Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 1 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Emergencias Héroes contrarreloj (Viene de la página anterior) coche, buscamos la forma de acceder al interior. Por el lado del conductor no quedaba más hueco que el del puño de un bombero. Por un agujero en el techo veíamos un trozo de alfombrilla y dos cojines dispuestos sobre el asiento, pero nada más. Así que con una cámara endoscópica, la única que cabía por aquella angostura, desechamos que en el sitio del conductor hubiera una persona, lo que por otra parte era normal ya que alguien que quiere descansar se acomoda en el lugar del copiloto, lo que hicieron ambas víctimas. Por ese lado las condiciones eran aún más inestables. Los dos bomberos que habíamos llegado hasta allí teníamos que trabajar a mano, siempre con riesgo de desplome. Al fin, conseguimos introducir la sonda con la cámara y tener indicios razonables de que era una persona por una bocamanga y el doblez de una rodilla. No había señales de vida Alfonso del Álamo, el mando único nante. Hubo constructores que me llamaron para ofrecerse, aunque fuera a título personal y para traer botellas de agua. Lo que hiciera falta Así, un 30 de diciembre y sábado, pudimos tener todos los medios necesarios y hasta conseguir valla para cercar todo el perímetro de seguridad. Los operarios que retiraban los escombros trabajaron a destajo. Todos sabíamos para qué estábamos allí. Sin descanso, y sin mirar el reloj. Salvo el 31, cuando con el claxon de un volquete se dieron las 12 campanadas, y tomamos las uvas, nos deseamos un año mejor, un cigarrillo y vuelta al trabajo. Diez minutitos de parada, suficiente. Quedaban muchas horas por delante Allí estuvo esa noche Gema Rojas, la ejecutivo de servicio del aeropuerto y segunda autoridad de Barajas, que entraba de turno la mañana del 30 y la noche del 31. Ante una catástrofe hay que tirar de protocolo de actuación, pero no es fácil seguir a pies juntillas un documento cuando te enfrentas a un suceso de esta magnitud; ahí se vio la eficacia de los simulacros que se hacen como entrenamiento. La actuación de los bomberos de AENA fue de medalla de oro. Podíamos haber hecho algo tan fácil como cerrar el aeropuerto pero optamos por mantener su operatividad y su seguridad para minimizar los efectos del ataque. Además, pesaba la incertidumbre de cuántas personas podían haber quedado atrapadas: un indigente, alguien a quien na- Minutos de oro Entonces ya sabía que sólo recuperaría un cadáver. A pesar de todo, el riesgo había merecido la pena, como cuando la Policía nos gritaba en Atocha- -tras la masacre del 11- M, cuyo recuerdo en carne viva resucitó el 30- D- vámonos, vámonos por la amenaza de otra explosión y no te podías ir porque las personas se desangraban en las vías... Al principio vamos contrarreloj, pero a medida que pasan los treinta minutos de oro las posibilidades disminuyen terriblemente. Aquí la angustia de la búsqueda era por una familia ansiosa de conocer y había que entregarles el cuerpo La anatomía inane de un chico de 19 años. ¡Cuánta ruina hubo que remover para llegar al epicentro de la explosión y de la muerte! Julián Pastor, jefe del Departamento de Obras y Conservación de Edificios de Barajas, lo primero que pensó es que sería prácticamente imposible reunir la maquinaria suficiente para enfrentar semejante desafío un sábado y víspera de fin de año. Pero al ingeniero, con 18 años en AENA y dos atentados a sus espaldas (el del parking 2 de la antigua terminal y éste) nada se le pone por delante. Rápidamente solicitamos maquinaria de demolición y operarios, que obtuvimos sin problemas, y que se pusieron a la orden de la Policía Judicial, y activamos, bajo la supervisión del ejecutivo de guardia, los cortes de suministro eléctrico necesarios para la seguridad de los equipos de extinción. El primer objetivo era saber dónde estaban las víctimas. El segundo, la operatividad del aeropuerto: en un tiempo récord de tres horas se pudo hablar de normalidad relativa Añade Pastor que la movilización de los profesionales fue impresio- die espera... La foto del paso al año nuevo en la zona cero es el símbolo de la coordinación. Se logró porque cada uno sacó lo mejor de sí mismo ¡Cuántas veces durante la construcción de la nueva terminal habían bromeado con esto no hay bomba que lo eche abajo Lo cuenta Miguel García Serrano, encargado de la obra que lleva a cabo Dragados y que si hoy su empeño se centra en la demolición, hace un año se afanaba en el fin de la construcción de la nueva terminal a la que ha dedicado los últimos cinco años de su vida. También él se había enfrentado al atentado del 27 de julio de 2001 en el P 2, pero nada que ver con esto: aquello no fueron más que 100 metros cuadrados- -110 vehículos afectados frente a los 1.700 de la T- 4- -y aquí ha desaparecido un edificio. Cuando lo vi me quedé sin palabras Durante los dos primeros días no hubo tiempo para comer, salvo un bocadillo, pendientes de que las máquinas trabajaran a tope causando el menor destrozo, auténtica cirugía, y contrarreloj buscando a los desaparecidos, y siempre con un nudo en el estómago por el temor a encontrar a más. Fueron noches muy largas Pero los treinta hombres de García no dijeron ni mu, empeñados en un trabajo sin denuedo. Despejaron el camino. Sin ellos, no hubiera sido posible el rescate. Entre la vida y la muerte Como tampoco se hubiera podido acceder al lugar de la explosión si el equipo de José Luis González Roa, jefe de operaciones del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur) no hubiera abierto brecha en la calzada que conduce al desastre. Lo más duro en los cinco años de este servicio municipal fue afrontar el 11- M, pero ahora hemos trabajado más duro por la cantidad de desperfectos. Nuestro objetivo siempre es dejar el lugar de la catástrofe, el accidente, el atentado o el acto festivo en el mejor estado. Y evitar que los ciudadanos lleguen a ver cosas que les puedan dañar como cuando hay restos humanos en la calle Trabajaron sin horario hasta el día 2, a las 18 horas, y el 31, tras dejar un retén en la T- 4, nos fuimos sobre las 23 horas a la Puerta del Sol para hacer la celebración de Noche Vieja; y luego, el 5, a la Cabalgata de Reyes. Fue volver a la vida La misma por la que lucha Ramón Elías, jefe de la Unidad de Formación del Samur y que el día del ataque contra la T- 4 era supervisor de guardia. Lo primero que nos dijeron es que había múltiples víctimas, pero cuando llegamos comprobamos que sólo había pocos afectados, en su mayoría por traumas acústicos y ortopédicos de escasa importancia, y problemas psicológicos. Hasta dos veces tuvi- Miguel García, encargado de la obra, abrió camino con sus hombres Julián Pastor, jefe de Obras de AENA, logró medios en tiempo récord Con la explosión del 30- D resucitó el horror del 11- M. Los terroristas volvían a poner a prueba a Madrid, una ciudad con la emergencia activada permanentemente