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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Los próceres tras la aprobación de la Constitución la oferta de caminar juntos señalar que el partido debe ser cauto y rechazar las propuestas audaces que no tengan un mínimo de posibilidad práctica Mientras, se había producido un hecho sobrecogedor el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Fue el detonante de una sublevación popular contra ETA. Manifestaciones, concentraciones ante las sedes de Batasuna, enfrentamientos... El PNV bajo el impulso de Ardanza ETA sigue teniendo cómplices, y los cómplices se llaman Herri Batasuna No podemos actuar con los cómplices de tan horrible asesinato estuvo presente en la indignada reacción ciudadana. Pero, inmediatamente, se vieron las contradicciones en el seno del PNV Por un lado, Ardanza lo. gra el acuerdo de todos los partidos en contra de ETA en el Pacto de Ajuria Enea. Por otro, fue creciendo la influencia del sector que temía que esa movilización se llevara por delante no sólo a ETA, sino las reivindicaciones nacionalistas. Al aislamiento, el PNV terminó respondiendo con los contactos con ETA, justificados por Arzalluz como la mejor manera de que la banda dejara las armas. Ardanza termina por presentar un plan de pacificación que incluye tregua, compromiso de abandonar la violencia y diálogo sin limites De esos polvos surgieron los lodos del Pacto de Estella, que fueron precedidos por las reuniones de PNV y EA con ETA. La búsqueda de escenarios de pacificación llevaron al nacionalismo democrático a aceptar el programa de ETA: el fin de la violencia sería consecuencia de la autodeterminación, objetivo en el que colaborarían todos al unísono y con una estrategia de exclusión de los no nacionalistas. La tregua de ETA anunciada a continuación daba visos de verosimilitud al empeño hasta que se constató que la banda exigía mucho más de lo que el PNV podía ofrecer. La ruptura de la tregua se formaliza contra el PNV del mismo modo que se ha, bía anunciado como una suerte de voto de confianza al partido. A pesar del varapalo, la tesis del rescate de ETA mediante la asunción de las reivindicaciones sigue mandando en el PNV Cuan. do el lehendakari Ibarretxe presenta su Plan, su iniciativa para la convivencia asegura, con frase ya tópica, que ETA no tiene otra salida que abandonar la violencia es decir, padece una enfermedad terminal que la llevará al final si los representantes políticos proponen soluciones políticas La iniciativa queda (Pasa a la página siguiente) Aguirre, el pragmático Presidió el Gobierno vasco desde 1936 hasta su muerte y responde al perfil de los dirigentes del PNV del exilio: enemigo de la violencia y convencido de que el autogobierno precisaba la democracia en España, por la que se sentía comprometido. Tuvo su periodo radical- -soñó que con la ayuda de Estados Unidos podría lograrse la independencia- -pero el rasgo fundamental de su vida fue el pragmatismo. Falleció pocos meses después del nacimiento de ETA. Ajuriaguerra, el moderado Presidió la ejecutiva del PNV que salió de la clandestinidad tras la muerte de Franco. El viejo antagonista de Aguirre en el partido fue claro adversario de ETA desde su nacimiento y se opuso siempre a cualquier entendimiento o pacto con los terroristas. Se recuerda su significativa frase con estos, nada Moderado, defensor de la vía estatutaria, promovió, junto al PSOE- -entre otros- el Frente Autonómico para el Senado en las primeras elecciones democráticas. Arzalluz, el maquiavélico Habilidoso y maquiavélico, el presidente del PNV durante casi 25 años ha compatibilizado sus acuerdos y ruidosos desencuentros con los gobiernos centrales con una actitud siempre recelosa con la derrota policial de ETA, no porque la creyese imposible, sino porque la tenía por no conveniente. En una trayectoria que terminó en la radicalidad, Arzalluz defendió los contactos con ETA y la búsqueda de escenarios siempre soberanistas, que facilitasen el aterrizaje de la banda en la política. Imaz, el amigo de Zapatero Sin poner en duda un ápice de la doctrina tradicional del PNV el actual presidente del partido pretende desarrollar una estrategia más moderada en las formas y más realista en los métodos. Recela de pactos bilaterales con ETA y Batasuna y prefiere conseguir la modificación del actual entramado institucional en mesas más amplias tras el cese de la violencia. Con evidentes opositores en el PNV es hoy uno de los aliados más útiles del presidente Rodríguez Zapatero. Joseba Egibar, el radical No logró presidir el PNV pero es el portavoz parlamentario del partido, cabeza en la actualidad del sector más radical y más proclive a los contactos con ETA. Ha defendido el acuerdo entre los nacionalistas, Batasuna incluida (sigue pensando que los principios del Pacto de Estella son válidos) para negociar posteriormente con mayor fuerza. Dijo aquello de que ETA era una organización política que utiliza técnicas terroristas y que la banda le daba menos miedo que España. Ardanza, por el diálogo Presidente del Gobierno vasco desde 1985 a 1999. Condenó reiteradamente el terrorismo de ETA y consiguió el acuerdo de todos los partidos democráticos contra la banda en el Pacto de Ajuria Enea. No todos en el Partido Nacionalista Vasco estaban de acuerdo con su actitud y cedió presentando un plan de pacificación en el que, afirmando que no había déficit democrático, proponía un diálogo sin límites tras una tregua con el compromiso de dejar definitivamente las armas.