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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Den bui doi la desgracia de los negros asiáticos En la escala social vietnamita, hay un nivel que está incluso por debajo de los bui doi (hijos de la basura) Son los den bui doi los hijos mitad negros mitad asiáticos que tuvieron los soldados americanos de color con las chicas vietnamitas. Nacidos, respectivamente, en 1967 y 1968 de dos padres distintos, los hermanos Vo Ahn Wuan y Vo Van Dang han tenido que soportar durante toda su vida la humillación de ser den bui doi Nos llaman negros a nuestras espaldas, nunca pudimos encontrar trabajo en las fábricas y tenemos que mendigar y recoger plástico por la calle para poder sobrevivir explica, con lágrimas en los ojos, Wuan, en la infecta chabola de 24 metros cuadrados que comparte con otros doce miembros de su familia a las afueras de Ho Chi Minh. Aquí se instalaron después de que su madre, que trabajaba como chica de alterne en un bar de Nha Trang, se escapara de uno de los campos de reeducación donde fueron recluidas las prostitutas y sus hijos tras la victoria comunista en 1975. Nos metieron en un camión y nos dejaron en medio de la jungla para que nos muriéramos recuerda Vo Thi Vinh, que hoy tiene ya 70 años y sigue recorriendo las calles en busca de basura que reciclar para ayudar a su familia a ganar los cinco euros que todos ellos reúnen a final de mes. Lam Thi Hoa tuvo una hija de su relación con el sargento Jerry Chron, Lam Thi Thien Nga la basura para conseguir un pasaje al paraíso americano Después de que 20.000 bui doi y sus familiares emigraran legalmente a EE. UU. durante las dos últimas décadas y de que surgieran numerosos casos de corrupción, los requisitos para la repatriación se han vuelto cada vez más exigentes. Es el caso de Nguyen Thi Kim Chi, que nació en 1968 y sólo sabe que su padre era un soldado americano llamado Donald. Su madre, Nguyen Thi Duoc (antes Nguyen Thi Diep) trabajaba como chica de alterne en un bar de Nha Trang, donde conoció a un militar de EE. UU. con el que convivió dieciocho meses, durante los que ella dejó su trabajo. Para poder vivir juntos, incluso conseguimos un certificado de matrimonio y él firmó en el registro como el padre de mi hija cuando ésta nació, pero se marchó de Vietnam un mes después y sólo me envió una caja grande con ropa para el bebé desgrana la mujer. Sin embargo, y por miedo a las represalias, se vio obligada a quemar todos estos papeles cuando las tropas comunistas del Norte se hicieron con el poder de todo el país en 1975. Quiso evitarle problemas a su hija y la montó en un autobús para que se ocultara en la casa de los abuelos, en Phan Thiet. Pero la niña, que tenía entonces sólo siete años, se equivocó de parada y se bajó en otro pueblo de la provincia de Dong Nai, donde estuvo perdida durante los siguientes 25 años. Una familia me acogió, me crió y, a los 17 años, me casé con un hombre que me maltrataba, por lo que huí en otro autobús donde, por casualidad o por el destino, me encontré con dos personas que eran del mismo pueblo que mis abuelos tercia la muchacha, cuya blanquísima piel y rasgos caucásicos no se parecen en nada a los de la hija que su madre tuvo después con un nuevo marido vietnamita. En el 2000, tras buscar casa por casa en el pueblo de Ngu Ong, Nguyen Thi Kim Chi encontró a su familia. El reencuentro con su hermana menor fue muy emocionante, la madre se desmayó... Desde entonces, sueñan con que algún día Donald vuelva a Vietnam, como ya están haciendo muchos veteranos de guerra que han regresado al lugar donde lucharon hace tres décadas en busca de sus hijos perdidos. Unos 20.000 bui doi se han trasladado estos años a Estados Unidos, aunque las condiciones de repatriación se han vuelto exigentes para evitar abusos Más información en: http: www. amerasian- childfind. org