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14 1 07 EN PORTADA PNV y ETA El agua y el pez (Viene de la página anterior) clara en unas declaraciones de Ibarretxe al periódico chileno El Mercurio: Se quedará sin argumentos para seguir matando Como si hubiese argumentos antes de que el nacionalismo consiguiera imponer sus objetivos, como si estos fueran la solución y la circunstancia apropiada. El Plan Ibarretxe, a pesar de todo, le pareció poco a ETA. Arzalluz se adelantó señalando que tampoco colmaba las aspiraciones nacionalistas del PNV La con. dena de la violencia estaba acompañada de la oposición a las propuestas que condujeran al propósito de derrotar a ETA. El PNV se opuso a la reforma de la Ley de Partidos, a la ilegalización de Batasuna, a la política penitenciaria. Se mantuvieron los contactos con la banda y la discusión familiar, como en las declaraciones de Arzalluz, se establecía entre la coincidencia en los fines y la posibilidad, vana en ETA, de introducir un cierto gradualismo en las conquistas. Como el Plan, articulado después como reforma del Estatuto de Gernika con el apoyo de Batasuna, no gustó al Congreso, quedó aparcado y los resultados del PNV en las siguientes elecciones autonómicas quedaron muy por debajo de sus expectativas. Unas elecciones que habían estado precedidas por una dura batalla por la presidencia del PNV celebradas en diciembre de 2003. Josu Jon Imaz, con un proyecto más moderado y más inclinado a buscar fórmulas de consenso más amplio, venció a Joseba Egibar para suceder a Xabier Arzalluz. Este, que en el pasado había considerado a Imaz la gran promesa, se colocó claramente junto a Egibar impulsando un proyecto más próximo al contenido del Pacto de Estella y a la aceleración del tradicional gradualismo del PNV Las relaciones de Imaz con ETA son, por decirlo de alguna manera, anecdóticas. Se cuenta que se encontró con Mikel Antza en el aeropuerto de Bruselas en 1998 y se publicó una foto en la que saludaba a algunos históricos de la banda que vivían en Cuba en una feria comercial. En este último periodo, y sobre todo durante el alto el fuego permanente Imaz insistió en que la paz debe ser previa a cualquier conversación sobre política y en el último comunicado de ETA es criticado por sumarse a la estrategia españolista Siempre dijo que está dispuesto a bajar al infierno y hablar con ETA y siempre defendió la solución política pero se mantuvo firme en la defensa de un programa que fuese sólo del PNV y que estuviese abierto al consenso con otros. Cuando defendió los contactos de Gorka Agirre con la banda el año pasado (curiosamente, el tercero de los dirigentes del PNV que negociaban con Herri Batasuna) aseguró que no se trataba sino de verificar la paz Pero la batalla en el seno del partido permanece y Egibar y los suyos preparan ya las nuevas elecciones internas... Turbulenta amistad con el PSOE Los dos partidos más antiguos del arco parlamentario han tenido una convivencia conflictiva, pero convivencia durante muchos años. Viejos adversarios desde su fundación (el PNV era desacreditado por el PSOE por su esencialismo nacionalista y derechismo católico) se vieron unidos en el mismo bando en la guerra civil y en la oposición al franquismo. Entre los socialistas vascos actuales, proclives a lo que se ha dado en llamar vasquismo se insiste en que en el PSOE vasco hubo desde antaño dos corrientes: la españolista, que en el imaginario socialista representaría Indalecio Prieto, y la vasquista, anclada en Eibar y otras poblaciones guipuzcoanas, de las que ellos serían sucesores. Pero la historia ideológica de ambos partidos es, incluso en la República y en la discusión del primer estatuto de autonomía, una historia de desencuentros. La guerra civil, tras las vacilaciones iniciales del PNV les colocó en el mismo bando y en ese bando, a pesar de las discrepancias, estuvieron durante el franquismo. José Antonio Aguirre y Leizaola tuvieron siempre en el Gobierno vasco en el exilio representantes socialistas. En el comienzo de la Transición, el pragmatismo de Juan de Ajuriaguerra logró sumar al PSOE al Frente Autonómico y tuvo el PNV que aceptar a regañadientes que, con el voto de UCD, Ramón Rubial fuera el primer presidente del Consejo General Vasco. La escisión del PNV y la aparición de EA hizo que la matemática electoral llevara a un largo periodo de coalición entre nacionalistas y socialistas. Ayudado el PNV además, por el convencimiento general de que no cabían instituciones autonómicas sin los nacionalistas a la cabeza, lo que ocurrió incluso cuando el PSOE obtuvo más escaños. Cuando se imponen en el PNV las tesis soberanistas y el entendimiento con Batasuna, Nicolás Redondo decide dar por concluida la coalición, lo que duró hasta que se vio obligado a dimitir. Con la gestora que preparó el congreso en que fuera elegido Patxi López ya se formalizaron pactos con el PNV en Vizcaya y Guipúzcoa. Ahora, tras el fracaso del proceso lo único que salvó a Zapatero fue su alianza con Imaz. Arnaldo Otegi, portavoz de la ilegal Batasuna (a la izquierda) se entrevista con Imaz durante el supuesto proceso de normalización EFE