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14 1 07 EN PORTADA La paz ha sido un lema a menudo utilizado por Arzalluz y los nacionalistas para abrir el debate de una eventual negociación política EFE PNV y ETA El agua y el pez POR GERMÁN YANKE esde el nacimiento de ETA, el PNV se ha visto dominado por una retórica más contradictoria que ambigua. No han faltado nunca las condenas de la violencia pero, por otra parte, tampoco se han querido romper del todo los lazos de la familia nacionalista Con excepciones, las constantes alusiones a una hipotética identidad de fines, aunque no de medios, o la búsqueda de causas del terrorismo en las actitudes de los otros, los que no gustaban a los nacionalistas, han querido, a lo largo de ya más de 45 años, buscar unas circunstancias en las que ETA desapareciera más que su derrota definitiva. Cuando aparece ETA, sus integrantes eran, para el PNV unos muchachos descarriados, una enfermedad en el seno del nacionalismo que tenía que convertirse en algo temporal y que no debía causar excesivos traumas. En la década de los 60, la publicación del PNV Alderdi, dice en uno de sus editoriales que ETA no tiene ningún lazo de disciplina con el partido y se niega a cualquier tipo de relación, ni diálogo siquiera con la banda. Pero, al mismo tiempo, protesta por las deportaciones ordenadas por el Ministerio de Interior francés y muestra su disposición, con ese aire de familia, a prestarles- -a los deportados- -toda nuestra ayuda Para establecer las circunstancias de la desaparición de D ETA se pasaron por algunos espejismos. Manuel de Irujo, por ejemplo, creyó que la vinculación de la banda con el comunismo la llevaría a la disolución ya que los apoyos con los que contaba no eran de la izquierda, sino del nacionalismo. Y este acabaría plegándose al programa reivindicativo del PNV Menos optimista, Juan de Ajuriaguerra, que presidió el PNV antes y después de la muerte de Franco, se opuso a ETA y se negó a cualquier contacto y pacto del partido con la banda. Como muestra de que no quería espejismos, promovió la vía autonomista buscando el consenso con los no nacionalistas. Hubo enseguida otros espejismos. Al aprobarse el Estatuto de Gernika, por ejemplo, el entonces presidente del PNV Xavier Arza, lluz, proponía un periodo de 5 años para pacificar el País Vasco y, a continuación, plantear nuevas reivindicaciones. También Carlos Garaikoetxea aseguró que el Estatuto precipitaría la crisis en la que, a su juicio, estaba Batasuna. A mediados de los 90, la búsqueda de esas circunstancias da un giro en la medida en que se impone la tesis soberanista Tres dirigentes del partido sondean, conversan y buscan puntos de encuentro con el entor- Llegó un momento en el que el PNV relacionó el terrorismo con el problema político de Euskadi con el Estado y desvinculó así la violencia de un proyecto totalitario no de ETA. Uno de ellos, Joseba Egibar, mantiene la tesis de que el avance hacia la autodeterminación implica el entendimiento entre nacionalistas y sólo así, desde la unidad, se podrá negociar con los no nacionalistas y con el Estado. Egibar, hasta hoy, se ha caracterizado por declaraciones esperpénticas sobre ETA en un partido democrático (dijo en memorable ocasión que le daba más miedo España que la banda terrorista) pero representaba una corriente del PNV que quedó mejor formulada en el libro Una vía hacia la paz de otro de los integrantes del trío, Juan María Ollora: la espiral de violencia se podía quebrar- -intentándolo una y otra vez, aplicando el método de prueba y error -con el diálogo y con la búsqueda permanente de escenarios de pacificación Si en el pasado el PNV había vinculado el terrorismo de ETA a sus concepciones marxistas, llega un momento en el que sólo aparece relacionado con el problema político que existe en Euskadi en relación con el Estado Se pretende, así, desvincular la violencia de un proyecto totalitario y tratar de encontrar una solución en la consecución de un objetivo soberanista La relación con ETA quedaría sometida no a consideraciones éticas, sino a posibilidades prácticas. En la ponencia política de la Asamblea General del PNV de 2000 se lee que no se debe despreciar el ímpetu y la imaginación de la Izquierda Abertzale para, felicitándose de no haber aceptado