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7 1 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Dilema Las buenas intenciones Con los mejores propósitos se pavimenta muchas veces el camino del infierno. La guerra justa se esgrime frente a crisis insolubles, pero el intervencionismo humanitario y la ayuda plantean grandes dilemas POR ALFONSO ARMADA FOTOS: JFMD Una niña carga con su hermano en Chali, en el estado sudanés de Nilo Azul a vida de Roméo Dallaire, el general canadiense que estaba al mando de la misión de la ONU en Ruanda en abril de 1994, se convirtió en una pesadilla de remordimientos. Porque no pudo parar el peor genocidio que ha vivido la humanidad desde el holocausto nazi. Lo expía y lo explica en su libro Yo he estrechado la mano del diablo Dallaire se desgañitó desde Kigali pidiendo al Consejo de Seguridad de la ONU una intervención militar- -en este caso un refuerzo de la misión de paz ya desplegada: se hizo todo lo contrario, se redujo a una ridícula fuerza de 270 cascos azules -que pusiera fin a las matanzas. Fue un caso sangrante al que la comunidad internacional no supo responder. En la región sudanesa de Darfur se están cometiendo ahora mismo crímenes contra la humanidad, otro episodio de limpieza étnica La ONU quiere reemplazar a la inoperante Unión Africana, pero se encuentra con el rechazo de Sudán, que se niega a entrecomillar su soberanía. El ya ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, hizo de la tesis de que la sacrosanta inviolabilidad de las fronteras debería quedar en suspenso cuando un gobierno dimitiera de sus obligaciones y bajo su égida se cometieran masivas violaciones de los derechos humanos, uno de los ejes de su mandato. ¿Hasta qué punto algunas intervenciones humanitarias, desplegadas bajo el pretexto de asistir a Estados en bancarrota, o en situación desesperada, acaban teniendo efectos devastadores sobre el país víctima El periodista anglosajón Stephen Smith dedica su polémico último libro, Negrología. Por qué África muere a criticar el victimismo africano y los estragos que la ayuda ha causado en el continente negro, perpe- L tuando situaciones de subdesarrollo, corrupción e injusticia. Smith escribe con ironía que la década 1989- 1999 fue la edad de oro de lo humanitario- -el adjetivo inventado en 1839 por Alphonse de Lamartine, cuya poesía del alma pretendía ser expresión de un corazón que se engaña con su propio llanto La opinión internacional, muy emocionada y sacudida por la urgencia Hay que hacer algo aplaudió la ley del más fuerte, convertida en el derecho a socorrer al más débil libremente y, si es preciso, en contra de su voluntad Smith recuerda que los somalíes mostraron a Occidente su vulnerabilidad, la superioridad de los intereses vitales del débil sobre las veleidades del más fuerte de imponer un nuevo orden internacional hasta en los más remotos rincones del planeta y que la ayuda humanitaria constituía una fuente de riqueza para la guerra Barbarismo primitivo Al comienzo de Las buenas intenciones Intervención humanitaria en África la profesora Itziar Ruiz- Giménez se refiere al altruismo agresivo cómo Occidente, desde su victoria en la guerra fría, pretendía recrear un estándar civilizatorio basado en democracia y derechos humanos, como si Europa estuviera exenta de horrores y en África (caso ruandés) primara el barbarismo primitivo Experta en Relaciones Internacionales, Ruiz- Giménez se muestra reticente ante las intervenciones en las que prima el carácter militar. prefiere la prevención de conflictos, evitar las causas para no tener que recurrir a las armas. Le desasosiega la idea de guerra justa que con tanta pasión esgrimió Tony Blair en Sierra Leona (con buenos