista que logró mantener más tiempo que nadie el liderazgo mundial en su especialidad, se propone conseguir que los comicios legislativos de diciembre en Rusia y las presidenciales de marzo de 2008 sean realmente libres y honestos. Sus planes, sin embargo, no coinciden del todo con los de Putin. Por eso se le ha cerrado el acceso a los canales de televisión y a los grandes locales del país. Se ha creado tal animadversión en su contra, que un simpatizante de Putin le rompió un tablero de ajedrez en la cabeza. Sus capacidades de estratega, además de las de analista y brillante orador, podrían emplearse con éxito en la política rusa si existiese una auténtica democracia. Pero la ausencia de libertades no deja otra salida más que la calle. Las revoluciones de terciopelo en las repúblicas de Georgia, Ucrania y Kirguistán son el ejemplo a seguir, pero antes habría que sacar al pueblo ruso de su letargo. El ajedrecista espera conseguirlo y tal vez presentar su candidatura para ponerse al frente del Kremlin. El anuncio de que se dedicaría a la política lo hizo precisamente en España, durante su último campeonato en Linares.