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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE El Partido Nacionalista Vasco es el único capaz de gestionar una complicada bicefalia y de alimentar a sus famosas dos almas EFE PNV Uno y vario Que el PNV es una orquesta con muchos instrumentos se vio con claridad en el 98: tenían pacto con el PP en Madrid, gobernaban en coalición con el PSE en Vitoria y estaban en tratos con Batasuna POR CHARO ZARZALEJOS l PNV? El PNV es como una orquesta. Hay instrumentos que suenan suave, otros más broncos, que utilizan tonos distintos, pero la melodía es única Así describía su partido un veterano militante donostiarra que desde la atalaya que dan los años aseguraba que el único acierto de Sabino fue afirmar que Euskadi es la patria de los vascos Desde Sabino Arana a hoy han sido muchos los personajes que han conformado la fuerte cadena de un partido que en momentos de riesgo se modera, que ha tenido la habilidad de encontrar siempre a alguien que le auxilie y que desde los inicios de la democracia está al frente de la dirección de la política vasca. Es el único partido capaz de gestionar una complicada bicefalia y de alimentar al mismo tiempo a sus famosas dos almas. En el PNV a dife, rencia de todos los demás, nunca hay crisis. Cuando las cosas llegan al límite no se reconducen. Directamente viene la escisión. Cuando Carlos Garaikoetxea, E primer lehendakari de la democracia levantaba pasiones y conseguía para su entonces partido la mayoría absoluta, Josu Jon Imaz era un jovencísimo estudiante de Químicas, que ni en sueños imaginaba que años después iba a ser el sucesor nada menos que de Xavier Arzalluz que, como todo líder que se precie, logró levantar tantas adhesiones como críticas durante años. En eso se parecían Garaikoetxea y el ex presidente del EBB. La bicefalia- -Arzalluz en el EBB y Garaikoetxea en el Gobierno- -se convirtió en pulso permanente y el pulso, en escisión. Ahí llegó Ardanza que junto con Arzalluz protagonizaría el famoso discurso del Arriaga Vascos somos todos solemnizó Arzalluz. José Antonio Ardanza auspició, de acuerdo con el PSE, el Pacto de Ajuria Enea y fue él quien tras el asesinato de Miguel Angel Blanco llegó a acusar a He- Imaz mantiene cierta complicidad con el PSE, que le cuida como Jáuregui cuidó a Ardanza, y quiere abrir el abanico con el PP, con cuyo presidente ha tenido una larga conversación rri Batasuna de tener las manos manchadas de sangre Pero que el PNV es una orquesta con muchos instrumentos se vio con claridad en el 98: tenían pacto con el PP en Madrid, gobernaban en coalición con el PSE en Vitoria y estaban en tratos con Herri Batasuna aprobando con ellos, por ejemplo, la Ley del Deporte. ¿Hay alguien capaz de más? En todos estos avatares estuvo Josu Jon Imaz, incluso como portavoz del Gobierno. Ya entonces su forma de estar en política levantaba suspicacias en los demás nacionalistas. Nunca tuvo el ardor soberanista que hubieran deseado otros. Ya por entonces se hablaba de discrepancias internas y de notables distanciamientos. Fue leal, pero no protagonista, y el único que en los tiempos más duros fue capaz de mantener interlocución con PSE y PP. Navegó en aguas turbulentas y en ellas llegó a la conclusión de que ante nuevos tiempos era necesario un nuevo PNV Y se lanzó a la muy arriesgada aventura de sustituir a Xavier Arzalluz. Lo logró después de una muy dura, fea y reñida campaña. Su adversario fue, y sigue siendo, Joseba Eguibar, con importante influencia en Alava y, sobre todo, Guipúzcoa. Eguibar espera su tiempo como Josu Jon Imaz ha estado esperando el suyo. Imaz tiene muchos instrumentos por afinar. El primero de ellos, el lehendakari Ibarretxe que en su calidad de jefe del Ejecutivo tiene un amplísimo margen de maniobra desde el que, por ejemplo, se le ocurre el lema por la paz y el diálogo que naturalmente a Batasuna le ha gustado. Tiene que gestionar la influencia, muy importante, de Eguibar y, a su vez, hacer ver que su tiempo político ha comenzado. En este su tiempo político Imaz mantiene buenas relaciones e incluso cierta complicidad con el PSE, que le cuida como Jáuregui cuidó a Ardanza y quiere abrir el abanico con el PP con cuyo presidente, Mariano Rajoy, ya ha mantenido una larga conversación. Es negar la realidad no asumir la importancia del PNV no acep, tar su extraordinaria habilidad para moverse en la política y, en consecuencia, obviar la responsabilidad en la lucha contra el terrorismo. Imaz es un presidente del EBB que responde a un formato muy distinto a los conocidos. Su experiencia personal y trayectoria vital, su formación intelectual y política está muy alejada de muchos tics predominantes en buena parte de su propio partido. Del PNV de Imaz no habla sólo ETA. Es en el País Vasco un valor entendido, una verdad no escrita pero tangible e incluso medible. Hoy Imaz es un valor en alza en la política española, tan en alza que en el otro PNV en el que no es de Imaz y que también existe, las alarmas y las lenguas se han encendido. La manera más certera de cuidar a Imaz es no decirle te quiero