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7 1 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Vietnam Los hijos perdidos del Tío Sam Despectivamente conocidos como bui doi (niños de la basura) los hijos que tuvieron los soldados americanos con chicas vietnamitas durante la guerra de hace treinta años buscan ahora a sus padres POR PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL A HO CHI MINH (ANTIGUO SAIGÓN) U n viejo proverbio vietnamita dice que es mejor casarse con el perro del pueblo que con un hombre de fuera Con esta mentalidad, y con las heridas que aún quedan sin cerrar de la guerra con Estados Unidos hace ya tres décadas, no es de extrañar que haya surgido una nueva clase de parias en Vietnam. Son los bui doi o hijos de la basura el nombre despectivo de los niños que tuvieron los soldados americanos destinados en el conflicto con sus novias vietnamitas o con las prostitutas durante los catorce años que las tropas del tío Sam ocuparon esta bella nación del sureste asiático (1961- 1975) Se calcula que nacieron unos 50.000 bebés, primero abandonados por sus padres tras la retirada del Ejército estadounidense y, luego, repudiados por sus compatriotas por ser los hijos del enemigo. Una de estas apestadas es Lam Thi Thien Nga, que nació el 13 de octubre de 1971, fruto del romance entre la entonces joven Lam Thi Hoa con el militar estadounidense Jerry Chron, un sargento de telecomunicaciones que iba de civil. Como yo trabajaba para la Policía en la provincia de Vin Long, conocí a Jerry gracias a mi jefe, que me lo presentó en una fiesta y enseguida me di cuenta de que era un buen hombre recuerda, para D 7, Hoa, en su humilde casa de Mieu Cong Than, en pleno delta del Mekong. Aunque el militar, nacido en Memphis en 1942, ya estaba casado y tenía una hija de cuatro años en EE. UU. empezó a salir con Hoa, quien también tenía un hijo pequeño, pero se había divorciado de su marido, un músico del Ejército vietnamita demasiado aficionado a las cartas. La relación duró desde principios de 1970 hasta que Jerry fue trasladado en abril de 1971, dejando a Hoa embarazada de seis meses. Pasamos nuestros últimos días juntos en el Hotel President de Saigón y me dijo que iba a volver para hacerse cargo del bebé- -había estado pasándole durante su relación 200 dólares mensuales- -pero nunca cumplió su promesa se queja Hoa, quien intentó ponerse en contacto por carta con Jerry pero jamás obtuvo respuesta. Por eso ocultó a su hija la verdadera identidad de su padre, un engaño que se volvió vitalmente necesario cuando las tropas comunistas de Vietnam del Norte conquistaron Saigón en 1975 y recluyeron a los militares y policías del Sur en campos de concentración para reeducarlos Nos ocupábamos de duros trabajos agrícolas e intentaban lavarnos el cerebro, pero conmigo no pudieron asegura Hoa, cuya familia disponía en aquella época de una cartilla de racionamiento que sólo les daba derecho a veinte kilos de arroz al mes. Hace dos años, y tras una existencia entera mintiendo para sobrevivir, Hoa le contó a su hija toda la verdad porque, según confiesa, quería cerrar este capítulo de mi vida antes de morir Gracias a un amigo vietnamita- americano y a la organización Amerasian Child Find Network, que desde 1992 ha reunido a cientos de veteranos de guerra con sus hijos asiáticos, ambas descubrieron el pasado mes de junio que Jerry Chron murió el 20 de abril de 1976 como consecuencia de una hemorragia cerebral. Mi ilusión por encontrarme con mi padre se desvaneció al instante, pero me gustaría ser reconocida como su hija porque de esa manera tendría la oportunidad de ir a vivir a EE. UU. no duda en admitir Thien Nga, quien ahora está buscando a los familiares de Jerry para poder cotejar su ADN. De vuelta a (la otra) casa En un país pobre como Vietnam, donde la renta per cápita apenas llega a los 456 euros al año, la posibilidad de comenzar una nueva vida en EE. UU. se ha convertido en el único modo para escapar de la miseria. Por eso, miles de bui doi intentan darle la vuelta a su marcado destino como hijos de Vo Thi Vihn, junto a Wang y Dang, hijos de su relación con dos soldados negros, en la casa que comparte la familia El destino de los niños nacidos de vietnamitas y norteamericanos ha sido duro, repudiados por las autoridades y por sus compatriotas, como hijos de enemigos