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14 1 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Los bomberos del aeropuerto- -cascos blancos y amarillos- -se enfrentaron en el pronto ataque al módulo D de la T- 4 a un incendio que superaría en horas al del Windsor AENA Emergencias Héroes contrarreloj Trabajan contrarreloj por la vida demostrando porqué están entre los mejores, aunque del infierno de Barajas los servicios de emergencia sólo lograran salvar a un perro frente a dos hombres que sepultó la furia asesina de ETA POR VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: JAIME GARCÍA R uido enloquecedor de claxon y alarmas, de explosiones encadenadas, de tormenta de cascotes, del crepitar de la construcción pulverizada... Porque después de la explosión, el tiro o la ráfaga terrorista el paisa- je se queda sin sonido en esos instantes en que se fijan las imágenes en la retina y ni siquiera se puede oír el llanto, un grito: sólo el eco de la destrucción. Los que lo han sufrido hablan del rugido del silencio. Sin embargo, a los bomberos del aeropuerto de Barajas, el aten- tado etarra de la T- 4 les sonará ya para siempre a la bestial polifonía de los coches destrozados del módulo D de la flamante terminal, en cuyas luces encendidas por efecto de la bomba los rescatadores quisieron incluso encontrar unas vidas que no había cuando penetraban hacia el fuego nada más producirse el estallido. Las baterías de los vehículos- -relataron a D 7- -parecía que no tenían fin Esa mañana del 30 de diciembre, Manuel Molina y Benjamín Olivares, los dos jefes de dotación del Cuerpo de Bomberos aeroportuario, junto a ocho compañeros, se iban a enfrentar al pronto ataque de un incendio que superaría en horas de actividad al que calcinó el rascacielos