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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Odisea y la penúltima diva Kitsch a van ocho, las ediciones de los premios Odisea de literatura gay, con Óscar Pérez a la cabeza del proyecto, pioneros entre el nutrido número de galardones literarios, cuando la temática homosexual abiertamente explicitada era una especie de extravagancia, sólo permitida a algunos autores consagrados, y que seguía suscitando las risitas y consideraciones de subgénero literario, a menudo mezclado con escenas episódicas de mala literatura erótica. Cruzando el límite es el título de la narración de Hecheres Beltrán, guionista de cine y narrador canario, con la que ha conseguido el VIII Premio de Literatura Odisea, de la editorial del mismo nombre, especializada en este tipo de literatura que ya, desde algunas cátedras universitarias como la de Toulouse o Nueva York, empiezan a tratarse como género en sí. El finalista fue el catalán Joan Tort, psicólogo y escritor, con la novela de título No sólo por dinero que se adentra en el mundo de la prostitución masculina. En el comunicado de prensa, la editorial anunció que la novela de Beltrán se desarrolla en Chueca, el barrio gay de Madrid. Cruzando el límite es un viaje alucinante al corazón de la noche gay madrileña. Su excelente recreación del Madrid nocturno, día tras día más influido por los usos y costumbres que hasta ayer caracterizaban solamente al ambiente nocturno gay, pero que hoy comparten cada vez más jóvenes, convierte esta novela en un intrépido y desprejuiciado retrato generacional La novela apunta destellos de excelente literatura, quizá en las sendas de la primera novela de Irvine Wlesh, Trainspotting luego llevada al teatro y al cine, sin renunciar a un socarrón y refrescante sentido Y del humor al estilo de la serie narrativa de Helen Fielding, y su archiconocida Bridget Jones. Novela que conecta con el público más joven y contemporáneo, propio de lo que los sociólogos llaman ahora la edad de la visibilidad o postgay La novela de Tort, aunque correcta, quizá adolece de un mundo más tópico, aunque sea real, y corre el peligro de ser leída a una sola mano, aunque esto no suponga un problema para muchos, sino más bien un aliciente. Odisea ya cuenta con la reputación de tener entre sus galardonados a algunos de los autores noveles más notorios del panorama literario nacional, dando el salto a grandes editoriales, como Luis Melero, o apuntando ya a realidades de las letras en castellano como Valentín Castrege, Miguel Fernández, Libertad Morón o Alberto Lauro. Basta recordar el enorme éxito cosechado por el ganador de la última edición, Álex Rei y El diario de JL Álex Rei comenzó escribiendo en blogs, hasta que decidió reunir su novela, que había ido saliendo, como las antiguas, por entregas en internet, siendo ganador del Odisea de literatura gay en 2005. Álex Rei escribía para contar a los amigos sus aventuras en Lovaina (Bélgica) y asegura que Un colega lo colgó en Lamesacamilla. com. Lo actualizó cada semana, aunque el diario ha cambiado dos veces de alojamiento virtual dice el escritor y abogado madrileño de 28 años. Sus seguidores le animaron. En el blog la respuesta es inmediata. Si gusta, lo sabes casi al segundo. Además, puedes conocer a los que te leen, y con algunos surgen amistades que perduran Enhorabuena pues, por tan exitosa iniciativa, después de tanto esfuerzo, y por arriesgar por lo que no se atreven editoriales más convencionales, a las que se les escapa, como se puede apreciar, un nicho de público creciente, y no estrictamente homosexual. También para todos los públicos, hay que lamentar la pérdida de una de las divas y rostros más bellos del cine de los años cuarenta y cincuenta, la actriz canadiense Yvonne de Carlo. Alcanzó la fama con papeles como el de Sephora en Los diez mandamientos de Cecil B. De Mille, o el de Lily en Los Monster Su papel protagonista en Salomé, la embrujadora de Charles Lamont, película que recordaba insistentemente nuestro cinéfilo favorito, Terenci Moix, que le abrió las puertas de Hollywood. Recordando a Terenci: Todas son aspirantes a reinas hasta que no se comportan como la Salomé de Yvonne de Carlo ¡Salve a la penúltima diva del Kitsch, y al último faraón catalán y cinéfilo de la literatura española! JESÚS GARCÍA Economía Se busca socio para blindaje esde la planta noble de la sede de Repsol en Madrid, tras las cristaleras, se observa el ascensor con el logo de Sacyr que arriba y abajo transporta materiales para la construcción de la Torre Vallehermoso, de 215 metros de altura, en el Madrid Arena. Esa visión pueden contemplarla también Luis del Rivero, murciano y madridista, junto con Juan Abelló, que se sientan en el consejo de Repsol tras la compra por Sacyr del 20 por ciento de la petrolera. Del Rivero es el que se acercó a Antonio Brufau a comunicarle sus intenciones y ahora es posible verlos almorzar juntos en reservados de restaurantes de copete. Abelló permanece un tanto al margen de esta estrecha relación y ha vuelto a encontrarse en el consejo de Repsol a Paulina Beato. Hacía que no se sentaban juntos desde aquellos años míticos del Banesto antes de ser intervenido y ahora en manos de los Botín. Por cierto que vuelve a pagar dividendo tras catorce años de travesía del desierto. Un dividendo que regará las arcas del Santander puesto que mantiene el 90 por ciento del banco presidido por Ana Patri- 2.000 millones de ACS. Del Rivero pretende crear un gigante de las autopistas en torno a Itínere y Europistas. A cuenta de esta última por la que, sorprendentemente y tras varios requiebros, pagó tres veces el precio de cotización de la empresa, se ha querellado contra Rafael del Pino (Ferrovial) Luis Delso (Isolux) y representantes de las Cajas de CastillaLa Mancha y Caja Duero. Les acusa de intentar alterar el precio de las cosas. Historias que darán que hablar Pues bien, Rivero conforma, al menos a corto plazo, una parte de lo que puede ser el núcleo duro de Repsol, que se apoya por supuesto también en La Caixa, ahora sometida a esa ducha escocesa que supone la puesta en el mercado de su holding de participadas. Una extraña operación, que ha provocado muchas tensiones en el seno de la caja catalana y, por supuesto, entre sus participadas. Y que dará que hablar. Repsol tiene por lo tanto un socio financiero, otro socio amigo y falta un tercero, uno industrial que cubra las debilidades de la petrolera, una empresa mediana dentro de su sector y con una posición de riesgo excesivo en Latinoamérica. En España no hay inicialmente empresas de esas características y en Latinoamérica tampoco, así que hay que volver la cara a Estados Unidos y Europa, considerando por supuesto también Rusia y su Gazprom del alma. Alguien que tome entre un 10 y un 12 por ciento y deje el accionariado blindadito para hacer crecer a la compañía sin sustos iniciales. Quizá con el convencimiento de que si alguien quiere comprar tendría que pagar una suculentísima prima. Reducir el riesgo en Latinoamérica es lo mismo que han hecho otras multinacionales como Telefónica, Santander y ahora quiere hacer BBVA, pendiente de rematar una transacción este 2007. Antonio Brufau busca completar sus socios igual que la Acciona de los Entrecanales mira a su alrededor para ver si alguien más suma o acompaña a su porcentaje de capital en Endesa. Del mismo modo que Sánchez Galán ha saltado el charco para evitar males mayores, con Florentino, los March y los Albertos pisándole los talones en el capital de Iberdrola. No hay que perder de vista tampoco los movimientos de Montilla en Enagás. El sector energético español va camino de convertirse en un bosque de grúas instalado sobre una base de sensibles cotizaciones bursátiles, con ascensores subiendo y bajando material detrás de los cristales. D cia Botín. Mil frentes abiertos La toma de ese 20 por ciento de Repsol, vía crédito con garantía accionarial que ha multiplicado el endeudamiento de Sacyr, es una de las últimas aventuras de Del Rivero, un hombre de magníficas relaciones con el entorno monclovita. Luis del Rivero mantiene mil frentes abiertos, entre ellos la pugna por entrar en la gestión de Eiffage, donde tiene un 33 por ciento del capital. Sacyr supera ya en capitalización a Ferrovial, compañía de la que salió, y está a otros