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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ra Bush, Hillary Clinton o Laura Bush no hay color. Se recuerda ahora a Gerald Ford por ser el único presidente no elegido, ni siquiera como vicepresidente, y por haber hecho borrón y cuenta nueva con las cosillas de Nixon. Pero su mayor contribución hay que buscarla en la tele y en la medicina. Una vez se cayó bajando de un avión (para un perro que maté) y Chevy Chase levantó su carrera imitando los batacazos en Saturday Night Live late show que se estrenó en 1975, justo a medio camino de la legislatura de Gerald Ford, y que ya entonces empezó a ser grande. Así que apuntamos en el haber de Jerry Ford su parte del éxito de Saturday Night Live Y si él condujo a su mujer a la bebida, pues también hay que reconocerle su parte en la fundación del Centro Betty Ford, que no tendría ese nombre si la que se lo dio no hubiera sido adicta al la priva y a los medicamentos con receta. Sí, vale, esto es columnismo de teléfono blanco, y a mucha honra. Primeras damas estadounidenses y ya ni borrachas. ¿A quién le importa? Pero es que con la que está cayendo, cuanto más lejos se vaya una mejor. Es que oigo lo que dicen los viejos de Libertad sin ira de Jarcha y me parece actual (por lo menos la ira) Hombre, Enrique Ponce y Paloma Cuevas fotografiados (véase el ¡Hola! en su finca con Bambi y Lassie también es una estampa escapista, pero prefiero lo de fuera. A George Bush, por ejemplo, ahora que estoy presidencial. Y ahora que ha prometido no volver a dar masajes en la espalda a Angela Merkel. Porque todos vimos lo que pasó (en la reunión del G 8, Prodi y Merkel sentados en una mesa redonda, llega Bush por detrás y da un masaje a la alemana, que, como un muñeco con resortes, levanta los brazos del pasmo) Porque vimos la boba escenita, que fue pública y notoriamente burda, que si no menudo papelón el de Bush. Masajear a Merkel. Al monumento de la Merkel. Claro, quién se resiste. No me extrañaría que Laura Bush, una señora con sentido del humor Mucha gente piensa que mi suegra es como parece, una ancianita adorable; la verdad es que es más como Don Corleone se partiera el culo un rato cada día con la ocurrencia. Que, vamos, puede estar tranquila. ¿No es fascinante que sepamos más cosas de las mujeres de los presidentes de allá que de los de acá? Y también de los presidentes. Aunque mejor. Estoy pensando en ir a la Betty Ford para desengancharme de España, una drogaína tan maligna como cualquier otra. Teléfono blanco, volamos hacia donde sea. ROSA BELMONTE Expediente Ñ Teléfono blanco veces a una le gustaría haber sido borracha y rica. O adicta a los medicamentos y artista. Para ir al Centro Betty Ford. Como Elisabeth Taylor, como Liza Minnelli, como Drew Barrymore. Y, últimamente, también como Keith Urban, el marido de Nicole Kidman, aunque lo bueno del Centro Betty Ford es que tiene terapias específicamente pensadas para las mujeres. Pues sí, entre los sitios chic del mundo no sólo hay hoteles, restaurantes o tiendas, también hay clínicas para chicas malas. Y ésta la debemos a la mujer del recientemente fallecido Gerald Ford. Porque de todas las esposas de presidentes estadounidenses que quedan, y que estaban en el funeral, ella es la más destacable, la única que ha hecho algo importante como cofundar el Centro Betty Ford junto a Leonard Firestone, de los Firestone de las ruedas de toda la vida. Pese a que algunos famosos prefieren clínicas más pijas y más lujosas (aquí es que hasta tienes que limpiar como si fueras La Cenicienta) ésta sigue siendo la de referencia. Hombre, sería difícil pelear a Betty Ford con Eleanor Roosevelt, la mujer de presidente que más reconocimiento ha tenido por sus propios méritos y actividades. Esa señora que, según John Kenneth Galbraith, parecía que fuese siempre de tweed, aunque vistiera de fiesta (o de lo que fuera que vestía cuando pretendía ir elegante) Tampoco tendría mucho que hacer con Jackie Kenendy, que tanto hizo por que se la respetara. La comediante Joan Rivers la valoraba en grado sumo: Respeto mucho a Jackie Onassis. Casarse con ese viejo culo gordo. Unos cuantos achuchones y bang, vuelves a casa con veintiséis millones Pero si la enfrentas con Rosalynn Carter, Nancy Reagan, Barba- A Paloma Cuevas y Enrique Ponce, vestidos de gala y guapísimos, han posado en su finca para el papel cuché y para desear a los lectores un feliz 2007 una Isabel Preysler a quien flaco favor le hace el retoque por ordenador que le han puesto en la fotografía de su campaña junto a George Clooney para Porcelanosa. Sinceramente, Preysler está mucho mejor al natural y sin necesidad de tanto photo- shop técnica que ya ha generado una corriente de rechazo entre los grandes fotógrafos internacionales. Ahora lo que viene es la imagen natural y fresca, sin aditivos ni conservantes. Pero no todo es así de glamuroso en el mundo del corazón. Más reales y cañeros resultan los miembros del clan Janeiro que vuelven a la actualidad mediática tras reunirse de nuevo en la finca Ambiciones sede emblemática de una familia que volvió por Navidad y por la operación en el ojo que sufrió el patriarca, Humberto Janeiro, a quien su ex mujer le ha dejado que pase el Fin de Año en el salón de la casa que le corresponde tras su separación. Y al calor de una chimenea de donde cuelgan los escudos de los Janeiro- Bazán es donde una vez más brindaron en amor y compañía por un año que será fundamental en la vida de Jesulín de Ubrique, que ha anunciado que la de 2007 será su última temporada en los ruedos (de momento ya ha firmado cuarenta corridas) y en el que su esposa María José Campanario tendrá su segundo hijo, un niño al que llamarán Jesús y que será el primer varón para el diestro tras sus dos hijas Andrea y Julia. Pero hasta aquí las noticias buenas. Las malas son que antes de verano es muy probable que la Campanario tenga que sentarse en el banquillo por su implicación en la Operación Karlos por la que en su día tuvo que declarar ante el juez y fue puesta en libertad tras pagar una fianza de 12.000 euros. Lo que se comentó en su momento es que según fuentes de la investigación, María José Campanario podría haber pagado 18.000 euros para obtener unos documentos falsos con la intención de lograr la incapacidad laboral para su madre.